Mostrando entradas con la etiqueta dolor. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta dolor. Mostrar todas las entradas

jueves, 10 de abril de 2025

Reposteros del dolor ©, Cuento

Arcano Literario


Mario Luis Altuzar Suárez
Arcano Radio

…insoportable el dolor en el pecho. Parece estallar con esta profunda, enorme añoranza. Se equivocaron aquellos que decían que el tiempo lo cura todo. ¡Es directamente proporcional a la inversa! Entre más días, meses, años se recargan en la espalda, árece doblarla y esa nostalgia penetra, perfora la piel, la carne y los órganos vitales con la amenaza de hacerlos estallar.

Tampoco es cierto que las lágrimas lavan el alma. Es como si se concentrara la sal y al salir de los ojos y rodar por las mejillas, ¡queman todo a su paso! Se homologa el dolor interno con el externo. La aflicción, entonces, ahoga y se estrecha la laringe en el infinito constreñir de las entrañas. Es cuando se entiende que el amor muerde al cuerpo, al alma y al espíritu. Así percibimos, de pronto, nuestra pequeñez ante la cicuta de la ausencia en nuestra orfandad doliente.

¡Insoportable en días precisos! Los aniversarios, empero, sobre todo, en el cumpleaños en que los recuerdos de esos momentos felices se transforman en el grisáceo sentimiento de tristeza y los canticos de buenaventura son desplazados por el réquiem o cantos fúnebres que nos transforman en plañideras inconsolables. ¿Aprender a vivir sin su presencia? ¿En que manual podemos consultarlo? ¡Inexistente! Desde que llegamos a lo que llamamos vida, lo hacemos indefensos y a cada instante nos sorprenden.

Sufrimos la metamorfosis interna. Nos engañamos con el supuesto endurecimiento que… en realidad es una máscara para esconder nuestra fragilidad ante las pérdidas, hasta que lleguemos a ser nosotros mismos, ¡una pérdida para lo que nos rodean! Y la repostería ofrecida a nuestra llegada, esos pastelillos dulces, cuando llegan a existir ¡son tan pequeños! Son bocadillos insuficientes de calmar las amarguras recibidas en cada paso que damos en nuestra existencia.

Una percepción agudizada cuando, la ausencia es del hijo o hija, por lo anormal de su partida, ya que primero deben irse los padres. Más, lo efímero del paréntesis plano impide ver que es parte de la Enseñanza Divina que recibimos los Hijos del Hombre, los que nos crearon con polvo de las estrellas. El destino final. ¡Reintegrarnos a la Gran Mente Universal! Y tal vez, encontremos el bálsamo de esa presencia y comprender el por qué fue tan breve nuestro encuentro tridimensional. Mientras tanto… ¡disfrutemos el dolor de estar vivos, sin ellos!

 

Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, México, a 10 de abril del 2025.

jueves, 5 de septiembre de 2024

Magnificador ©, Cuento

Arcano Literario


Mario Luis Altuzar Suárez
Arcano Radio

…qué se oye? Parece que alguien llora. ¿Por dónde viene el sonido? ¡Ah! Allí está. Detrás de la cómoda. Sentada en el piso, acurrucada, con las rodillas pegadas a los hombros. Esconde la cabeza y el cabello lacio, largo, parece sucio. Al igual que las raídas telas que apenas cubre su delgado cuerpo de niña, que tiembla como si tuviese mucho frio, al ritmo de su llanto.

 Al sentir que me acerco, aprieta muy fuerte el ovillo físico en que se trata de alejarse del entorno. ¡Tanto dolor en ese pequeño templo sagrado en que se desarrolla un Ser de Luz! ¿Qué lo causó? Cada suspiro lastima al aire. Penetra mis oídos y el cerebro decodifica el sentimiento solidario de sumarme, de producir mis lágrimas que le acompañen, nos acompañen.

Todo sentimiento humano se contagia. Lo mismo la risa que el llanto. A menos que sea deshumanizado como… sí aquel agente de la policía de contraespionaje que al recibir un golpe soltaba la carcajada y pedía más agresiones físicas para ¡ser feliz! Una felicidad que seguramente causó mucha infelicidad en las personas que detuvo y condujo a esas mazmorras del edificio terrífico, por los gritos de las torturas a las que eran sometidos y él, tan contento.

Personas al servicio de los hombres y mujer del poder, sostenidos por el terror sembrado en la represión de los que exigen el culto a su personalidad ignorante y arrogante de la asustada masa social, mecanizada en una obediencia ciega de los endiosados por si mismos con el autoengaño de su infalibilidad, ¡tan ficticia! Tan ajena a la realidad.

Nadie puede escapar a la condición humana y su característica de caer en el error como la oportunidad de aprender y corregir en la escuela del eterno aprendiz que es, ni más ni menos, la vida misma. ¡Sentir el placer del fracaso porque nos permitirá saborear a plenitud el éxito!

Bueno, dejemos de lado esas disquisiciones porque, lo importante en este momento es atender a este frágil ser humano que me grita:

- ¡Tuviste la culpa de que se fuera mi mamá! Y Me dejara solita, en esta esquina de mi orfandad, porque así me siento, ¡huérfana! Me hace mucha falta.

Le acaricio la cabeza con la determinación de buscar a la mujer que me hizo enojar porque… ¿por qué? No lo recuerdo. Por lo tanto, debió ser una nimiedad que magnifiqué y me hizo olvidar que yo la elegí a ella, por ser un excelente ser humano. Y con el sabor de las lágrimas de la pequeña dolorosa, recapacito en acciones que afectan a los seres queridos. ¡Perdóname hija!

Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, México, 5 de septiembre del 2024.

Hoy toca cuatro palabras.

Asustada, Llanto, Alejarse, Error.

jueves, 17 de agosto de 2023

Equilibrista ©, Cuento

Arcano literario

Mario Luis Altuzar Suárez

A la memoria de Federico García Lorca

87 Aniversario Luctuoso

Como todos los domingos, José se sentaba en un banco del parque mirando hacia la ventana de aquel tercer piso y estallaba esa querencia adolorida, del fondo de su entraña al endurecimiento muscular de la cara, acompasado al doloroso apretar de los puños y la rítmica contracción de las vísceras con el sollozo reverberante del aire de los pulmones a las lágrimas que, escurrían de los ojos por las mejillas hasta depositar su sabor salado en los labios. Lanzaba al viento su grito blasfemo, resentido:

- ¡Cuánto dolor, Padre mío! ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué a mí?! ¿De qué me sirvió ser tan bueno? ¿Para qué? ¡Sí al final… de nada sirve! Y nos dañan. ¡Nos pisotean!

Y se giraba el torso y la cabeza, porque buscaba con la mirada, el origen de esas palabras que escuchaba ¡espantado! Con el miedo creciente porque se acerba el fuerte sonido que le taladraba el cráneo, perforaba el cerebro y se acomodaba en el espacio electromagnético de las neuronas, y buscaba ser decodificado por el adolorido observados de la ventana:

-Y te has preguntado: ¡¿por qué no a mí?! Lejos del tormento quejumbroso, corresponde el análisis para diagnosticar lo sucedió. Te ciegas para entender, comprender que al avanzar se hace más estrecho el camino y sin adecuar el paso, a ese cambio, involucionas al permanecer en la comodidad del momento.

Con la boca seca a causa de la adrenalina paralizante, balbuceaba la interrogante del lugar en que se encontraba la voz, y por lo menos que se identificara y le explicara lo que no alcanzaba a entender. Escucha:

-Yo soy el que soy, el que ha sido y el que será. Nada es nuevo bajo el sol, porque todo tiene su forma y tiempo. No te espantes. Cierra los ojos y busca el origen del dolor. ¿Qué fuiste bueno? ¡Seguramente lo fuiste! ¿Pero nada más fuiste bueno o… te excediste? Sí se rompe el punto medio, se cae en el vicio, en el exceso. ¿Qué diste todo lo que pudiste dar? ¿Te lo pidieron o rompiste la Ley Universal del Libre Albedrío? ¡Ni para hacer el bien, puede imponerse a otro ser! Y si lo diste sin mediar solicitud, confiado en la reciprocidad, abonaste, entonces, el camino de la traición. Así, llegamos a la causa del dolor: Los excesos de la bondad y generosidad al romperse el punto de equilibrio, sin medir la respuesta de la condición natural de tus iguales: ¡Obtener todo con el menor esfuerzo! Es decir, recibir todo sin dar nada a cambio.

Discurso que iluminaba con el bálsamo de la Reconciliación interna en un momento diferente, distinto, sin ser igual como todos los domingos, en que José se sentaba en un banco del parque mirando hacia la ventana de aquel tercer piso y asimilaba la Enseñanza de crecer internamente al ser diferente cada día, sin dejar de ser el mismo que se ajustaba a la estrechez del camino, ese que nos conduce al final en donde todos llegamos, satisfechos de haber seguido nuestros sueños y con el Conocimiento suficiente para asimilarnos a la Gran Energía Cósmica. Allí, en dónde ya… nada importa.

Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, México.