Arcano Político
Arcano Radio
Antes de materializarse el abuso y detención arbitraria de la periodista Cinthya Alvarado Enríquez, el ayuntamiento de Óscar Gurría y Rosa Irene Urbina Castañeda, se dedicaron a desprestigiarla, siempre negando la legitimidad de sus acciones y actividades que además siempre fueron públicas y documentadas, en el fiel ejercicio de sus libertades, a la periodista y activista se le despojó de su dignidad como persona, como ciudadana, como activista y como periodista.
A seis años del acto victimizante, se continúa registrando la animadversión promovida contra quien se enfrentó a esos funcionarios públicos que no sólo al grupo indígena de Pavencul, periodistas, vendedores, pepenadores y tricicleros, sino que también encarecieron al 300% los cobros de licencias de funcionamiento en la entidad, registraron nepotismo, robo al erario, adjudicaciones directas ilegales, contratos ilegales como el de los camiones de basura, etc.
El tiempo ha dado la razón a Alvarado Enríquez, quien tuvo la fortaleza junto con muchos ciudadanos de marchar, exigiendo servicios públicos, de recabar firmas para la revocación de mandato, consiguiendo elevar la conciencia social-política de los tapachultecos y chiapanecos,
En esta publicación se comparte íntegra la columna de Cristóbal Ramos, quien demuestra que le pagaban para lanzar infundios contra una periodista con todas las de la ley.
Tips Costeños
Por Cristóbal Ramos Solórzano
Con sed de venganza
Surgida de las filas del partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), Cynthia Alvarado Enríquez se ha convertido en una persona inconforme con la actual administración municipal de Tapachula que preside Óscar Gurria Penagos.
Inconforme por no ser favorecida con una candidatura de elección popular por Morena Cynthia Alvarado emprendió una campaña sistemática en contra de Gurria Penagos al grado de pedir su revocación de mandato algo que no logró tener aceptación de la ciudadanía tapachulteca.
Periodista o más bien activista. se dedicó un tiempo ha incitar a la población a manifestarse en contra del ayuntamiento de Tapachula, situación que tampoco tuvo eco a pesar que todos los días con su aparato de sonido arengaba en el parque central y así satisfacer su sed de venganza política.
En el partido Morena en Tapachula intentó reventar asambleas y desestabilizan a la militancia, es pues una eterna inconforme con todo y por nada. Se pronunció a favor del candidato del PRI-PVEM, Enrique Zamora Morlet y sigue en Morena.
Utiliza la figura de periodista para inmiscuirse en conflictos sociales como sucedió con el bloqueo en la carretera a Puerto Madero donde se tuvo que desalojar y ella era una de las detenidas por incitar a la gente a cometer actos fuera de la ley.
Su activismo es claro en contra del ayuntamiento de Tapachula, no es periodismo el que ejerce, el periodista informa no incita a la violencia y Cynthia Alvarado lo ha hecho y tiene un fondo político muy claro.
El pasado lunes habitantes de Toquian y Pavencul llegaron a la presidencia municipal para exigir justicia y solución al conflicto de concesiones del transporte y que ha dejado como saldo dos personas muertas.
Aquí de nueva cuenta Cynthia Alvarado hizo acto de presencia y pico después cuando estaban en proceso de diálogo se suscita la trifulca entre los campesinos indígenas y la policía.
Es curioso que siempre que hay un conflicto Cynthia Alvarado se aparece y provoca desorden creando un clima de ingobernabilidad y alterando la paz social.
¿Ante esto que podemos decir es periodismo el que realiza o es activismo para desestabilizar a un ayuntamiento?
Hay periodistas que realizan su trabajo con responsabilidad y profesionalismo, en el caso de Cynthia Alvarado no es correcto por su conflicto político interno con su partido y la venganza en contra del edil Oscar Gurria.