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lunes, 7 de julio de 2025

Nombra IFC a Sanaa Abouzaid como nueva Country Manager para México

Arcano Financiero


Mauricio Alejandro Gonzalez Lara
Del Banco Mundial para Arcano Radio

Ciudad de México, 7 de julio de 2025. La Corporación Financiera Internacional (IFC), miembro del Grupo Banco Mundial, anunció el nombramiento de Sanaa Abouzaid como nueva Country Manager de IFC para México. Abouzaid sucede en el cargo a Juan Gonzalo Flores, quien asume nuevas responsabilidades dentro del Grupo Banco Mundial.

Con una vasta trayectoria en el desarrollo del sector privado, Abouzaid llega a México tras desempeñarse como gerente regional de IFC para América Central, con sede en Ciudad de Panamá. En ese rol, lideró las operaciones de IFC en Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, El Salvador y Guatemala, con un enfoque en el fortalecimiento d}e sistemas financieros, el acceso a financiamiento para pequeñas y medianas empresas —especialmente lideradas por mujeres— y el impulso a inversiones sostenibles en infraestructura a través de asociaciones público-privadas.

En su nuevo cargo, la prioridad de Abouzaid será impulsar la creación de empleos, prioridad del Grupo Banco Mundial, alineada con los tres pilares estratégicos de IFC para México y la región: inclusión, sustentabilidad y productividad. Asimismo, buscará consolidar el liderazgo del sector privado como motor del desarrollo, fortalecer las oportunidades de colaboración con el sector público y la atracción de nuevas inversiones para el país.

“Estoy entusiasmada por unirme al equipo de IFC en México y contribuir a generar oportunidades que impulsen la creación de empleos y el crecimiento económico inclusivo y sostenible”, afirmó Abouzaid. “Creo firmemente en el rol estratégico del sector privado para generar empleo y en la capacidad de IFC para catalizar inversiones que generen impacto”.

Abouzaid inició su carrera en IFC hace 22 años y ha trabajado con empresas del sector privado en América Latina, Medio Oriente y Norte de África, Asia y África. Fue líder regional de Gobierno Corporativo para la región MENA y es autora del “Manual de gobernanza de empresas familiares de IFC”, traducido a más de veinte idiomas. Es miembro fundador del Marco de Desarrollo de Gobierno Corporativo de las Instituciones Financieras para el Desarrollo y ha sido clave en el diseño de metodologías de gobernanza para este sector.

De nacionalidad marroquí, Abouzaid posee un MBA en Finanzas e Inversiones de la Universidad George Washington y una licenciatura en Finanzas y Contabilidad del ISCAE. Habla inglés, francés, árabe, español e italiano.

Acerca de IFC

La Corporación Financiera Internacional (IFC), organización que forma parte del Grupo Banco Mundial, es la principal institución internacional de desarrollo dedicada al sector privado de los mercados emergentes. Trabaja en más de 100 países y utiliza su capital, sus conocimientos especializados y su influencia para crear mercados y oportunidades en los países en desarrollo. En el ejercicio de 2024, IFC comprometió una cifra récord de USD 56 000 millones para empresas privadas e instituciones financieras en los países en desarrollo, movilizando soluciones y capital del sector privado con el fin de crear un mundo sin pobreza en un planeta habitable.


jueves, 18 de febrero de 2021

El dinero público y privado pueden coexistir en la era digital

Arcano financiero


Contrario a lo que se aferra el ignorante corruptor AMLO

Por Tobias ADRIAN y Tommaso MANCINI-GRIFFOLI*
Especial para Arcano Radio

Valoramos la innovación y la diversidad, incluso en el dinero. En el mismo día, podríamos pagar deslizando una tarjeta, moviendo un teléfono o haciendo clic con el mouse. O podríamos entregar billetes y monedas, aunque en muchos países cada vez con menos frecuencia.

El mundo actual se caracteriza por un sistema monetario dual, que involucra dinero emitido de forma privada - por bancos de todo tipo, empresas de telecomunicaciones o proveedores de pagos especializados - construido sobre una base de dinero emitido públicamente - por los bancos centrales. Si bien no es perfecto, este sistema ofrece ventajas significativas, que incluyen: innovación y diversidad de productos, principalmente proporcionada por el sector privado, y estabilidad y eficiencia, garantizada por el sector público.

Estos objetivos –innovación y diversidad por un lado, y estabilidad y eficiencia por otro– están relacionados. Más de uno generalmente significa menos del otro. Existe una compensación y los países, especialmente los bancos centrales, tienen que navegar por ella. ¿En qué parte del sector privado confiar y en qué grado innovar ellos mismos? Mucho depende de las preferencias, la tecnología disponible y la eficiencia de la regulación.

Por lo tanto, es natural, cuando surge una nueva tecnología, preguntarse cómo evolucionará el sistema monetario dual actual. Si surge el efectivo digitalizado, llamado moneda digital del banco central, ¿desplazará el dinero emitido de forma privada o permitirá que prospere? Lo primero es siempre posible, mediante una regulación más estricta. Sostenemos que el segundo sigue siendo posible, ampliando la lógica del sistema monetario dual actual. Es importante destacar que los bancos centrales no deberían enfrentarse a la elección entre ofrecer moneda digital del banco central o alentar al sector privado a proporcionar su propia variante digital. Los dos pueden coincidir y complementarse, por ejemplo, en la medida en que los bancos centrales tomen ciertas decisiones de diseño y actualicen sus marcos regulatorios.

Convivencia público-privada

Puede resultar desconcertante considerar que el dinero emitido de forma privada y pública ha coexistido a lo largo de la historia. ¿Por qué no se ha hecho cargo por completo el dinero privado más innovador, conveniente, fácil de usar y adaptable?

La respuesta radica en una relación simbiótica fundamental: la opción de canjear dinero privado en dinero público perfectamente seguro y líquido, ya sean billetes y monedas, o reservas del banco central en poder de bancos seleccionados.

El dinero privado que se puede canjear a un valor nominal fijo en la moneda del banco central se convierte en un depósito estable de valor. Se pueden canjear diez dólares en una cuenta bancaria por un billete de diez dólares aceptado como moneda de curso legal para saldar deudas. El ejemplo puede parecer obvio, pero esconde fundamentos complejos: regulación y supervisión sólidas, apoyos gubernamentales como seguros de depósitos y prestamistas de última instancia, así como respaldo parcial o total de las reservas del banco central.

Además, el dinero emitido de forma privada se convierte en un medio de pago eficaz en la medida en que puede canjearse por la moneda del banco central. Los 10 dólares de Anne en el Banco A se pueden transferir al Banco B de Bob porque se canjean en la moneda del banco central en el medio, un activo que ambos bancos confían, mantienen y pueden intercambiar. Como resultado, este dinero emitido de forma privada se vuelve interoperable. Y, por lo tanto, estimula la competencia, ya que Anne y Bob pueden tener dinero en diferentes bancos y aún pagarse entre sí, y por lo tanto, la innovación y la diversidad de formas reales de dinero.

En resumen, la opción de canje en la moneda del banco central es esencial para la estabilidad, interoperabilidad, innovación y diversidad del dinero emitido de forma privada, ya sea una cuenta bancaria u otra. Un sistema con dinero privado solo sería demasiado arriesgado. Y uno que solo tenga la moneda del banco central podría perderse importantes innovaciones. Cada forma de dinero se basa en la otra para entregar el sistema monetario dual actual, un equilibrio que nos ha servido bien.

La moneda del banco central en la era digital enfrentará presiones

Y mañana, al entrar de lleno en la era digital, ¿qué será de este sistema? ¿Las monedas digitales emitidas por los bancos centrales serán tan atractivas que eclipsarán el dinero emitido de forma privada? ¿O todavía permitirán la innovación del sector privado? Mucho depende de la capacidad y voluntad de cada banco central para innovar de manera consistente y significativa. Mantenerse al día con el cambio tecnológico, las necesidades de los usuarios en rápida evolución y la innovación del sector privado no es tarea fácil.

Las monedas digitales del banco central son similares tanto a un teléfono inteligente como a su sistema operativo. En un nivel básico, son una tecnología de liquidación que permite almacenar y transferir dinero, al igual que los bits enviados entre el procesador, la memoria y la cámara de un teléfono. En otro nivel, son una forma de dinero, con una funcionalidad y apariencia específicas, muy parecidas a un sistema operativo.

Por tanto, los bancos centrales tendrían que parecerse más a Apple o Microsoft para mantener las monedas digitales de los bancos centrales en la frontera de la tecnología y en las billeteras de los usuarios como la forma predominante y preferida de dinero digital.

La innovación en la era digital es órdenes de magnitud más compleja y rápida que actualizar las características de seguridad en las notas de papel. Por ejemplo, las monedas digitales del banco central pueden administrarse inicialmente desde una base de datos central, aunque pueden migrar a libros de contabilidad distribuidos (registros sincronizados mantenidos y actualizados automáticamente a través de una red) a medida que madura la tecnología, y un libro de contabilidad puede ceder rápidamente a otro después de avances importantes. Los teléfonos y los sistemas operativos también se benefician de las principales novedades al menos una vez al año.

Además, es probable que las necesidades y expectativas de los usuarios evolucionen de forma mucho más rápida e impredecible en la era digital. La información y los activos pueden migrar a libros de contabilidad distribuidos y requerir dinero en la misma red para monetizarse. El dinero puede transferirse de formas completamente nuevas, incluso automáticamente mediante chips incorporados en productos cotidianos. Estas necesidades pueden requerir nuevas características de dinero y, por lo tanto, frecuentes rediseños arquitectónicos y diversidad. Es poco probable que el dinero de hoy, o incluso de mañana, satisfaga las necesidades del día siguiente.

Las presiones también vendrán del lado de la oferta. El sector privado seguirá innovando. Surgirán nuevos esquemas de dinero electrónico y monedas estables. A medida que crece la demanda de estos productos, los reguladores se esforzarán por contener los riesgos. E inevitablemente surgirá la pregunta: ¿cómo interactuarán estas formas de dinero con las monedas digitales emitidas por los bancos centrales? ¿Existirán por separado o algunos se integrarán en un sistema monetario dual en el que las ofertas del banco central y el privado se basen entre sí?

Sigue siendo posible una asociación con el sector privado

Mantener el ritmo del cambio de tecnología, las necesidades de los usuarios y la competencia del sector privado será un desafío para los bancos centrales. Sin embargo, no necesitan estar solos al hacerlo.

En primer lugar, la moneda digital de un banco central puede diseñarse para alentar al sector privado a innovar sobre ella, al igual que los diseñadores de aplicaciones aportan una funcionalidad atractiva a los teléfonos y sus sistemas operativos. Al acceder a un conjunto abierto de comandos ("interfaces de programación de aplicaciones"), una comunidad de desarrolladores próspera podría ampliar la usabilidad de las monedas digitales del banco central más allá de ofrecer servicios sencillos de billetera electrónica. Por ejemplo, podrían facilitar la automatización de pagos, de modo que un envío de bienes se pague una vez recibido, o podrían crear una función de búsqueda para que se pueda enviar dinero a un amigo basándose únicamente en su número de teléfono. El truco será examinar estos servicios complementarios para que sean perfectamente seguros.

En segundo lugar, algunos bancos centrales pueden incluso permitir que coexistan otras formas de dinero digital, al igual que los sistemas operativos paralelos, al tiempo que aprovechan la funcionalidad de liquidación y la estabilidad de las monedas digitales del banco central. Esto abriría la puerta a una innovación y elección de productos más rápidas. Por ejemplo, una moneda digital compromete la velocidad de liquidación para permitir a los usuarios un mayor control sobre la automatización de pagos.

¿Esta nueva forma de dinero digital sería una reserva estable de valor? Sí, si fuera canjeable en moneda del banco central (digital o no digital) a un valor nominal fijo. Esto sería posible si estuviera totalmente respaldado por la moneda del banco central.

¿Y sería esta forma de dinero digital un medio de pago eficaz? Sí, de nuevo, ya que la liquidación sería inmediata en cualquier red de dinero digital determinada, al igual que entre cuentas del mismo banco. Y las redes serían interoperables en la medida en que un pago del proveedor de dinero digital de Anne al de Bob se liquidaría con un movimiento correspondiente de la moneda del banco central, al igual que en el sistema dual actual.

Esta forma de dinero digital (que hemos llamado moneda sintética en el pasado) bien podría coexistir con la moneda digital del banco central. Requeriría un acuerdo de licencia y un conjunto de regulaciones para cumplir con los objetivos de política pública, incluida la resistencia operativa, la protección del consumidor, la conducta y la competencia del mercado, la privacidad de los datos e incluso la estabilidad prudencial. Al mismo tiempo, la integridad financiera podría garantizarse mediante identidades digitales y políticas de datos complementarios. La asociación con los bancos centrales requiere un alto grado de cumplimiento normativo.

Un sistema para las edades

Si los países avanzan con las monedas digitales de los bancos centrales, deberían considerar cómo aprovechar el sector privado. El sistema monetario dual actual puede extenderse a la era digital. La moneda del banco central, junto con la regulación, supervisión y vigilancia, seguirá siendo esencial para anclar la estabilidad y eficiencia del sistema de pagos. Y el dinero emitido de forma privada puede complementar esta base con innovación y diversidad, quizás incluso más que en la actualidad. Cuando los bancos centrales decidan terminar en la suma entre el sector privado y la participación del sector público en la provisión de dinero variará según el país y, en última instancia, dependerá de las preferencias, la tecnología y la eficiencia de la regulación.

*Tobias Adrian es Consejero Financiero y Director del Departamento de Mercados Monetarios y de Capital del FMI.

Tommaso Mancini-Griffoli es Subjefe de División en el Departamento de Mercados Monetarios y de Capital del FMI.

martes, 26 de enero de 2021

Una carrera entre las vacunas y el virus mientras las recuperaciones divergen


Por Gita GOPINATH*
Especial para Arcano Radio

En solo tres meses desde que publicamos nuestro último pronóstico en octubre, las muertes registradas por COVID-19 se han duplicado a más de 2 millones, ya que las nuevas olas han elevado las infecciones más allá de los picos anteriores en muchos países.

En estos mismos tres meses, múltiples vacunas han tenido un éxito inesperado y fuerte y algunos países han comenzado ambiciosas campañas de vacunación.

Mucho depende ahora del resultado de esta carrera entre un virus mutante y las vacunas para poner fin a la pandemia, y de la capacidad de las políticas para brindar un apoyo efectivo hasta que eso suceda. Sigue existiendo una enorme incertidumbre y las perspectivas varían mucho de un país a otro.

En nuestro último pronóstico de Perspectivas de la economía mundial, proyectamos un crecimiento global para 2021 en 5.5 por ciento, 0.3 puntos porcentuales más que nuestro pronóstico de octubre, moderando a 4.2 por ciento en 2022.

La actualización para 2021 refleja los efectos positivos del inicio de las vacunas en algunos países, apoyo político adicional a fines de 2020 en economías como los Estados Unidos y Japón y un aumento esperado en las actividades intensivas en contacto a medida que la crisis de salud disminuye.

Sin embargo, los efectos positivos se compensan parcialmente con unas perspectivas algo peores a muy corto plazo, ya que las medidas para contener la propagación del virus reducen la actividad.

Existe una gran incertidumbre en torno a este pronóstico. Un mayor éxito con las vacunas y la terapéutica y el apoyo político adicional podrían mejorar los resultados, mientras que el lento lanzamiento de la vacuna, las mutaciones del virus y la retirada prematura del apoyo político pueden empeorar los resultados.

Si los riesgos a la baja se materializaran, un endurecimiento de las condiciones financieras podría amplificar la recesión en un momento en el que la deuda pública y corporativa se encuentra en niveles récord en todo el mundo.

Recuperaciones incompletas

La recuperación proyectada del crecimiento este año sigue a un colapso severo en 2020. Aunque el colapso estimado (-3.5%) es algo menos grave de lo que habíamos proyectado anteriormente (-4.4%) debido a un crecimiento más fuerte de lo esperado en el segundo semestre del año pasado, sigue siendo la peor contracción global en tiempos de paz desde la Gran Depresión.

Debido a la naturaleza parcial del repunte, se espera que más de 150 economías tengan ingresos per cápita por debajo de sus niveles de 2019 en 2021. Ese número disminuye solo modestamente a alrededor de 110 economías en 2022. Con 22 billones de dólares, la pérdida de producción acumulada proyectada durante 2020-2025 en relación con los niveles previstos antes de la pandemia siguen siendo sustanciales.

Gran divergencia dentro y entre países

La fuerza de la recuperación proyectada también varía significativamente entre países, con grandes diferencias en las pérdidas de producción proyectadas en relación con el pronóstico anterior a COVID.

China volvió a su nivel proyectado antes de la pandemia en el cuarto trimestre de 2020, por delante de todas las grandes economías.

Se proyecta que Estados Unidos superará sus niveles anteriores al COVID este año, muy por delante de la zona del euro. Dado que en general se espera que las economías avanzadas se recuperen más rápido, los avances hacia la convergencia durante la última década corren el riesgo de revertirse.

Se espera que más del 50 por ciento de los mercados emergentes y las economías en desarrollo que estaban convergiendo hacia economías avanzadas, el ingreso per cápita durante la última década, diverjan durante el período 2020-2022.

Las recuperaciones más rápidas en las economías avanzadas se deben en parte a su apoyo político más amplio y a un acceso más rápido a las vacunas en comparación con muchos países en desarrollo.

Los exportadores de petróleo y las economías basadas en el turismo enfrentan perspectivas particularmente difíciles dadas las moderadas perspectivas de los precios del petróleo y la lenta normalización esperada de los viajes transfronterizos.

Incluso dentro de los países, el peso de la crisis ha caído de manera desigual entre los grupos y ha aumentado la desigualdad.

Los trabajadores con menos educación, los jóvenes, las mujeres y las personas con empleo informal han sufrido pérdidas de ingresos desproporcionadas. Se espera que cerca de 90 millones de personas entren en la pobreza extrema durante 2020-21, revirtiendo las tendencias de las dos últimas décadas.

Políticas para fortalecer la recuperación y hacerla inclusiva, resiliente y verde

Si las vacunas y las terapias siguen siendo eficaces contra las nuevas cepas de virus, es posible que podamos salir de esta crisis con menos cicatrices de las que se temía y detener la divergencia de perspectivas entre los países y dentro de ellos. Sin embargo, eso requerirá mucho más en el frente de las políticas.

En primer lugar, la comunidad internacional debe actuar con rapidez para garantizar un acceso global rápido y amplio a las vacunas y la terapéutica, para corregir la profunda inequidad en el acceso que existe actualmente. Esto requerirá aumentar la producción y reforzar la financiación para las instalaciones de COVAX y para la logística de la entrega de vacunas a las naciones más pobres.

Los argumentos económicos y de salud para esto son abrumadores. Las nuevas cepas de virus son un recordatorio de que la pandemia no terminará hasta que termine en todas partes, y estimamos que un progreso más rápido para poner fin a la crisis de salud aumentará los ingresos mundiales acumulativamente en $ 9 billones durante 2020-25, con beneficios para todos los países. incluidos alrededor de 4 billones de dólares para las economías avanzadas.

En segundo lugar, se deben mantener los medios de vida económicos dirigidos a los hogares y las empresas donde el virus está aumentando para ayudar a mantener los medios de vida y evitar las quiebras de empresas que de otro modo serían viables, lo que permitirá una recuperación más rápida una vez que se eliminen las restricciones. En países donde el espacio fiscal es limitado, se debe priorizar el gasto en salud y transferencias a los pobres.

Una vez que las infecciones están disminuyendo de manera duradera con una inmunidad cada vez mayor al virus, las líneas de vida se pueden deshacer gradualmente haciendo que sus parámetros sean menos generosos con el tiempo para incentivar la movilidad laboral y reducir el riesgo de empresas zombis que pueden afectar la productividad.

Si el espacio de políticas lo permite, los recursos liberados pueden reasignarse para respaldar la recuperación. Las áreas prioritarias incluyen el gasto en educación para remediar el revés a la acumulación de capital humano, la digitalización para impulsar el crecimiento de la productividad y la inversión verde para crear empleos y acelerar la transición a una nueva economía climática. Un impulso sincronizado de inversión pública verde por parte de las economías más grandes con espacio fiscal para hacerlo puede mejorar la efectividad de las acciones individuales e impulsar los efectos de contagio transfronterizos a través de vínculos comerciales.

En tercer lugar, debe garantizarse la estabilidad financiera en estos tiempos de gran incertidumbre. La política monetaria debe seguir siendo acomodaticia para respaldar la recuperación donde la inflación no está en riesgo, prestando especial atención a contener los riesgos que probablemente surgirán de tasas de interés históricamente bajas.

Cuando las medidas pandémicas, como la moratoria de los pagos de préstamos, finalmente se retiren, es probable que aumenten las quiebras y los préstamos en mora que pueden llevar a los ya frágiles sistemas bancarios a las dificultades. Los países deben desarrollar marcos especiales de reestructuración extrajudicial para acelerar el procesamiento de las quiebras, de modo que la creación de crédito no se vea afectada.

El gasto fiscal y el colapso de la producción han llevado los niveles de deuda soberana global a niveles récord. Si bien las bajas tasas de interés junto con el repunte proyectado del crecimiento en 2021 estabilizarán los niveles de deuda en muchos países, todos se beneficiarán de un marco fiscal a mediano plazo para garantizar que la deuda siga siendo sostenible.

Por último, la comunidad internacional debe hacer más para ayudar a las naciones más pobres a combatir la crisis y no quedarse muy atrás en el logro de sus objetivos de desarrollo sostenible.

La fuerte flexibilización de la política monetaria por parte de los principales bancos centrales ha mejorado las condiciones de financiación para muchos en el mundo en desarrollo.

Sin embargo, hay otros, más severamente restringidos, que requerirán más apoyo internacional en forma de donaciones, préstamos en condiciones favorables y alivio de la deuda y, en algunos casos, la reestructuración total de la deuda bajo el nuevo Marco Común acordado por el G-20.

Frente a un desafío mundial sin precedentes, la comunidad internacional debe actuar ahora para garantizar que la pandemia sea repelida en todas partes, que se reviertan las divergencias en las perspectivas entre los países y dentro de ellos, y que el mundo avance hacia un futuro más próspero, ecológico e inclusivo.

*Gita Gopinath is the Economic Counsellor and Director of the Research Department at the International Monetary Fund (IMF).

sábado, 23 de enero de 2021

Empujará Covid 19 a la pobreza entre 119 millones y 124 millones en 2021: BM

Con la línea de pobreza de USD 3,20, la cantidad de nuevos pobres mundiales estimados con el escenario de referencia del informe GEP aumenta de 175 millones a 228 millones (de junio de 2020 a enero de 2021)


Por Christoph Lakner, Nishant Yonzan,
Daniel Gerszon Mahler,
R. Andres Castaneda Aguilar y
Haoyu Wu
Especial para Arcano Radio

En un momento en que el nuevo año trae cierta esperanza para la lucha contra la COVID-19, repasamos lo sucedido y hacemos el balance del efecto de la pandemia en la pobreza durante 2020.

En octubre de 2020, utilizamos como base las previsiones de crecimiento incluidas en la edición de junio del informe Perspectivas económicas mundiales (GEP) y estimamos que, en todo el mundo, entre 88 millones y 115 millones de personas caerían en la pobreza extrema en 2020.

Si tomamos los pronósticos incluidos en la edición de enero de 2021 de dicho informe, podemos prever que la cantidad de nuevos pobres surgidos como consecuencia de la pandemia de COVID-19 en 2020 aumentará a entre 119 millones y 124 millones. Este rango de estimaciones está en línea con otros cálculos (i) basados en previsiones alternativas de crecimiento elaboradas recientemente.

Al igual que en nuestras estimaciones anteriores, el número de nuevos pobres surgidos a raíz de la COVID-19 se calcula como la diferencia entre la pobreza proyectada con pandemia y sin ella.

Para predecir la pobreza en el primer caso, utilizamos las previsiones de crecimiento del informe GEP de enero de 2021, y para el mundo sin pandemia, las incluidas en la edición de enero de 2020.

Es importante señalar que, si bien ahora estamos "repasando" el año 2020, nuestras estimaciones siguen basándose en extrapolaciones de encuestas de hogares anteriores a ese año.

El aumento estimado de la pobreza mundial en 2020 es verdaderamente inédito. En el gráfico 1 se muestra la variación anual en el número de personas en situación de pobreza extrema en todo el mundo durante el período comprendido entre1992 y 2020.

Cada barra representa la cantidad neta de personas que han salido de la pobreza extrema si eran pobres el último año o bien han caído en la pobreza extrema si no eran pobres el año anterior.

Antes de la COVID-19, el único caso registrado en los últimos 30 años de aumento en el número mundial de pobres como consecuencia de una situación crítica fue el de la crisis financiera asiática, que elevó la pobreza extrema en 18 millones de personas en 1997 y sumó otros 47 millones en 1998.

En las dos décadas transcurridas desde 1999, la cantidad de personas que viven en la pobreza extrema en todo el mundo disminuyó en más de 1000 millones. Parte de este éxito se revertirá a causa de la pandemia de COVID-19. Por primera vez en 20 años, es probable que la pobreza aumente significativamente.

Se estima que la pandemia de COVID-19 provocará una suba de entre 88 millones (estimación de referencia) y 93 millones (estimación pesimista) en el número de personas en situación de pobreza extrema en 2020.

Si se toman en cuenta las personas que habrían salido de la pobreza extrema en otras circunstancias pero que ahora no podrán hacerlo debido a la pandemia (es decir, 31 millones en 2020), el total de nuevos pobres surgidos por la COVID-19 en ese año se estima entre 119 millones y 124 millones de personas.


A partir de distintas previsiones de crecimiento publicadas en 2020, en el gráfico 2 se muestran tanto el cambio en el número estimado de nuevos pobres surgidos con la COVID-19 en 2020 como los aportes de las diversas regiones.

El agravamiento del impacto de la pandemia ha cambiado drásticamente nuestras proyecciones a lo largo de este año, en particular cuando se las compara con las tasas de crecimiento de abril (el aumento de junio a enero indicado en el informe GEP es menor).

Esto se debe principalmente a que las previsiones para Asia meridional han empeorado, lo que también ha modificado el perfil regional de los nuevos pobres surgidos con la COVID-19.

Es importante señalar que en los últimos años, incluso antes de la pandemia, las estimaciones de la pobreza de Asia meridional presentan un considerable grado de incertidumbre debido a que no se dispone de datos de encuestas de hogares de India (PDF, en inglés) posteriores a 2011.

Sobre la base del pronóstico de crecimiento de abril de 2020 y utilizando la línea de pobreza de USD 1,90 al día, estimamos que 62 millones de personas caerían en la pobreza extrema en todo el mundo en 2020, y que las regiones de Asia meridional y África al sur del Sahara representarían aproximadamente dos quintas partes de esa cifra.

Posteriormente, con las previsiones de crecimiento de junio de 2020, corregimos las estimaciones mundiales para situarlas entre 88 millones y 115 millones de nuevos pobres, de los cuales cerca de la mitad residían en Asia meridional.

Con los pronósticos de enero de 2021, ahora estimamos entre 119 millones y 124 millones la cantidad de pobres adicionales en todo el mundo, el 60 % de los cuales, aproximadamente, habitan en Asia meridional.

El aumento en el número de pobres también se observa en la línea de pobreza de USD 3,20 al día. Con la línea de pobreza de USD 3,20, la cantidad de nuevos pobres mundiales estimados con el escenario de referencia del informe GEP aumenta de 175 millones a 228 millones (de junio de 2020 a enero de 2021), impulsada nuevamente por Asia meridional.

En la línea de USD 5,50 la estimación mundial no empeora, ya que nuestras nuevas estimaciones se ubican de hecho dentro del rango que calculamos usando los datos del informe GEP de junio. Esto se explica en gran medida porque las perspectivas de Asia oriental y el Pacífico se presentan más favorables de lo previsto, lo que contrarresta el incremento en Asia meridional.


No hay duda de que 2020 ha sido un año excepcionalmente difícil en la historia reciente. Si bien se han logrado avances en el desarrollo de vacunas, no parece que el aumento de la pobreza ocurrido el año pasado vaya a revertirse en 2021.

En el gráfico 3 se presentan las estimaciones actuales de pobreza hasta 2021 calculadas para los escenarios prepandemia, de referencia con COVID-19 y pesimista con COVID-19 utilizando las previsiones del informe GEP de enero de 2021.

Como se indicó anteriormente, se estima que el número de nuevos pobres surgidos en todo el mundo en 2020 a causa de la pandemia oscila entre 119 millones y 124 millones.

Se calcula que en 2021 la cantidad de pobres surgidos como consecuencia de la COVID-19 aumentará a entre 143 millones y 163 millones.  Si bien las estimaciones para 2021 son aún muy preliminares, muestran que para millones de personas de todo el mundo esta crisis no será efímera.

Tras la crisis financiera asiática (véase el gráfico 1), 42 millones de personas salieron de la pobreza extrema en 1999 y, en promedio, 54 millones de personas lograron escapar de la pobreza extrema cada año durante las dos décadas anteriores a la pandemia.

Esperamos que cuando finalmente hagamos el balance de 2021, dentro de un año, los datos referidos a la reducción de la pobreza sean mucho mejores de lo que esperamos ahora. Sin embargo, el continuo empeoramiento de las perspectivas de crecimiento que observamos durante el último año podría indicar lo contrario.

El aumento de la desigualdad es otro riesgo negativo que no hemos analizado aquí (se ha dado por supuesto que la desigualdad no se modifica), pero que se discute con más detalle en otros artículos (i). Tal vez la única certeza de esta crisis es que verdaderamente no tiene precedentes en la historia moderna.


*Autores:

Christoph Lakner

Senior Economist, Development Economics and Chief Economist

NishantYonzan

Consultant, Poverty and Inequality Unit, Development Data Group, World Bank

DanielGerszon Mahler

Young Professional, Development Data Group, World Bank

R. AndresCastaneda Aguilar

Economist, Development Data Group, World Bank

Haoyu Wu

Consultor con contrato a largo plazo del Departamento de Prácticas Mundiales de Reducción de la Pobreza y Promoción de la Equidad del Banco Mundial

sábado, 26 de diciembre de 2020

Endeuda AMLO a México con el Banco Mundial en su proyecto de eternizarse en el poder



De la mesa de redacción
De Arcano Político

Entregará el Banco Mundial a Andrés Manuel López Obrador, presidente de México, el quinto crédito en dos años, el 31 de diciembre de 2020. Será por 750 millones de dólares. Un acto ilegal del presidente mexicano al no haber solicitado y menos aprobado el empréstito con la Cámara de Senadores como lo mandata la Constitución.

Será destinado el crédito millonario a la adquisición de votos que le garanticen mantenerse en el poder para proseguir con el saqueo de las arcas nacionales, en que el mismo inquilino del Palacio, ha reconocido que "ahorró" el 85 por ciento del presupuesto federal y el 15 por ciento restante se ejerció por medio de licitaciones directas bajo sospecha de favorecer a los que hoy sabemos, son sus cómplices.

El banco mundial, reporta en su portal web que con fecha 15 de diciembre, ha autorizado un crédito de 750 millones de dólares al gobierno federal que encabeza Andrés Manuel López obrador y mismo que será transferido el 31 de diciembre.

El crédito será entregado a la secretaría de hacienda y crédito público. El monto está destinado para el medio ambiente, Sostenibilidad ambiental y resiliencia urbana DPF a través del Banco Internacional de Reconstrucción y Desarrollo.

El banco mundial reporta que el crédito solicitado es para Apoyar, fortalecer la sostenibilidad ambiental y la resiliencia y ampliar el acceso a infraestructura urbana resiliente y viviendas sociales, lo que implica el uso y abuso en el secuestro de la pobreza para adquirir votos en un año eminentemente electoral.

Puede consultar la información haciendo clic:

Lucha frontal contra una marea de plásticos marinos a medida que la COVID-19 (coronavirus) agrava el problema


Por David MALPASS
Presidente del Grupo Banco Mundial

En todos los medios, vemos imágenes de plásticos flotando en los océanos, dañando la vida silvestre y contaminando las playas. En la actualidad, la COVID-19 podría estar agravando el problema debido al aumento del uso y la eliminación inadecuada de los productos de plástico y los residuos, entre ellos las mascarillas, los equipos de protección personal y los envases descartables. 

Además de la carga de residuos, ha disminuido el reciclaje, dado que, por el momento, se han suspendido muchos programas debido a cuestiones sanitarias relacionadas con la pandemia. A raíz del nivel históricamente bajo de los precios del petróleo, el costo del plástico virgen disminuyó, por lo que su uso ha aumentado en detrimento de la resina reciclada que, si bien es más inocua para el medio ambiente, es más costosa.

A menudo, los países en desarrollo carecen de sistemas eficaces de gestión de residuos y plantas específicas de recolección y tratamiento de plástico, lo que plantea enormes dificultades para alcanzar el objetivo de reducir la cantidad de este elemento que ingresa a nuestros océanos.

Para detener la afluencia de plásticos a los ríos y los océanos es fundamental mejorar considerablemente la gestión de los residuos plásticos, que están agravando los problemas causados por la pesca excesiva, las aguas residuales no tratadas y la escorrentía agrícola, y la deficiente planificación del desarrollo costero.

Combatir la contaminación por plástico

El Grupo Banco Mundial (GBM) está trabajando para abordar la contaminación por plástico en cada etapa de la cadena de valor de este material.  En la actualidad, el GBM ha asignado USD 1000 millones (1300 millones de dólares de Singapur) a proyectos en curso sobre gestión de residuos sólidos y otras actividades para prevenir la contaminación por plástico, y tiene en cartera otros proyectos por valor de USD 2000 millones.

Estas iniciativas incluyen apoyo a los Gobiernos a través de inversiones en la gestión de los residuos sólidos y otros sectores, como la resiliencia costera y el turismo; la mejora de las condiciones laborales de los recolectores de residuos; la colaboración con empresas para reformular el diseño de los productos y los envases, y servicios de asesoría sobre políticas orientadas a crear incentivos para lograr que los mercados de reciclaje sean más sostenibles e inclusivos.

En Asia oriental, el actual epicentro de la contaminación por plástico, muchos países están promoviendo la lucha contra los detritos marinos.  Por ejemplo, Indonesia prevé reducir los residuos plásticos marinos en un 70 % para 2025, y ha elaborado un nuevo programa de gestión de residuos, por valor de USD 2300 millones.

Esto incluye una contribución de USD 100 millones del Banco Mundial, con inversiones específicas en la gestión de la basura marina. Este proyecto proporcionará apoyo a más de 12 ciudades a medida que mejoren la recolección y el tratamiento de residuos sólidos, con el objetivo de reducir a la mitad la fuga de residuos plásticos de esas ciudades.

El Banco está trabajando con China para promover políticas orientadas a disminuir la contaminación por plástico derivada de los residuos sólidos municipales y las prácticas de los sectores manufacturero y agrícola.

"Tenemos la oportunidad y la responsabilidad de encarar la reconstrucción de modo que sea sostenible, más verde, más azul y más próspera. Dado que se trata de un servicio público esencial, en los planes de recuperación se debe asignar prioridad a la gestión de los residuos sólidos".



David Malpass
Presidente del Grupo Banco Mundial

En Vietnam, Tailandia y otros países de Asia y en otras regiones, como América Latina y África, la Corporación Financiera Internacional (IFC) y el Banco Mundial están catalizando la transición a una economía circular. Con ese fin, están evaluando las cadenas de valor del plástico y respaldan inversiones del sector privado en materiales nuevos, envases sostenibles y mercados de reciclaje.

Recientemente, por ejemplo, IFC proporcionó a Indorama Ventures, una empresa internacional que fabrica resina plástica, el primer préstamo azul orientado exclusivamente a abordar la contaminación por plástico en el mar. El paquete de financiamiento de USD 300 millones ayudará a Indorama a alcanzar su objetivo de reciclar, para 2025, 50 000 millones de botellas de politereftalato de etileno (PET) al año en diversos países del mundo, entre ellos Tailandia, Indonesia, Filipinas, India y Brasil.

En Asia meridional, un nuevo proyecto regional por valor de USD 50 millones permitirá frenar la contaminación por plástico en la región y acrecentar la innovación ecológica para reinventar el plástico descartable y la producción.

Además, IFC está ayudando a los bancos a elaborar instrumentos financieros novedosos dirigidos a proyectos que tengan por objeto proteger los océanos y los millones de medios de subsistencia de las poblaciones vulnerables que dependen de ellos.

Asimismo, IFC está respaldando a Gobiernos subnacionales y actores del sector privado que integran la cadena de valor del plástico, incluidos los fabricantes de resina, las marcas internacionales y las empresas de reciclaje que pueden colaborar en la lucha contra los residuos plásticos.

Esta labor cuenta con el respaldo de programas del Banco Mundial, como PROBLUE, que brinda ayuda a unas 40 iniciativas sobre contaminación por plástico en todas las regiones. En Nigeria, por ejemplo, PROBLUE respalda evaluaciones de las cadenas de valor regionales del plástico y salva las brechas de conocimientos. En Mozambique, el Banco Mundial está trabajando con el Gobierno y el sector privado en la búsqueda de soluciones ecológicas novedosas y la creación de empleos que beneficien al medio ambiente.

Reacción a la pandemia

Para responder a la pandemia y al confinamiento económico, el Banco Mundial ha comprometido hasta USD 160 000 millones a lo largo de un período que finaliza en junio de 2021 , con el objeto de respaldar las medidas que adopten los países para abordar las crisis sanitarias y económicas y avanzar hacia la recuperación.

Tenemos la oportunidad y la responsabilidad de encarar la reconstrucción de modo que sea sostenible, más verde, más azul y más próspera. Dado que se trata de un servicio público esencial, en los planes de recuperación se debe asignar prioridad a la gestión de los residuos sólidos.

En dichos planes se pueden incorporar nuevos incentivos normativos para reducir el uso excesivo de plástico, mejorar la gestión de los residuos de ese material y adoptar políticas para clasificar correctamente los plásticos y convertirlos en recursos valiosos al tiempo que se evitan los costos ambientales y económicos. En la actualidad, los precios bajos del petróleo generan una oportunidad importante para establecer condiciones de igualdad para el plástico reciclado mediante la reducción de los subsidios a los combustibles que inclinan la balanza en favor del plástico virgen y absorben los escasos recursos fiscales.

Para reducir la contaminación por plástico y preservar la salud de nuestros océanos, debemos lograr que la reconstrucción sea más azul , en un marco de innovación y colaboración de todos los sectores en cada etapa de la cadena de valor.

Así como el capital verde puede ser un motor de empleos y desarrollo, el capital azul puede contribuir a impulsar la reconstrucción, reducir la pobreza y alcanzar la seguridad alimentaria. Vale la pena invertir con ese propósito.

Esta columna de opinión se publicó originalmente en The Straits Times (i).