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jueves, 17 de agosto de 2023

Equilibrista ©, Cuento

Arcano literario

Mario Luis Altuzar Suárez

A la memoria de Federico García Lorca

87 Aniversario Luctuoso

Como todos los domingos, José se sentaba en un banco del parque mirando hacia la ventana de aquel tercer piso y estallaba esa querencia adolorida, del fondo de su entraña al endurecimiento muscular de la cara, acompasado al doloroso apretar de los puños y la rítmica contracción de las vísceras con el sollozo reverberante del aire de los pulmones a las lágrimas que, escurrían de los ojos por las mejillas hasta depositar su sabor salado en los labios. Lanzaba al viento su grito blasfemo, resentido:

- ¡Cuánto dolor, Padre mío! ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué a mí?! ¿De qué me sirvió ser tan bueno? ¿Para qué? ¡Sí al final… de nada sirve! Y nos dañan. ¡Nos pisotean!

Y se giraba el torso y la cabeza, porque buscaba con la mirada, el origen de esas palabras que escuchaba ¡espantado! Con el miedo creciente porque se acerba el fuerte sonido que le taladraba el cráneo, perforaba el cerebro y se acomodaba en el espacio electromagnético de las neuronas, y buscaba ser decodificado por el adolorido observados de la ventana:

-Y te has preguntado: ¡¿por qué no a mí?! Lejos del tormento quejumbroso, corresponde el análisis para diagnosticar lo sucedió. Te ciegas para entender, comprender que al avanzar se hace más estrecho el camino y sin adecuar el paso, a ese cambio, involucionas al permanecer en la comodidad del momento.

Con la boca seca a causa de la adrenalina paralizante, balbuceaba la interrogante del lugar en que se encontraba la voz, y por lo menos que se identificara y le explicara lo que no alcanzaba a entender. Escucha:

-Yo soy el que soy, el que ha sido y el que será. Nada es nuevo bajo el sol, porque todo tiene su forma y tiempo. No te espantes. Cierra los ojos y busca el origen del dolor. ¿Qué fuiste bueno? ¡Seguramente lo fuiste! ¿Pero nada más fuiste bueno o… te excediste? Sí se rompe el punto medio, se cae en el vicio, en el exceso. ¿Qué diste todo lo que pudiste dar? ¿Te lo pidieron o rompiste la Ley Universal del Libre Albedrío? ¡Ni para hacer el bien, puede imponerse a otro ser! Y si lo diste sin mediar solicitud, confiado en la reciprocidad, abonaste, entonces, el camino de la traición. Así, llegamos a la causa del dolor: Los excesos de la bondad y generosidad al romperse el punto de equilibrio, sin medir la respuesta de la condición natural de tus iguales: ¡Obtener todo con el menor esfuerzo! Es decir, recibir todo sin dar nada a cambio.

Discurso que iluminaba con el bálsamo de la Reconciliación interna en un momento diferente, distinto, sin ser igual como todos los domingos, en que José se sentaba en un banco del parque mirando hacia la ventana de aquel tercer piso y asimilaba la Enseñanza de crecer internamente al ser diferente cada día, sin dejar de ser el mismo que se ajustaba a la estrechez del camino, ese que nos conduce al final en donde todos llegamos, satisfechos de haber seguido nuestros sueños y con el Conocimiento suficiente para asimilarnos a la Gran Energía Cósmica. Allí, en dónde ya… nada importa.

Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, México.

viernes, 7 de mayo de 2021

¡Vivamos!, Cuento

Arcano literario


Por Mario Luis ALTUZAR SUÁREZ

-… soy el que soy porque soy el que fui”, escucho al disertador de túnica blanca en la cúspide del Cerro de la Estrella, al Oriente de la Ciudad de México, al mediodía de un domingo caluroso. Un hombre de mediana edad y complexión robusta, asistente a la danza de los concheros en este centro ceremonial de los antiguos mexicanos, expresa:

-No lo entiendo, aunque parece muy sencillo el juego de palabras.

Sonríe el entunicado y señala:

-En la sencillez de lo complejo, mi hermano, se encuentra la esencia de la Enseñanza que ilumina con la exquisitez de la Dignidad, Lealtad y Honorabilidad, cada paso que damos en el paréntesis plano llamado vida.

Aspira con suavidad pero firme en conducir el aire a la profundidad de los pulmones. Exhala fuerte. Lo hace tres veces y prosigue:

-Soy el que soy, es una referencia al presente en la reafirmación del Tiempo coyuntural o momentáneo, empero, difícilmente puedo ser en este momento si desconozco, reniego o simplemente niego, como se fue enriqueciendo desde el nacimiento, y aún antes, mi Conocimiento por lo que fui en esa mi Circunstancia que llena en cada momento, cada persona, lo que ahora observo cómo pasado para concluir, entonces, que represento la suma de la Experiencia de los que compartieron y los que ahora están relacionados conmigo. En cada momento, experiencia o persona, abrevamos y resguardamos en lo interno para proyectarlo a lo cotidiano y dejar nuestra huella, superficial, mediana o profunda, que marcará el recuerdo de los que nos rodean.

Una mujer joven, inquiere:

-¿Será, entonces, que si hay personas tóxicas o malvadas, seremos malvados?

Le mira con candor y en medio de una generosa sonrisa, expone:

-Así como la Energía es una, y necesita de dos polaridades para activarse, del uso que le dé el Ser Humano con su Libre Albedrío, esa capacidad de dilucidar entre el bien y el mal, es como se percibirá en el entorno como positivo o negativo. Lo mismo sucede con la Magia que, ¡es una sola! Y si es Blanca o Negra, dependerá del uso y dirección que se le dé.

Extiende su brazo derecho y hace un círculo imaginario:

-Podemos aceptar que el mundo termina en la punta de los dedos, pero también podemos percibir que el mundo limita a donde alcanza la vista, y si cerramos los ojos y visualizamos con la mente más allá del horizonte, determinamos lo infinito del espacio. Nuestros abuelos decía: Para que te juntas con lobos para aullar al cielo cuando puede ser estrella y brillar en el Cosmos.

Le interroga un adolecente ataviado con las joyas del danzante conchero:

-¿Está en nosotros, entonces, fijar los límites?

Le responde:

-Cierto es lo que dice mi hermano. Por eso es tan importante lo que recibimos desde nuestro arribo a este espacio tridimensional. Aunque hay desacuerdo entre los hombres y mujeres de ciencia sobre el límite de los primeros años de vida, en la Enseñanza se fijan los primeros nueve años.

Extrae una fotografía del palmense Ceferino Ojeda Artiles, nacido en 1935 y que empieza en el arte fotográfico en 1950, y la muestra:

-Veamos a este pequeño que al nacer recibió el calor y amor materno y al momento de perpetuar la imagen, como de cuatro años y de espalda, nos transmite ese orgullo de sentirse seguro al ir de la mano con el abuelo que, sostiene firme pero con suavidad al pequeño, sin jalarlo para arriba, en un diálogo que hará inolvidable ese momento. Por eso sabemos que la Educación se mama en casa, con el poder de observación del pequeño que chupa como esponja, palabras y acciones de los adultos, entre ellos y con el o los pequeños.

Después de una ligera pausa, añade:

-Recibe, en esos años, la estructura ética con los principios que le conducirán en su vida. Los familiares con los que se convive, los maestros en la escuela, los compañeros escolares y luego laborales, y así, cada uno de los seres que se cruzan con nosotros, nos regalan su Conocimiento y Experiencia que está en nosotros, aprovecharla, desecharla o seleccionar en nuestro inconsciente, lo que pudiese ser valioso y aplicarlos en un momento exacto de nuestra existencia.

Toma la palabra un veinteañero de cabello largo:

-Por eso el filósofo y ensayista español José Ortega y Gasset, planteó en su obra Meditaciones del Quijote: "Yo soy yo y mi circunstancia y si no la salvo a ella no me salvo yo".

Enriquece el disertador:

-En la Biblia aparece una frase de Dios a Moisés: Yo soy el que Soy, y que leemos en Los Misterios de Isis y Osiris de Plutarco de Queronea: "Soy todo lo que ha sido, todo lo que es y todo lo que será, y mi velo no ha sido nunca levantado por ningún mortal; el fruto que he engendrado ha sido el Sol", y en la doctrina Hermética: Soy el que soy, soy el que fui, soy el que seré. Un hilo conductor o estructura conductora. ¡Seamos! O dicho de otra forma: ¡Vivamos! Despertemos al Espíritu con la Revolución de la Conciencia.