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martes, 6 de abril de 2021

Una recuperación asíncrona y divergente podría poner en riesgo la estabilidad financiera

Arcano financiero

Especial para Arcano Radio

Tras soportar un 2020 tumultuoso, la economía mundial comienza por fin a salir de las peores fases de la pandemia de COVID-19, si bien con perspectivas muy divergentes según la región y el país, y eso tras un «año perdido», pasado en suspenso. El trauma económico habría sido mucho peor si la economía mundial no hubiese contado con el respaldo de las medidas de política sin precedentes adoptadas por los bancos centrales y las medidas fiscales implementadas por los gobiernos.

 (foto: KIM KYUNG HOON/REUTERS/Newscom)

Los mercados mundiales asisten al actual aumento de las tasas de interés a largo plazo en Estados Unidos con el temor de que un incremento rápido y persistente pueda provocar un endurecimiento de las condiciones financieras, con potencial para afectar las perspectivas de crecimiento. Desde agosto de 2020, el rendimiento de los pagarés del Tesoro de Estados Unidos a 10 años se ha incrementado en 1¼ puntos porcentuales, situándose en torno al 1¾% a comienzos de abril de 2021, un nivel cercano al registrado a principios de 2020, antes de la pandemia.

Afortunadamente, el incremento de las tasas de interés en Estados Unidos ha venido motivado en parte por la mejora de las perspectivas de vacunación y el refuerzo del crecimiento y la inflación. Las tasas de interés tanto reales como nominales han aumentado, aunque el incremento de los rendimientos nominales ha sido más pronunciado, lo cual indica que la inflación implícita en el mercado —diferencia entre los rendimientos de los títulos del Tesoro nominales y los indexados por inflación— se está recuperando. Permitir una inflación modesta viene siendo uno de los objetivos de la política monetaria acomodaticia.

Lo malo es que esta subida podría ser reflejo de la incertidumbre en torno a la trayectoria futura de la política monetaria y de la posible preocupación de los inversionistas por el incremento de la oferta de deuda del Tesoro para financiar la expansión fiscal en Estados Unidos, como se desprende del drástico aumento de las primas por plazo (compensación de los inversionistas por el riesgo de tasa de interés). Los participantes en el mercado comienzan a centrarse en el momento en que la Reserva Federal iniciará la retirada gradual de las compras de activos, que podría impulsar al alza las tasas de interés a largo plazo y los costos de financiamiento, provocando un endurecimiento de las condiciones financieras, en especial si va acompañada de un descenso de los precios de los activos de riesgo.

Repercusiones mundiales

Que quede claro: a nivel mundial, las tasas de interés siguen estando en mínimos históricos. Sin embargo, su velocidad de ajuste puede generar una desagradable volatilidad en los mercados financieros mundiales, como se ha observado este año. Los activos se valoran en términos relativos, y el precio de todos y cada uno de los activos financieros —desde un simple préstamo hipotecario hasta bonos de mercados emergentes— está vinculado directa o indirectamente con las tasas de interés de referencia en Estados Unidos. El incremento rápido y persistente registrado este año por las tasas de interés ha venido acompañado de un aumento de la volatilidad, con el riesgo de que estas fluctuaciones se intensifiquen.

Todo incremento abrupto e inesperado de las tasas de interés en Estados Unidos puede traducirse en un endurecimiento de las condiciones financieras, puesto que los inversionistas se pasan al modo "reducir exposición al riesgo, proteger el capital". Esto podría generar dudas sobre los precios de los activos de riesgo. Las valoraciones parecen tensionadas en algunos segmentos de los mercados financieros y, en ciertos sectores, las vulnerabilidades están aumentando.

Por el momento, en conjunto, las condiciones financieras mundiales siguen siendo favorables. No obstante, en los países donde la recuperación es más lenta y hay retraso en las vacunas, puede que las economías todavía no estén preparadas para un endurecimiento de las condiciones financieras. Las autoridades económicas podrían verse obligadas a recurrir a las políticas monetaria y cambiaria para compensar un eventual endurecimiento.

Aunque los rendimientos de los bonos públicos también han aumentado ligeramente en países de Europa y otros lugares, si bien en menor medida que en Estados Unidos, lo que más preocupa son los mercados emergentes, donde el apetito por el riesgo de los inversionistas podría cambiar rápidamente. Como muchos de esos países enfrentan importantes necesidades de financiamiento externo, un endurecimiento fuerte y repentino de las condiciones financieras mundiales podría poner en peligro su recuperación tras la pandemia. La reciente volatilidad de los flujos de inversión de cartera hacia mercados emergentes nos recuerda la fragilidad de estos flujos.  

Satisfacer las necesidades del mañana

Aunque varias economías de mercados emergentes cuentan con reservas internacionales adecuadas, y los desequilibrios externos provocados por la gran compresión de las importaciones suelen ser menos pronunciados, algunas de estas economías podrían enfrentar dificultades en el futuro, especialmente si la inflación aumenta y el crecimiento de los costos de endeudamiento se mantiene. Los rendimientos de las monedas nacionales de los mercados emergentes han registrado un incremento significativo, impulsado en gran medida por la subida de las primas por plazo. Estimamos que un incremento de 100 puntos básicos de las primas por plazo en Estados Unidos se asocia, en promedio, a un aumento de 60 puntos básicos de las primas por plazo en los mercados emergentes. Muchos mercados emergentes tienen este año sustanciales necesidades de financiamiento, lo cual los expone al riesgo de que las tasas de interés aumenten cuando, en los próximos meses, refinancien la deuda y consoliden amplios déficits fiscales. Los países que se encuentran en una situación económica de mayor debilidad, a causa, por ejemplo, de su limitado acceso a las vacunas, podrían registrar también salidas de flujos de inversión de cartera. Para muchas economías de mercados preemergentes, el acceso al financiamiento sigue siendo una de las principales preocupaciones, al tener un acceso limitado a los mercados de bonos.

Mientras los países vayan ajustando sus políticas para superar la pandemia, los principales bancos centrales deberán comunicar con mucho cuidado sus planes en materia de política monetaria para evitar una volatilidad excesiva en los mercados financieros. Es posible que los mercados emergentes deban plantearse la posibilidad de adoptar medidas de política para abordar un endurecimiento excesivo de las condiciones financieras internas. No obstante, deberán estar atentos a la interacción de las políticas y a sus propias condiciones económicas y financieras en el desempeño de su intervención monetaria, fiscal, macroprudencial, de gestión de flujos de capital y cambiaria.

El mantenimiento de las políticas de apoyo sigue siendo necesario, pero se requieren también medidas focalizadas para corregir las vulnerabilidades y proteger la recuperación económica. Las autoridades económicas deben respaldar el saneamiento de los balances; por ejemplo, reforzando la gestión de los activos no productivos. Debe ser prioritario regenerar las reservas en los mercados emergentes, para poder afrontar una posible revaloración del riesgo y una eventual reversión de los flujos de capitales.

Mientras el mundo comienza a dar vuelta a la página de la pandemia de COVID-19, una recuperación asíncrona y divergente, la ampliación de la brecha entre ricos y pobres, y el aumento de las necesidades de financiamiento en un entorno de restricciones presupuestarias seguirán poniendo a prueba a los responsables de la política económica. El FMI sigue dispuesto a respaldar las políticas de sus países miembros en los tiempos inciertos que nos esperan.

martes, 9 de febrero de 2021

Cuando nadie se quede atrás en la vacunación podrá recuperarse América Latina

Arcano de la salud

El mercado Lo Valledor, principal mayorista de Chile,
durante la pandemia de COVID-19. © FAO/MaxValencia

De la mesa de redacción
De nuestra asociada RNU

Superado el obstáculo de lograr una vacuna, la carrera contra el virus está lejos de terminar. Se necesita comprarlas, fabricarlas, entregarlas y administrarlas, asegura el representante de la agencia de la ONU para el desarrollo. Las estimaciones predicen que puede llevar hasta finales de 2023 producir suficientes vacunas para todo el mundo.

El subsecretario general adjunto de la ONU y director degional de América Latina y el Caribe, Luis Felipe López-Calva, analiza en este artículo* cómo las medidas de contención del virus afectan más a las personas más vulnerables en nuestra región:

Después de un largo año de pérdidas y dificultades producidas por las múltiples crisis de la pandemia, la tan esperada llegada de las vacunas COVID-19 prometía la esperanza de finalmente poner fin a este difícil capítulo de nuestra historia. De hecho, la increíble colaboración de científicos con actores del sector público y privado ha logrado la gran hazaña de desarrollar, testear y aprobar vacunas en un tiempo récord. Sin embargo, aunque hemos superado este primer obstáculo técnico, la carrera contra el virus está lejos de terminar.

Ahora que tenemos la tecnología para desarrollar las vacunas, también debemos asegurarnos de que tenemos la capacidad fiscal para comprarlas, la capacidad de fabricación para producirlas, la capacidad logística para entregarlas y la capacidad administrativa para administrarlas, y para asegurar que estos esfuerzos conduzcan a la vacunación equitativa de las personas en todas partes.

Antes de que los países puedan comenzar a administrar las dosis de la vacuna, primero deben comprarlas a las empresas que las han desarrollado. Utilizando datos (al 30 de enero de 2021) del Duke Global Health Innovation Center’s Launch and Scale Speedometer que ha estado agregando datos disponibles públicamente sobre contratos de adquisición de vacunas por país y empresa, vemos que a través de Compromisos de Mercado Avanzados, los países más ricos han podido reservar la mayoría de las dosis de las vacunas (cubriendo sus apuestas a través de una gama de posibles vacunas candidatas).

En comparación con los países más ricos, la mayoría de los países de América Latina y el Caribe (con la excepción de Chile) no han podido asegurar suficientes vacunas potenciales para cubrir a toda su población, un hecho que se vuelve más marcado cuando esas compras se restringen solo a las vacunas que están actualmente autorizadas.

En este momento, dentro de los países más desarrollados, solo Canadá y el Reino Unido han comprado suficientes vacunas autorizadas a nivel nacional para poder administrar dos dosis a cada persona. Dentro de la región de América Latina y el Caribe, esto es cierto solo para Chile. Sin embargo, esta situación cambia a diario, ya que los países continúan negociando nuevos contratos de compra y se aprueban más vacunas para cumplir con los estándares de autorización nacionales.

Luis Felipe López-Calva, director regional del PNUD
en América Latina y el Caribe. UNDP

El verdadero coste de las vacunas

Es importante señalar que la compra de vacunas no es solo una cuestión del costo inicial de las dosis. Las negociaciones de contratos requieren muchos acuerdos desafiantes, incluida la asignación del riesgo con respecto a la responsabilidad por los efectos secundarios de la vacuna (¿recaerá en los gobiernos nacionales o las empresas farmacéuticas?) Así como la forma en que se contratarán las empresas de logística para los servicios de entrega (¿qué empresas se considerará que cumplen los requisitos técnicos para el transporte de las vacunas?).

Por último, la capacidad de comprar grandes reservas de vacunas por adelantado garantiza que los países más ricos tengan un acceso más temprano a las vacunas, dada la limitada capacidad de fabricación mundial para producirlas (aunque en particular, Argentina, Brasil y México han firmado contratos para fabricar vacunas en la región).

Producir vacunas para todos puede llegar hasta 2023

Las estimaciones predicen que puede llevar hasta finales de 2023 producir suficientes vacunas para todo el mundo. Para combatir este enorme desafío de la equidad, los mecanismos globales como COVAX (liderados por la Alianza de Vacunas GAVI, la Organización Mundial de la Salud y la Coalition for Epidemic Preparedness Innovations están desempeñando un papel fundamental en la expansión del acceso para los países más pobres, y la mayoría de los países de la región de América Latina se han sumado a esta iniciativa.

COVAX notificó recientemente a cuatro países de la región (Bolivia, Colombia, El Salvador y Perú) que formarán parte de la “primera ola” de distribución de dosis (recibiendo en conjunto un total de 377,910 dosis, que se espera que lleguen a mediados de febrero).

Otras organizaciones, como fundaciones benéficas, también están proporcionando fondos para ampliar el acceso; en América Latina, por ejemplo, la Fundación Carlos Slim negoció un acuerdo con AstraZeneca para proporcionar 150 millones de dosis de vacunas a países latinoamericanos (con la excepción de Brasil).

Las vacunas COVID-19 deben ser para
todos. UNICEF/Fauzan Ijazah

Israel a la cabeza de la vacunación

Incluso una vez que se han comprado y fabricado las vacunas, deben entregarse y luego administrarse. Usando datos (al 1 de febrero de 2021) de Our World in Data, podemos ver qué tan rápido los países están implementando dosis de vacunas en su población.

Israel se destaca por tener, por lejos, el despliegue de vacunas más rápido a nivel mundial, ya que ha administrado una cantidad de dosis equivalente a más de la mitad de la población del país. Esto ha sido posible en gran medida gracias a su infraestructura de salud pública subyacente.

Israel es seguido por los Emiratos Árabes Unidos, el Reino Unido, Bahréin y los Estados Unidos; que han administrado una cantidad de dosis equivalente a más del 9% de su población. Actualmente, los países de América Latina están muy por detrás, y las vacunas solo llegan a una pequeña fracción de su población hasta ahora. Brasil y Costa Rica lideran en la región, habiendo administrado respectivamente dosis de vacuna equivalentes al 1% y 0,9% de sus poblaciones.

Sin embargo, es importante señalar que las campañas de vacunación apenas están comenzando en la región y si bien la cobertura total de los esfuerzos de vacunación sigue siendo muy baja, se están acelerando en las últimas semanas y más países de la región se han sumado a esta carrera contra el virus. Pero esos esfuerzos deberán continuar acelerándose si queremos poner fin a esta crisis a tiempo.

Actualmente, 58,7 millones de personas mayores de 65 años viven en América Latina y el Caribe. Para vacunar solo a este grupo de edad (proporcionando 2 dosis a cada persona) dentro del lapso de un año calendario completo, los países de la región deberían vacunar colectivamente a 321.376 personas por día. En el día más reciente con datos disponibles (1 de febrero de 2021), los países de la región vacunaron colectivamente a un total de 50,284 personas. Aunque, hasta el momento, estos esfuerzos todavía se concentran solo en unos pocos países de la región.

Para derrotar realmente al COVID-19 se requerirán esfuerzos de vacunación universal. Es importante destacar que esto no solo debe suceder en todos los países (considerando las dimensiones de equidad entre las naciones más ricas y más pobres) sino también críticamente dentro de los países (considerando las dimensiones de equidad entre diferentes grupos de personas y las barreras existentes para el acceso a la atención médica).

Debemos asegurarnos de que las personas en todas partes tengan el mismo acceso a esta vacuna; debemos asegurarnos de que nadie se quede atrás. Solo entonces los países de América Latina podrán recuperarse y tendremos éxito en nuestra lucha contra esta pandemia.

*El artículo original ha sido editado para adaptarlo a los requerimientos técnicos de la plataforma Noticias ONU.

jueves, 4 de febrero de 2021

Cooperación es fundamental para reducir divergencias hacia la recuperación

Cómo Asia es Latinoamérica


Por Jihad AZOUR*
Especial para Arcano Radio

El camino hacia la recuperación para la región de Oriente Medio y Asia Central dependerá de las medidas de contención, el acceso y la distribución de vacunas, el alcance de las políticas para apoyar el crecimiento y las medidas para mitigar las cicatrices económicas de la pandemia.

La segunda ola del virus, que comenzó en septiembre, afectó a muchos países de la región, donde las tasas de infección y muerte superaron con creces las observadas durante la primera ola.

La mayoría de los países han reanudado las restricciones selectivas para ayudar a reducir su impacto humanitario y económico negativo, mientras que algunos han iniciado campañas de vacunación.


Acceso desigual a las vacunas

Mientras tanto, las disparidades regionales en los planes de vacunación requieren políticas activas para evitar prolongar la crisis o una recuperación desigual:

Los países de la región con los proveedores de vacunas más diversificados (con acuerdos bilaterales que abarcan a los desarrolladores chinos, rusos y occidentales) incluyen a los del Consejo de Cooperación del Golfo y países más grandes con capacidad de producción (Egipto, Marruecos, Pakistán). Los primeros cuentan con la cobertura más amplia, las primeras inoculaciones y los planes más avanzados, focalizando acuerdos que en algunos casos incluyen dosis superiores a las necesarias para inocular a toda la población.

Algunos otros países, incluidos varios de la región del Cáucaso y Asia central, también esperan lograr una alta cobertura, pero dependen de uno o dos proveedores, lo que puede retrasar la velocidad de las vacunas.

Sin embargo, muchos países, incluidos los estados frágiles y afectados por conflictos, siguen dependiendo de la cobertura limitada de la iniciativa COVAX de la Organización Mundial de la Salud. Los riesgos a los que se enfrentan son especialmente altos, dada su limitada capacidad sanitaria y la falta de financiación de COVAX, lo que podría retrasar la amplia disponibilidad de vacunas hasta la segunda mitad de 2022.

Recuperaciones divergentes

Desde nuestras Perspectivas económicas regionales de octubre, las estimaciones de crecimiento para 2020 se han revisado al alza para la región de Oriente Medio y África del Norte en 1,2 puntos porcentuales, hasta una contracción general del 3,8 por ciento. Esto se debe en gran medida a un desempeño más fuerte de lo esperado entre los exportadores de petróleo, ya que la ausencia de la segunda ola en algunos países impulsó la actividad no petrolera y el impacto de la primera ola fue menor de lo esperado. Para la región del Cáucaso y Asia Central, el crecimiento de 2020, en promedio, se mantiene sin cambios (una contracción del 2,1 por ciento), ya que se estima que el crecimiento más fuerte de algunos países a principios de año se vio compensado por una actividad más débil en el cuarto trimestre debido a la segunda ola. , mientras que otros vieron un impacto peor de lo esperado de los shocks a lo largo del año.

El acceso a la vacuna COVID-19 jugará un papel fundamental en la recuperación futura. Para 2021, nuestras proyecciones con respecto a octubre se mantienen prácticamente sin cambios, pero reflejan diferencias significativas entre países: aquellos con proveedores y producción de vacunas diversificados tienen pronósticos más favorables o prácticamente sin cambios, mientras que las perspectivas para aquellos con acceso más limitado a las vacunas y los más afectados por la la segunda ola parece más débil.

Además, también se espera que los países que implementaron un apoyo fiscal y monetario más fuerte en respuesta al COVID-19 tengan una recuperación más sólida, con la ayuda de un mínimo menos profundo en 2020. En particular, mientras que se proyecta que los países del Cáucaso y Asia Central como grupo alcanzar los niveles de PIB de 2019 en 2021, debido a su respuesta más fuerte al COVID-19, aquellos que se vieron fuertemente afectados por la segunda ola se quedarán atrás y no recuperarán los niveles de PIB prepandémicos hasta 2022.

No obstante, se prevé que la recuperación en los mercados emergentes de la región de Oriente Medio y Asia Central será inferior a la de sus pares en otros lugares, y la mayoría de los países no recuperará los niveles del PIB de 2019 hasta 2022. Los estados frágiles y afectados por conflictos serán especialmente golpeados, con niveles de PIB proyectados para 2021 un 6 por ciento más bajo que en 2019.


Queda una considerable incertidumbre

Los riesgos siguen siendo altos. Las infecciones renovadas podrían retrasar la recuperación en ausencia de vacunas y espacio de políticas. Las mutaciones recientes del virus podrían plantear desafíos adicionales. Las mayores necesidades de gasto podrían exacerbar las preocupaciones sobre la sostenibilidad de la deuda en varios países, especialmente si un aumento brusco de las primas de riesgo global o un aumento superior al esperado de las tasas de interés globales endurecen las condiciones de financiación y aumentan los riesgos de refinanciación. Por último, los retrasos o la mala gestión de la distribución de vacunas, junto con mayores vulnerabilidades, podrían reavivar el malestar social.

Espacio de políticas limitado

Si bien las vacunas arrojan luz sobre la esperanza, el camino será largo y tortuoso. A corto plazo, la principal prioridad sigue siendo garantizar que los sistemas de salud cuenten con los recursos adecuados, incluida la financiación de la compra y distribución de vacunas, así como la inversión continua en pruebas, terapias y equipos de protección personal. La salud de las personas será fundamental para anclar la recuperación.

Equilibrar entre apoyar la recuperación y preservar la sostenibilidad de la deuda será un desafío para la región, dado que el espacio fiscal es limitado (los saldos fiscales empeoraron en más de 5 puntos porcentuales del PIB en 2020 para un tercio de los países) y la consolidación deberá reanudarse. en 2021 para numerosos países.

Si las nuevas infecciones ponen en peligro la recuperación, los países que tienen cierto espacio fiscal (como Kazajstán y Qatar) podrían reforzar el apoyo temporal, hasta que haya una amplia disponibilidad de vacunas, a través de salvavidas para hogares vulnerables y empresas viables. Los países con poco o ningún espacio fiscal, cuya deuda con el PIB alcanzó un promedio del 72 por ciento en 2020 (un aumento de 11 puntos porcentuales), deben mantener o reasignar el gasto hacia políticas específicas con el mayor impacto social y económico, como el gasto prioritario en salud. , invertir en la juventud y mejorar las calificaciones de la fuerza laboral. Dado el estrecho espacio fiscal, para respaldar la demanda, la política monetaria debería seguir siendo acomodaticia donde la inflación y la sostenibilidad externa no estén en riesgo. En países con monedas flexibles, el tipo de cambio debería seguir actuando como amortiguador cuando sea necesario.

Cooperación fundamental para reducir la divergencia

La cooperación internacional y regional es esencial en un mundo que se enfrenta a una recuperación desigual y con vacunas que tienen y que no. Mejorar la transparencia en torno a los contratos de vacunas sería salvaguardar el acceso en igualdad de condiciones. Apoyar a los países más pobres y a los países en situación de fragilidad o conflicto para garantizar un acceso equitativo es fundamental, al igual que la necesidad de reforzar la financiación de COVAX. La coordinación regional facilitaría la redistribución del exceso de vacunas de aquellas que han obtenido excedentes (incluida la capacidad de producción nacional) a aquellas con suministros insuficientes. Los estados frágiles y afectados por conflictos deben recibir prioridad para prevenir más tragedias humanitarias.

El FMI, que proporcionó un financiamiento considerable a la región el año pasado ($ 17.3 mil millones), está listo para continuar ayudando a los países a enfrentar la crisis y avanzar hacia la recuperación mediante financiamiento, asistencia técnica y asesoramiento sobre políticas.

Acelerando la recuperación

Si bien queda mucho trabajo por hacer para abordar la crisis inmediata, la región también debe actuar con rapidez y en paralelo para construir una recuperación pospandémica resistente, estable y más inclusiva. Esto requiere abordar el impacto desigual de la crisis en el mercado laboral y frenar el aumento de la desigualdad, fortalecer la protección social, abordar los legados de la crisis, en particular el sobreendeudamiento, reformar las empresas de propiedad estatal y reducir la huella del Estado en la economía, y combatir la corrupción. Para acelerar la recuperación y evitar una década perdida, el trabajo debe comenzar ahora en inversiones de alta calidad en infraestructura verde y digitalización.

* Jihad Azoures el Director del Departamento de Oriente Medio y Asia Central del FMI.