miércoles, 3 de mayo de 2017

Terminen con la impunidad en los asesinados de 125 periodistas de 2000 a la fecha: CNDH

* 3 de mayo, Día Mundial de la Libertad de Prensa


 De la Mesa de Redacción Rafael Castilleja
De Arcano Político

Subraya en la Ciudad de México, una vez más, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos la necesidad de que los ataques y delitos cometidos contra periodistas no permanezcan impunes, con motivo del Día Mundial de la Libertad de Prensa – 3 de mayo -.

 Se requiere a las autoridades competentes para que aceleren las investigaciones que permitan aclarar esos hechos y que los responsables sean sancionados conforme a derecho proceda.

De 2000 a la fecha, este Organismo Nacional tiene registrado que se han presentado 125 homicidios contra periodistas, así como 20 casos de desaparición desde 2005 y 51 atentados contra medios de comunicación desde 2006. Trece de los homicidios registrados desde 2005 han sido contra mujeres. La mayoría de estos casos no han sido debidamente aclarados ni los responsables sancionados.

Al permanecer los ataques y delitos impunes, se genera un ambiente impropio para el ejercicio cotidiano de la actividad de los informadores y periodistas que propicia el que se presenten nuevas agresiones. Esta Comisión Nacional reitera la necesidad de que los mecanismos de protección a periodistas y comunicadores se revisen a efecto de propiciar condiciones que les permitan ejercer su trabajo con mayor libertad y seguridad.

Los ataques contra periodistas y medios de comunicación vulneran el derecho a la libertad de expresión de quienes sufren los mismos, pero sus efectos trascienden a la sociedad en general, que ve afectados sus derechos a la libertad de pensamiento e información, cuando se restringe su posibilidad de acceso a información veraz y objetiva generada por la actividad periodística.


La CNDH reconoce la importancia de la tarea que llevan a cabo periodistas y medios de comunicación, así como los riesgos que la misma frecuentemente implica para quienes la ejecutan. La violencia contra periodistas y comunicadores es una forma de censura, de supresión de la verdad y un desafío para la justicia que la sociedad reclama.