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lunes, 15 de diciembre de 2025

Lunático ©, Cuento

 Para el Club de los Retos de Dácil

Arcano Literario


Mario Luis Altuzar Suárez
Arcano Radio

...ya te ví! ¡Serás mía! ¡Voy por ti!" exclama el treintañero de complexión media, con gorro de látex negra sujeta con correa en la garganta y unos "poderosos" goggles. Un equipo excelente para nadar en ¡alberca! y definitivamente, sin la mínima capacidad protectora en el espacio extraterrestre, sin oxígeno y los rayos solares ardientes, en que pensaba cruzar con su traje confeccionado por la carísima marca alemana Hugo Boss, creada desde 1924.

Ya ni se diga de los zapatos, Paco Rabanne de San Sebastián, España desde 1934. Y la camisa... ¡esa camisa de algodón! Ni más ni menos que una Cotton Men's, símbolo de elegancia. Un ropaje digno de su fabuloso encuentro con la leyenda mítica lunar desde tiempos inmemoriales, aunque a distancia, muy a distancia con telescopios y que empezó a cristalizar su acercamiento la Unión de Repúblicas Soviéticas Socialista el 14 de septiembre de 1959, seguramente ¡demasiado cerca! al impactar una sonda espacial.

Cuando escuchó la noticia en su radio Royal, de esos enorme de la empresa mexicana Radios y Refrigeradores Mexicanos, que tardaban hasta cinco minutos en calentar los bulbos para empezar a escuchar con interferencia, alguna de las escasas radiotransmisoras, se dijo para sus adentros: "¿Cuánta ciencia puede tener? Si Julio Verne escribió y describió su Viaje de la Tierra a la Luna en 1865 y tardaron 94 años para su primer fracaso, no debe ser tan difícil". Una visión tan simplista que en política se denomina "populista" para encumbrarse y "gobernar" con palabras y narrativas sin hechos ni obras por el saqueo de los recursos de esas nuevas horneadas de ricos con su petulante arrogancia para ocultar su ignorancia, por ejemplo, del reduccionismo de un pozo petrolero que consiste "en hacer un hoyo y sacar el aceite".

Miró el calendario lunar. ¡Sí! Ese día era perfecto. Luna Fría de Invierno que es la más larga del año. Ese ocho de diciembre de 1965, se dirige a las 15:14 horas (claro, hora de México) a una explanada. Lleva un arnés de cuero, de ese cuero macizo para que aguante cualquier jalón y temperatura, que se acomoda en la espalda y afianza al frente con fajillas y hebillas de plata. Extrae de una gran maleta un cohetón que le hicieron los artesanos de juegos pirotécnicos. La punta roja y el cilindro gris con un letrero que marca territorio: "Made in Mexico", como se lo aconsejó Carlitos, un agente lituano de la Tercera Internacional Comunista, con la misión de constituir el bastión latinoamericano de la Dictadura del Proletariado Mundial, en consolidación a los avances cubanos.

¡Y qué mejor posición para hacer la Revolución que a la sombra de un millonario con ínfulas de superar a los Siete Sabios! De ahí, la raíz de su adoctrinamiento. ¡Ganar a Estados Unidos la llegada a la Luna! Un logro que ni Leonid Ilich Brézhnev tenía. Se acomodó y aseguró el impulsor al inicio de la Luna Llena a las 17:14 horas. La sonrisa de satisfacción y el gélido atardecer, obligó a que metiera las enguantadas manos al pantalón. ¡Encendió la mecha! ¡Schhhiiiis! Un sonido seguido del ¡pongoch! y el inexorable ¡crazh! Aderezados con sus gritos de dolor al ser revolcado varios metros, por el cohetón que, ¡milagrosamente!, no explotó.

Se arrodilla para apoyarse en las manos y levantarse. Un campesino que le observa de lejos, corre al ver el inevitable final. Trata de ayudarle, pero en forma grosera lo retira. Está furioso. Y grita: "¡Serás mía!" Y repite en sus pensamientos: "Los sueños son para realizarlos. Para alcanzarlos. Y un pequeño fracaso jamás lo impedirá. ¡Sueña grande!, ha dicho Carlitos" y, sí, lo dijo, empero, lo que le faltó complementar, es que el sueño era de él, del agente comunista con sueños de grandeza para regresar triunfal y recibir los honores en el epicentro del comunismo global: "El Kremlin", antaño la sede de los Grandes Duques y posterior residencia de los Zares que así llamaron a la "fortaleza dentro de una ciudad".

Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, México, 15 de diciembre de 2025.

jueves, 13 de julio de 2023

Del Efebo al Metrosexual ©, Cuento

Arcano literario


Mario Luis Altuzar Suárez

Carlos se miró en el espejo, había oído decir a una chica: ¡Qué pena, Carlos es guapo, pero! ... no oyó nada más...Y se ahoga en la angustia generada por la incertidumbre de cuatro letras en esa conjunción ¡tan amplia! ¡Tan grande como el infinito! Tan inmensa como los miedos anidados en el inconsciente. Tan intensa como la misma creatividad de escenarios tan adversos en ese “pero” con sus proposiciones en el imaginario de la profunda inseguridad que difumina la certeza del: “Yo soy” por la apanicada frase interrogativa de “¿seré yo?

¡Oh Dios! ¿Por qué estás tan lejos? ¡Allá, en las alturas, ni alcanzas a mirarme y mucho menos a oírme! ¿Por qué le da pena a esa muchacha? Yo, el dueño de un nombre masculino grande ¿puede dudar, tal vez, de mi sexualidad? ¡Ja! ¿Cómo demostrarle que, yo, Narciso, personaje mitológico. 1. m. Hombre que cuida demasiado de su arreglo personal, o se precia de atractivo, como enamorado de sí mismo. Carlos, cumplo todas las expectativas del nombre con estirpe germana, ¡Karl! ¡Y al pronunciarlo, suena fuerte, como un llamado a la guerra! Simple y sencillamente porque Karl significa en castellano, ni más ni menos que “hombre viril”. ¡Y es histórico! El primer Carlos famoso se apellidó Martel, el senescal, ¡sí! el jefe de la nobleza entre los francos, que en el año 711 venció a los árabes en la batalla de Poitiers. ¡Una estirpe de valientes! ¿Lo sabe esa chica con su inexplicable “pero”?

Claro que reconoce a esta guapura de rostro, como corresponde al nombre que orgullosamente lleva a sus 42 años el modelo sueco Karl Lindman sin que nada pueda pedirle mi fase, mi cara y qué, la belleza del rostro y cuerpo se apuntala con la belleza del interior que unidos, exterior e interior, permite asumir el liderazgo, principalmente en momentos aciagos como lo mostró Charles De Gaulle.

Además, la hermosura tiene raíces griegas, heredadas de Narciso, el joven doncel con su apariencia bella, muy hermosa y muy llamativa, que todos los hombres y mujeres quedaban enamorados de él. ¡Debió llamarse Carlos! Aunque siempre buscan lo negativo y la Real Academia Española de la Lengua creo el concepto de “Narciso, personaje mitológico. Hombre que cuida demasiado de su arreglo personal, o se precia de atractivo, como enamorado de sí mismo”. ¡Bah! Leyendas urbanas. El origen del nombre Narciso, según lo varios etimólogos, es de una planta medicinal que tomaron prestado los griegos para hacer su fantasía. Y que ahora genera confusiones. ¡Ni que fuese Metrosexual! Bueno, y si lo fuese, ¿qué?

Seguramente a esto responde el “pero” de la chica que se suma a esa otra leyenda de que los guapos, los Carlos, se acicalan y cuidan su cuerpo ¡más que una mujer! ¡Válgame el Señor! Solamente tardamos los necesario. Cuestión de evolución de las costumbres: En el Viejo Oeste los hombres portaban pistolas, en los sesenta motocicletas y vaselina para cuidar el peinado y ahora, los cepillos para arreglar cualquier movimiento del cabello. ¡Los tiempos cambian! ¿Qué de malo tiene ser producto de la modernidad? Los griegos y romanos inauguraron esas bacanales que hoy se espantan. Allí vienen esas chicas. Se solazan con mi cuerpo de veinte años. ¿Qué dicen? ¿Por qué me dicen eso? ¡Lástima! Creo que salió peor saber el significado de ese “pero”.

Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, México 13 de julio de 2023.

 

¡¡¡Club de los Retos de Dácil!!!

Hoy toca continuar una historia que empieza así...

Carlos se miró en el espejo, había oído decir a una chica ¡Qué pena, Carlos es guapo, pero! ...no oyó nada más...