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jueves, 12 de diciembre de 2024

Regalo de Navidad ©, Cuento

Arcano Literario


Mario Luis Altuzar Suárez
Arcano Radio

…todo puede cambiar en un segundo! Y más cuando se presenta el miedo. ¡Qué poderosa es la mente! Tan creativa. Aunque en forma negativa. En un instante crea una novela para fundamentar el riesgo, real o imaginario. A cada paso de la vida. ¡Oh Dios, que frágiles somos! Y lo peor es que somos tan débiles ¡ante nosotros mismos!

¿De qué habló? Bueno. Les relato la mayor experiencia. Al pardear la tarde, cuando se observa la luz detrás de la oscilación de los árboles por un tenue viento. ¡Magnificamos la visión! Y parecen caminar… dirigirse a nuestra posición. ¡Tan enormes! ¿Me pisan o me engullen? ¿Los dos? ¿Primero me pisan y después degluten mi cuerpo?

He salido a pasear un rato y creo que ese hombre me está siguiendo, si voy de prisa el me sigue, estoy asustada... ¡al frente esos gigantes y en la retaguardia el desconocido amenazante! Una situación en que las neuronas parecen colapsar en la vorágine decodificadora del entorno. La parálisis momentánea se transforma en la urgencia de huir.

El ulular del viento arroja una rama en mi cara. Empero, en este momento percibo ¡la mano de uno de esos gigantes! Se agita la respiración en el grito silente, ahogado en la faringe que bloquea el ingreso de aire a los pulmones y las palpitaciones del corazón amenazan con la implosión del plexo solar.

Cierro los ojos con la repetición mental de que debo recuperar la calma y armonizar las funcione corporales como única forma de garantizar la sobrevivencia. Poco a poco se restaura la tranquilidad. Aprieto los párpados con la mentalización de la realidad en la imposibilidad de los árboles caminen. ¡Es una visión óptica! Un espejismo tan solo.

Abro los ojos en coincidencia con la calma del aire y distingo a los gigantes vegetales en su mismo lugar. Con las raíces bien enterradas por lo que es falsa la terrorífica idea de que podían degustar mi cuerpo. Es cierta la existencia de plantas carnívoras pero su capacidad para alimentarse se limita a insectos. Respiro profundo y exhalo lentamente.

Solucionado el primer frente de guerra en la revolución de los pensamientos, es el momento de superar el miedo y ver en un análisis sereno, de la silueta borrosa por el horizonte vespertino, en ese ocaso que mi mente convirtió en terrorífico, y establecer las condiciones reales del observador que mi pánico irracional activo la alarma de que me persigue.

Escuchó un hiriente ¡jo, jo, jo!, por lastimar mi orgullo. Frotó fuertemente los ojos al ritmo del tintineo de campanillas. De haber corrido ¡era imposible que me alcanzara! Difícil mover con la agilidad de mi delgado cuerpo ese voluminoso metro noventa, con botas negras a la mitad de la pantorrilla y su pantalón y chamarra roja de lana con olanes de peluche blancos, asegurada con un grueso cinturón de piel y hebilla cuadrada, coronado con un gorro pompom beanie.

Distingo un leve movimiento de sus labios cubiertos por ese bigote y barba que cubren casi la totalidad del rostro rosado, en donde destaca la mirada inquieta y alegre de sus ojos azules:

- “Veo que ya recibiste tu regalo de Navidad”, dice sin que vea ninguna caja o bolsa y parece que lee mi pensamiento al expresar: “¡Claro! Es la Enseñanza de conocer tu importancia al ser muy valiosa por ser, simple y llanamente, hija del Divino Creador con 72 nombres. Lo más importante: Conocer el miedo con el programa mental de controlarlo y transformarlo en valentía para enfrentar a los enemigos, esos incontrolados pensamientos, capaces de crear escenarios inexistentes. Por eso es el enemigo más poderoso por ser el propio yo interno con su influencia a base de la ambición, avaricia y envidia”,

Pone su enguantada mano sobre mi cabeza y le escucho: “Gracias damos por recuperar la libertad de tú hija, Padre Eterno”. Rosa mi mejilla izquierda y da media vuelta con el sonoro: “¡Feliz Navidad! Ha recibido el regalo más valioso; Reconocer tu Niño Interno que Renacerá como un Sol Invicto para iluminar tu sendero en que pisarás fuerte para que otros puedan seguir tus huellas”.

¡Y se fue! ¡Llevándose mis miedos!

 

Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, México, a 12 de diciembre del 2024.

miércoles, 20 de diciembre de 2023

Regalo ©, Cuento

Arcano Literario


Mario Luis Altuzar Suárez

Feliz Navidad y próspero 2024 a todos nuestros lectores

…quesque el difunto era más grande! Y se reían al decir que “se bañaron con ese regalo que te dieron”. Así se la curaban cuando me vieron con mis tenis nuevos que me trajo el Niño Dios, Y la mera verdad es que no se trata de que el difunto fuera mucho más grande o que yo calce del 36 al 46. ¡Ternuritas! En su enanez mental, asumen que lo que miran sus ojos es la única realidad. ¡Si tan solo fuesen de una mente más abierta! Se necesita para entender que no todo lo que miran los ojos es real y que nos juegan una distorsión óptica. ¿Cómo explicarles que el Niño Dios me dio estos zapatos como regalo navideño, con un desafío de vida? ¡Llenarlos! Porque vine a este mundo a enfrentar retos inmensos en donde haga rápido todo lo difícil y lo imposible, aunque me tarde un poco más.

Mientras crezco para llenar mis tenis, no puedo aventarlos a cualquier rincón de la casa y me esperen. ¡No, señor! Deben estar siempre conmigo para evitar claudicar y buscar siempre, siempre, la solución a todos y cada uno de los instantes de la vida. ¿La premisa? ¡Todo tiene solución! Y si se zafa una pinza y en el chancleteo me caigo, pues simple y sencillamente ¡hay que levantarse! El jale exige la disciplina que fortalece en la templanza. ¡Nada de que se sordea! Debemos estar bien al tiro.

Esas risitas burlonas no valen la pena. Son como las llamadas a misa, va quien quiere ir. Mejor me voy por un yuqui porque está fuerte el calor de mediodía y en la noche se congela. Un clima que también nos enseña la importancia del equilibrio para avanzar y llegar a ser un mamalón. Por lo pronto, demos gracias al Niño Dios por su regalo.

 

Vocabulario (Modismos de Monterrey, Nuevo León, México.

Azorrillarse: Atontarse.

Estar al tiro: En vigilia, atento.

Jale: Trabajo.

Mamalón: Muy grande.

Se bañaron: Se pasaron.

Sordea: Que le pasa de largo.

Yuqui: Raspado de hielo con saborizante.

 

Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, México, 20 de diciembre de 2023


jueves, 7 de enero de 2021

Espejismo de juventud

Cuento


Por Mario Luis ALTUZAR SUÁREZ

-“…ira! ¡Ira! ¡Ira!”, grita mi compañero con los ojos desorbitados y con el índice derecho dirigido al poniente en el cielo rojizo del atardecer desértico del cinco de mayo. Dirigimos la vista los otros ocho viajeros que cruzan el Bolsón de Mapimí, en la llamada Zona del Silencio en el desierto chihuahuense de 520 mil kilómetros cuadrados, en una destartalada pickup de tres toneladas y… ¡nada! Para nuestros ojos castos de adolecentes ávidos de aventuras, era imposible ver lo que señalaba desesperado nuestro compañero.

-“Yo creo que a este ca’ le dio golpe de calor y está desvariando”, ironiza el mayor escéptico, de unos 17 años y que adoptamos como líder de la misión en busca de la verdad de visitas extraterrestres que emergieron en julio de 1970, a raíz de que cayó en la zona un misil de pruebas Athena lanzado desde una base militar estadounidense cerca de Green River, Utah, y que se desvió sin control de su destino al polígono de WSMR. Éramos los habilitados ufólogos de 1973 con influencia directa de Pedro Ferriz Santa Cruz y su eslogan: Un mundo nos vigila”.

Otro compañero de la secundaria le acerca una cantimplora para que tome agua pero se detiene al grito de: “¡Pérate, pelao! ¡Lo vas a matar! A los insolados hay que darles agua de a traguitos para despegar lentamente los órganos internos bien calientes, y no se colapsen al recibir el líquido”.

Y destapan la cantimplora para servir en la tapa el agua pero son rechazados al intentar dársela: “¡Qué insolado ni que la pu’ ma’! Mis carnales, ¿no vieron lo que es señalé?” Ataja otro: “Nel, pastel, mano. No vimos tus loqueras, y sí ocho de nueve no lo vimos quiere decir que fue un espejismo, producto de tu mente acalorada”.

Pese a las diferencias de lenguajes de los integrantes de esta Legión Extranjera, que convergieron en Durango en sus vacaciones y se identificaron en sus inquietudes apresuradas de experimentar y descubrir los misterios de la vida, para iniciar esta “peligrosa misión”.

Un poco más calmados, y al pie de un cactus enorme que parece un tridente de Poseidón, el Dios del Mar, escuchamos el relato del agitado compañero: “¡Clarito lo vi! Era tres hombres con corona y grandes capas, montados en un camello, un elefante y un caballo, con majestuosas siluetas proyectadas por el candente sol en su ocaso. ¡Los tres Reyes Magos, ca’! Cruzaron el cielo del poniente al oriente. Y estar tarde es del cinco de enero, que la tradición marca que entregan a los niños sus juguetes en la noche”.

Traga saliva casi ahogándose, para proseguir su narración inverosímil: “Se acerco Gaspar en su caballo y me dijo que los sueños se hacen realidad y me dio un libro de cocina de Sofía Loren…”

Le interrumpo abruptamente: “¡Es imposible que un sabio sacerdote te quiera aparejar a tus 13 años con una mujer de 39 años de edad!” Al paso de los años, reconozco que los celos mordían mis entrañas al pensar que por determinación divina le entregaran a otro a la mujer que era mía en los momentos ocultos de culto onanista. Simplemente ¡era imposible pensarlo!

Sin embargo, recuerdo el recipiendario extrae de su camisola el libro escrito por la romana en 1968 cuando estaba embarazada de su hijo Edoardo Ponti, a mis tiernos 12 años de edad. Jamás descubrimos el misterio de dónde obtuvo el libro lo que confirmaría su visión que no espejismo de los sacerdotes llamados Magos.

Definitivamente la vida es un sueño breve que se eterniza en el espacio del recuerdo, al margen de las leyes científicas y dogmáticas que nos miden como una cinta métrica, para asignarnos en el espejismo de su realidad, un número y ubicación en un sistema social controlado en las profundidades del Arcano Original. ¿Sofía? Su belleza es respetada por el tiempo de sus primero 86 años en contraste al desgaste en mi cuerpo de 64 años y sus grandes tesoros de lo acumulado en vivencias de juventud que hoy cobran sus facturas.