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Sube México 1 punto en el 31° Índice de Percepción de la Corrupción (IPC 2025) de Transparency International, dado a conocer en Berlín respecto al año anterior (IPC 2024), siendo su puntuación de 27/100. Se sitúa en la posición 141/182 abajo de Pakistán en el ránking global. Empeora la corrupción mundial. La puntuación promedio mundial se sitúa en 42 sobre 100.
En un escenario de protestas masivas contra la corrupción lideradas por la generación Z y un peligroso desprecio de las normas internacionales por parte de algunos gobiernos, la 31.ª edición del Índice de Percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional revela un preocupante panorama de declive a largo plazo del liderazgo para hacer frente a la corrupción, acompañado por signos limitados de progreso.
Los datos muestran que las democracias, que por lo general obtienen mejores resultados en la lucha contra la corrupción que las autocracias o las democracias imperfectas, están experimentado un preocupante deterioro en su desempeño en el índice. Esta tendencia abarca desde países como Estados Unidos (64), Canadá (75) y Nueva Zelanda (81), hasta varias partes de Europa, como el Reino Unido (70), Francia (66) y Suecia (80). Otro patrón preocupante es el aumento de las restricciones impuestas por muchos Estados a las libertades de expresión, asociación y reunión. Desde 2012, 36 de los 50 países con descensos significativos en las puntuaciones del IPC también han experimentado una reducción del espacio cívico.
En 2025, se produjo una oleada de protestas contra la corrupción lideradas por la generación Z, sobre todo en países que se encuentran en la mitad inferior del IPC, y cuyas puntuaciones se han estancado o empeorado en gran medida durante la última década. Jóvenes de países como Nepal (34) y Madagascar (25) salieron a las calles para criticar a sus líderes por abusar de su poder y no garantizar servicios públicos de calidad ni oportunidades económicas.
Transparencia Internacional advierte que la ausencia de un liderazgo firme en la lucha mundial contra la corrupción está debilitando la acción internacional en materia anticorrupción y amenaza con reducir la presión para impulsar reformas en países de todo el mundo.
François Valérian, Presidente de Transparencia Internacional, declaró al respecto:
"La corrupción no es inevitable. Nuestras investigaciones y nuestra experiencia como un movimiento global en la lucha contra la corrupción demuestran que existe una hoja de ruta clara para exigir rendición de cuentas al poder en favor del bien común, desde procesos democráticos y mecanismos de supervisión independiente hasta una sociedad civil libre y abierta. En un momento en el que observamos un peligroso desprecio de las normas internacionales por parte de algunos Estados, hacemos un llamado a gobiernos y a sus líderes para que actúen con integridad y estén a la altura de sus responsabilidades para ofrecer un futuro mejor a las personas de todo el mundo”.
Transparencia Internacional hace un llamado a:
Renovar el liderazgo político en la lucha contra la corrupción, incluida la plena aplicación de las leyes, la implementación de compromisos internacionales y la adopción de reformas que fortalezcan la transparencia, la supervisión y la rendición de cuentas.
Proteger el espacio cívico, poniendo fin a los ataques contra periodistas, organizaciones no gubernamentales (ONG) y denunciantes de irregularidades, y frenar los intentos de restringir el trabajo independiente de la sociedad civil.
Cerrar las lagunas de opacidad que permiten que el dinero corrupto se mueva a través de las fronteras, incluyendo el control de los intermediarios profesionales y garantizar la transparencia sobre quiénes son los propietarios reales de empresas, fideicomisos y activos.
PRINCIPALES HALLAZGOS SOBRE LA CORRUPCIÓN GLOBAL
El IPC clasifica a 182 países y territorios seg sus niveles percibidos de corrupción en el sector público, en una escala de cero (altamente corrupto) a 100 (muy limpio).
La puntuación promedio mundial se sitúa en 42 sobre 100, su nivel más bajo en más de una década, lo que apunta a una preocupante tendencia descendente que habrá que monitorear a lo largo del tiempo.
La gran mayoría de los países no está logrando mantener la corrupción bajo control: más de dos tercios —122 de 180— obtuvieron una puntuación inferior a 50.
Por octavo año consecutivo, Dinamarca tiene la puntuación más alta del índice (89), seguida de cerca por Finlandia (88) y Singapur (84).
Los países con las puntuaciones más bajas tienen, en su inmensa mayoría, sociedades civiles gravemente reprimidas y altos niveles de inestabilidad como Sudán del Sur (9), Somalia (9) y Venezuela (10).
Desde 2012, 50 países han tenido un descenso significativo en su puntuación en el índice: entre los que más han bajado, se encuentran Türkiye (31), Hungría (40) y Nicaragua (14). Estos descensos reflejan una década de debilitamiento estructural de los mecanismos de integridad, alimentado retrocesos democráticos, conflicto, fragilidad institucional y redes de clientelismo profundamente arraigadas. Estos declives son agudos, sostenidos y difíciles de revertir, ya que la corrupción se vuelve sistémica y profundamente arraigada tanto en las estructuras políticas como administrativas.
Desde 2012, 31 países han mejorado significativamente su puntuación en el índice: entre los que más han mejorado se encuentran Estonia (76), Corea del Sur (63) y Seychelles (68). Las mejoras a largo plazo en países democráticos como estos reflejan el impulso sostenido de reformas, el fortalecimiento de las instituciones de supervisión y un amplio consenso político a favor de una gobernanza íntegra. El éxito en estos ámbitos se ha atribuido, entre otras cosas, a la digitalización de los servicios públicos, la profesionalización de la función pública y la incorporación de estándares de gobernanza regionales y globales.