miércoles, 4 de marzo de 2026
¿Se cumple la profecía de la Biblia contra el Corán? © (Video)
jueves, 11 de mayo de 2023
Reciclados ©, Cuento
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Arcano literario
Mario Luis Altuzar Suárez
… como se recicla la moda! A veces tarda un siglo. Como los
pachucos en 1930 de la frontera norte de México con Estados Unidos, a los regatoneros
de la segunda década del tercer milenio. O las minifaldas sesenteras… Y tras bambalinas
financieras, la rectoría responde a intereses económicos. Pero… ¿una diferencia
de casi doce mil años?”, reflexiono al ver un anuncio que invita a turistear en
¡el Pueblo de las Casa Cueva! Módicos pagos en el viaje de siete mil 934
kilómetros en 18.51 horas, de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, México a Artenara, en
el Suroeste del archipiélago de Islas Canarias, España.
El promocional muestra la exquisita arquitectura
cavernícola, ¡con alberca! Un lugar declarado como Patrimonio de la Humanidad
en julio 2019 en donde sobresale la “Cueva número 6” del Risco Caído: Hermoso
marcador astronómico con una ventana natural en la parte superior de la bóveda
de la cueva redonda. Por la oquedad llega la luz del sol en el solsticio de
verano, y la de la luna en el solsticio de invierno. El haz de luz muestra su
magia al proyectarse en sus paredes con la, iluminación de los grabados
rupestres.
Rememoró nuestro Templo de Kukulkán en Chichén Itzá,
construido en el Siglo XII de nuestra Era y que en el Equinoccio de Primavera llega
por el Oriente y desciende por sus escalones nuestro Gran Señor Quetzalcóatl conocido
también como Serpiente Emplumada. ¡Tan parecidos! ¡Tan distantes! El marcador astronómico
canario, construido por los indígenas bereberes provenientes del Norte de
África y el templo yucateco por los Mayas provenientes del Centro del Atlántico.
Y coinciden, además, su consagración a la Fertilidad en el inicio de la primavera
con el ciclo agrícola.
La gran diferencia: En México se convirtieron en zonas
arqueológicas, susceptibles de ser destruidas por la avaricia ignorantes de hombres
y mujeres en el gobierno, y a mil 230 metros sobre el nivel del mar, en Artenara
son parte de la vida cotidiana de los mil lugareños, con pleno respeto a su
formación original. Se observan los tendederos de ropa interior femenina y
masculina recién lavada en el lavadero de piedra, enmarcado por la hermosa
entrada a la cueva con detalles de madera, aluminio y vidrio.
¡Es admirable el cuidadoso respeto a su residencia! Es
triste recordar que en 1948 inició Juan O’Gorman, pintor, muralista y arquitecto
de talla internacional, la construcción de una Casa empotrada en una cueva en
el Pedregal de San Ángel, en los vestigios de la erupción del volcán Xitle al
sur de la Ciudad de México, concluida en 1952 y que habitó con su esposa, la
pintora Helen Fowler y su hija, María Elena hasta 1969, en que la vendió a la artista
plástica Helen Escobedo… ¡qué la destruyó!
El sonido de los altavoces en el aeropuerto tuxtleco me hace
reaccionar sobre la repetición cíclica de la moda, en plena obediencia a esa
minoría de 500 poderosos rectores de la economía, con todo y sus resultados
sangrientos de la guerra. ¿Es premonitoria esta campaña turística? Regresar la “moda”
de hace doce mil años, en que los Trogloditas crearon por Etiopía la
arquitectura de las Casas Cueva, para protegerse y aislarse del calor y el frio,
del viento y las heladas, pero, sobre todo, salvaguardar su derecho natural a
la vida de los depredadores, animales y otros humanos.
Al descubrir esta etapa de la prehistoria humana, los
historiados griegos y romanos bautizaron a los protagonistas como Trogloditas
que se entiende literalmente como “Los que entran en las cavernas”.
¿Hacia allá no arrojan los supuestos dueños del planeta?
Vemos los tiempos actuales con signos del desgaste de organización económica,
política y social de los ocho mil millones de habitantes en la tierra empujados
al hambre, la miseria y la muerte por la creciente inseguridad y protección al
crimen organizado que aprovechan el creciente desempleo y angustia de los “gobernados”,
en donde las tres potencias del mundo, reorganizan sus ejércitos mientras
alimentan guerras regionales.
¿Tendremos que zambullirnos en las cavernas para
protegernos? ¿Comer serpientes y todo tipo de alimañas o flores rupestres, para
no morir de hambre? ¿Beber agua contaminada? ¿Desear la muerte sin poder
alcanzarla para terminar la agonía? ¡Ah! ¡Cómo se reciclan las modas!
Tuxtla
Gutiérrez, Chiapas, México, 11 de mayo de 2023.
domingo, 7 de mayo de 2023
Olor mortal, Cuento
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Arcano literario
Por Mario Luis Altuzar Suárez
…parecía tan real! ¡Tan doloroso! Sentir los filosos cascos
acerados atravesando la piel del flácido cuerpo adolorido y laso, más laso, muy
laso… Menos mal que me desperté porque, al caer la tarde, los caballos
enloquecidos recorrían el campo de batalla, lejos, muy lejos de mi masa
corporal temblorosa por el recuerdo de esos momentos aterradores por adquirir
carta de premonición por la certeza de salir convertido en fiambre dentro de
una bolsa de plástico sin nombre, simplemente un número. Aunque nos aferramos a
la incierta posibilidad de ¡salir vivo!
Bueno, es cierto que de la vida nadie sale vivo desde la
profundidad de los tiempos, pero de eso a que se acorte la breve estancia en el
paréntesis de las dos nadas, es difícil aceptarlo resignadamente y menos cuando
el sacrificio supremo es ajeno a nuestro Destino Manifiesto personal,
individual y la causa se genera en un enano mental y sin espíritu ni alma, simplemente
por su placer de ver postrados a los que engañó con falsas promesas y, ante su
resistencia, su jauría propagandista con respaldo de sus insensibles máquinas
mortales, derrame la sangre de los inocentes hasta que, cansados de caer sin
ejercer su derecho a defender su vida, y ante morir ejecutados a ejercer el
derecho al pataleo, se organizaron y ahora, la línea divisoria es clara: De un
lados toda la población y del otro los soldados, marinos, guardias nacionales,
policías de los tres niveles de gobierno, sicarios del narco y su enloquecido
jefe por querer más sangre a cada gota regada y que huele, y querer más carne
de hombre al contabilizar la cantidad de muertos y exige obediencia en una
mayor eficiencia.
Convertido en un inmenso campo de batalla, en todo el
territorio nacional no hay espacio para ocultarse y descansar de este miedo
aplastante en los estertores en que habitamos la desesperanza sin respuesta a
la gran interrogante: ¿Por qué incubaron este engendro, lo amamantaron en la
ubre de la corrupción, protegieron su impunidad criminal para entregarle todo
el poder bajo la mentira de que la democracia se gana o se pierde por un voto?
¡Sí! Ahora lo vemos, se gana o se pierde por un voto ¡el voto solitario del que
ejerce el poder presidencial para heredar al más corrupto que le ampare!
¡Ternuritas! Ante
este resentido ignorante ¡nadie está a salvo! Y los mismos que lo hicieron
poderoso son traicionados y van cayendo en su resentimiento vengativo, porque
se atrasaron en entregarle la silla presidencial que convirtió en trono de la
traición, al usurpar y apoderarse de un palacio para sentirse Rey sin ser
siquiera una caricatura de reyezuelo.
La culpa que tiene,
es la de convertir al país en un campo de batalla, encubriéndose a nivel
mundial en el derecho de la zorra en el gallinero. Pero la culpa real, es de
esa mafia del poder que vive tan cómodamente en cualquier país del mundo,
mientras nosotros olemos a muerto sin poder sepultar a nuestros seres queridos
en el cementerio en que se convirtió nuestra patria.
Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, México, 7 de mayo de 2023
jueves, 9 de junio de 2022
¿Cambiamos?, Cuento
Arcano litterario
Por Mario Luis Altuzar Suárez
-…la palabra es poderosa. ¡Custodia de nuestra Eternidad!”,
exclama desde la profundidad de sus recuerdos reactivados por esa fotografía en
blanco y negro de una librería londinense, uno del millón de inmuebles destruidos
por los bombardeos alemanes en la fallida campaña de mil novecientos cuarenta
con saldo sangriento de cuarenta y tres mil civiles muertos y más de ciento
treinta y nueve mil heridos y emerge la memoria en con refulgentes ojos del
exclamador.
La gráfica corresponde a ese ocho de octubre de mil novecientos
cuarenta. Destaca en el centro, la imagen de un tranquilo adolecente de cabello
corto ondulado, de unos sesenta kilos que viste con traje de dos piezas,
chaleco y camisa y zapatos negros. ¡Todo empolvado! No le importa en ese demolido
templo de la cultura. Sentado en la semi enrollada cortina metálica que servía
de puerta y rodeado de libros y muebles devastados, el joven se sustrae de ese
mundo. Está absorto en la lectura del libro “La Historia de Londres” que sostiene
con sus dos manos y sus ojos ávidos buscan respuestas a la salvaje condición
humana.
- “Ahora lo sabemos: Adolfo Hitler quería vencer al Reino Unido,
aunque pensaba conformarse con invadirlo. Del siete de septiembre de mil
novecientos cuarenta al veintiuno de mayo de mil novecientos cuarenta y uno,
atacó setenta y un veces a Londres. Todo, bajo el pretexto de castigar un
bombardeo británico”, hace una pausa y prosigue con una interrogante:
- “¿Les parece conocido el argumento? ¡Se repiten
cíclicamente en los psicópatas aspirantes a dominar el mundo! No importa el
color. En algunas ocasiones se limita a las fronteras de esos dictadorzuelos,
como México con más de doscientos mil civiles muertos por la narcodelincuencia
protegida por el gobierno. O en Putin y sus ridículos argumentos para invadir
Ucrania y soñar con reencarnar al expansionista Zar Pedro I Alekséievich o
Pedro I de Rusia, apodado Pedro el Grande”-
El disertador en la cantina milenaria La Peninsular, a unos
seiscientos metros al sureste del Palacio Nacional en la Ciudad de México, es
un periodista recién llegado de Ucrania que cambió el sonido de las balas y
bombardeos por los sonidos de los vasos y el obligado “salud”, piensa en voz
alta, esas palabras que parecen desgarrar las entrañas:
- “¿Cuántos niños, adolescentes o jóvenes, buscan respuesta
que permita entender la ambición de apoderarse de lo que no es de uno, mediante
la hipocresía de esconderse en falsos sentimientos patrióticos para,
cobardemente, enviar a sus jóvenes a morir para, en el caso ruso, satisfaga el
sueño mezquino de superar a otros bárbaros que llaman héroes? ¡Tanta sangre
inocente derramada por el tintinear del dinero, ese Becerro de Oro que
mitifican los psicópatas! Somos tan diferentes al Hombre de las Cavernas que
sentían la muerte en sus manos y hoy, cobardemente matamos a distancia para
mantener la conciencia ignorante del daño que causamos, como esos bombardeos
alemanes que segaron la vida, los sueños, la esperanza de tantos inocentes”.
Sorbe su trago para despedirse con una frase: “Como que ya
es tiempo de cambiar las armas por los libros y su palabra poderosa. ¡La última
esperanza que se niega a morir!”
Tuxtla Gutiérrez, Chis, México, 9
de junio de 2022
jueves, 10 de marzo de 2022
Retorno al Dadaísmo, Cuento
Arcano Literario
Por Mario Luis ALTUZAR SUÁREZ
-…aaaaagggh! Mmmm! Oooooh! Pufffff!” Le escucho bufar fuerte las onomatopeyas que ¡nacen en su diafragma! ¡Suben del estómago al esófago! ¡Se engolan en la tráquea! Surfeando en la saliva pesada que aletarga la lengua ¡y escupe entre dientes! Salpica de los labios a la mesa en que yace recostada la cabeza con cabellera larga y desaliñada. La mejilla sobre el antebrazo cubierto por andrajos. En la espalda curveada s observa el espasmo de las vértebras cervicales. Se armonizan con el ritmo del temblor de las piernas esas extrañas onomatopeyas: “Aaaaagggh! Mmmm! Oooooh! Pufffff! ¡Plash!”
Y al oírse el estruendoso “cataplunnnn… cataplashhhhh… pongosh” vemos como cae violento de la silla de fierro labrado con madera de asiento y convulsiona su cuerpo en el piso de esa extraña cantina con mesa de madera larga al centro y circulares con tripíe a los lados tan parecida al diseño del Cabaret Voltaire por allá, en esa histórica urbe conocida como Zurich, esa maravillosa cuna del movimiento dadaísta con el alemán Hugo Ball, el regreso a nuestro origen salvaje y sin lenguaje comunicante, y en donde abrevó el francés Paul Eluard y plasmó en su libro “Poesía y Verdad” publicado en mil novecientos cuarenta y dos con gráficas del exquisito pintor español Óscar Domínguez.
En medio del movimiento tembloroso corporal y el miedo de que se presente la muerte en uno de los asiduos bebedores, nadie se percata de dónde extrajo el onomatopéyico convulsionante una pamela, esa especie de sombrero femenino con ala muy ancha y acomoda sobre la descuidada cabellera para inclinar la cabeza una vez se acomoda en semiflor de loto ¡tan sereno! ¡Como si nada! De la bolsa derecha extrae un muñequito y de la izquierda una muñequita. Los enfrenta en el piso con sus ágiles movimientos de las manos. Y exclama con fingida voz femenina:
-“Yo Gala, declaro que ¡ya no te amo Paul! ¡Y es mi decisión, recuperar mi libertad y darte tu libertad!” Mueve al muñequito hacia la muñequita y con voz gruesa, grita: ¡Por qué! ¡No puedes hacerme esto!” Y con voz femenina expone: “¿Yo? ¿Hacerte qué? ¡No te hice nada! ¡Tú me lo hiciste!” Y escucha la interrogante: “¿Yo?” Y le dice: “¡Sí! Tú me presentaste y al hacerlo me entregaste al Divino Dalí. ¡Desde ese momento fui su Egeria en Cadaqués! Y me rebauticé en el Surrealismo para ser una voz fuerte de resistencia a la guerra”.
Extraña figura que se levanta sin el mínimo esfuerzo al arrastrar los píes y elevar cuerpo hasta quedar de pie y sentenciar:
-“Erase el tiempo de la Segunda Guerra Mundial y ¡regresamos en el tiempo para revivir el miedo! Hay-u-na-di-fe-ren-cia: ¡Ahora estamos en el precipicio de la última Guerra Mundial! ¿Estamos preparados para nuestro final, acaso? ¡La guerra termonuclear!” Y una voz pastosa, emerge del fondo de la cantina:
-“¡¿Cuál guerra termonuclear ni que mis pelones?! Sí, hay una guerra pero está tan lejos que…” Le interrumpe el Predicador:
-“¡Nada queda demasiado lejos! Ni en el tiempo ni en el espacio. Por eso es que les invito a repetir, sentir en la garganta, dejar que fluyan por nuestra carne, nuestros huesos, nuestra sangre, al fondo de las entrañas y al centro del ADN, los sonidos del dadaísmo de la guerra, que ahora repiten cada ucraniano, y mañana nosotros, al liberar su ánima por las balas que asesinan a su cuerpo, sin esperanza de reconfortarse en renacer con de cloruro de sodio de la sal rosa del Himalaya. Y al acostumbrarnos cobardemente a las imágenes de la muerte de civiles inocentes en donde creemos falsamente, está lejos, también nos resignemos, nos acostumbremos a repetir las onomatopeyas belicistas: ¡Aaaaagggh! ¿Mmmm! ¿Oooooh! ¿Pufffff!”
Tuxtla Gutierrez, Chiapas,
México, a10 de marzo de 2022.
jueves, 17 de febrero de 2022
Los prometedores, Cuento
Arcano literario
… ¡chuik!... ¡Muámwah! Sonidos salivosos en que sellan la promesa de un lado: ¡volveré! Y en reciprocidad La frase: ¡Te esperaré! Con la súplica a la Divinidad de que se cumpla, empero…sin saber cuántos de esos marinos asomados en los portillos conocidos como ojos de buey, honrarán su promesa, y vven en realidad, el último beso y algunos afortunados regresarán reducidos a un número en bolsa de plástico y otros, en simples reportes de desaparecidos en el campo de batalla porque, los sobrevivientes, desearán haber muerto en la guerra al sufrir trastorno de estrés postraumático (AARP) que le escamotea su heroísmo y aterrorizan a la resignada esposa, novia, amante, hincadas en este momento, allí, en el muelle en que está atracado el insensible barco.
Los sonidos salivosos de ¡chuik!... ¡muámwah!, crean una atmósfera de candorosa esperanza en este emotivo momento que ciega, que impide percatarse de que son mutiladas las parejas, desprendidas uno de otro, de dividir para individualizar el sentimiento doloroso de la despedida al ser despojados ambos, de la feliz convivencia cotidiana, ahogada por las sirenas marinas tan nostálgicas como el dolor en las entrañas a causa del presentimiento interrogante: ¿Y si no volvemos a vernos? Y se obligan a estrecharse fuertemente de las manos en los hombres ante la imposibilidad del último abrazo y las notas marciales en la radio con la fuerte e impactante voz masculina a duo con la femenina en el repetitivo slogan, frase del lugar común en el patrioterismo inyectado como metanfetamina en la sangre para acoplar su fluido en la oquedad de los conceptos de” proteger y defender a la patria en cualquier momento, en cualquier parte del mundo, en cualquier tiempo”… establecidos caprichosamente en la comodidad de las oficinas de los políticos al servicio de las grandes ambiciones económicos, y tan ajenos al sentido de que cada marino, cada soldado, es una vida con historia, con sueños, con amor, con el valor intrínseco de contribuir al equilibrio de la especie en la tierra y de los universos.
Y la imagen es repetitiva, sistemática, como esa fotografía en blanco y negro que bien podría titularse “El último beso de los soldados estadounidenses en un buque antes de su despliegue en Egipto”, de 1963 que captura Roberto Borra de la Italian Navy, cuando se intenta controlar al golpista egipcio Gamal Abdel Nasser y sus doctrina pro soviética. Imagen que la encontramos en diferente forma pero el mismo fondo en cuando menos ciento cuarenta o más conflagraciones entre naciones de diferente sino y doctrina, y en los innumerables conflictos internos de aprendices de sátrapas, tiranos, disfrazados de presidentes y que lo miso representan a la Dictadura del Proletariado que a la Dictadura del Capital, en la convergencia de proletarizar a la mayoría en la igualdad esclava de la pobreza, el hambre y la muerte de parte de una minoría resentida y avariciosa, que se sienten infalibles así como inmortales y en realidad, son la execrable representación de la miseria humana que más temprano que tarde, alcanzarán a los que condenaron a muerte en la hoguera de las vanidades del camposanto.
Empero, difícilmente disfrutarán de saborear los salivosos sonidos chuik!... ¡Muámwah!, de la esperanza, porque, simplemente, despiertan ambiciones en su entorno, en sus herederos sumidos en la diabólica interrogante: ¿Hasta cuándo? ¡Ya respira nuestro oxígeno y se gastan nuestro dinero!
jueves, 8 de abril de 2021
Los Favorecidos, cuento
Cuento
Por Mario Luis ALTUZAR SUÁREZ
... jamás pensó cómo regresaría! Despersonalizado en una bolsa de plástico con un número. ¿Cómo pensarlo ese septiembre de 1950? ¡La juvenil felicidad de los sueños inmortales! El eterno adiós sin percibir su profundidad en ese cálido beso femenino al equilibrista, sostenido de las piernas por dos amigos, para evitar caer por la ventana del tren.
Celos femeninos anticipados: “¡Cuidado con las coreanas!” Ni tiempo tuvo. Fue de los primeros caídos en esa batalla de 3 años. ¡Pero le fue bien! Él regresó… por lo menos sus restos en una bolsa plástica, y ¡treinta y tres mil no!… fueron declarados como desaparecidos, sin lugar para agradecerles su sacrificio.
¡Claro! Él recién regresado, fue uno de los valientes defensores de la democracia mundial, una primera línea contra la agresiva ofensiva comunista dictatorial.
¿En serio?
Desde que inventaron en 1947 “La Guerra Fría” del enfrentamiento de dos superpotencias que, dicen, se reparten el mundo, hasta 1991, se registran sesenta millones de muertos por las municiones de armas fabricadas por apátridas Barones de la Muerte.
Una clandestina minoría legaloide, con cajas registradoras tintineantes de cada uno de los cerca de cuatrocientos mil millones de dólares anuales del comercio mundial de armas, en donde políticos, militares y banqueros saben que es el juego en que todos jugamos: Banqueros financian con créditos el pago de facturas a los armeros sostenidos por políticos, en donde se hipoteca el futuro de los ciudadanos del mundo que, representa a los jugadores con su robotizado adoctrinamiento para reglar su sangre.
Negocios mundiales con más de diez guerras entre naciones, son inexplicables con los conflictos locales o nacionales por avaricia individual de los ignorantes que se imponen por la fuerza a los pensantes pero pasivos ante la experiencia religiosa del culto del divinizado slogan de “Patria o Muerte”, o de “Salvadores de la Patria”, y aquel de “Servidores de la Nación”… de cualquier manera, son los delincuentes hechos gobierno, los apostadores de la muerte que se pagan y regalan con bonos de vida. Convirtiéndose a la aldea global en un festín sin fin para saciar el hambre de hombre y la sed de sangre.
¡Nada nuevo bajo el sol! Tiempo de obedecer. Tiempo de llorar a los muertos. Tiempo de buscar a los desaparecidos. Tiempo de honrar a la Muerte sin responder la más importante interrogante: ¿Hasta cuándo podremos dedicarnos a honrar a la Vida?



