Otra forma de escuchar para ver el mundo en busca de la verdad, desde la cabina de transmisión Gilberto Armienta Calderon a un lado del Cañón del Sumidero en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, en la preservación, defensa y difusión de nuestra identidad cultural.
... atrás de los barrotes, con resentimiento miras a un punto perdido en el horizonte, aferradas tus manos en los fierros guardianes y tu cabellera blanca y abultada que resalta en ese uniforme negro de los usos y costumbres en qué te adoctrinaron para el resignado silencio.
Más, ¿qué es lo que te detiene? La protección de la ventana replica una reja carcelaria, y su diferencia es la posibilidad de moverse por la habitación y alcanzar la salida de esa prisión y andar el camino de la libertad, aspirando el olor perfumado de romper las caderas esclavistas.
¿Será acaso que te paraliza el pánico, en ese temor milenario al cancerbero camuflajeado de esposo, sentado en esa mecedora en el último bastión encarcelador?
Con músculos apacibles en el gesto fascial, le es difícil ocultar una sonrisa burlona en el brillo irónico de los ojillos fijos en tu cuerpo suspendido en la angustia de querer ser sin atreverse a serlo.
Dos cuerpos que son dos universos esculpidos como complementos en el Poder de la Procreación, tan distantes y ahogados en los dogmas de que uno fue creado para gobernar y otro para ser gobernado. ¡Pervirtieron, prostituyeron el Principio Divino de haber sido creados a imagen y semejanza para caminar uno al lado del otro! Ni uno atrás, ni otro adelante...siempre uno al lado del otro.
Y aquí, en esta herencia invisible, proyectada en la fuerza de las manos desesperadas por el inamovible dureza de los barrotes de los grandes límites de la Libertad, la encarcelada escucha desde algún resquicio profundo de su ADN: Tú eres valiosa porque a imagen y semejanza de tu Padre, fuiste hecha. ¡Es la hora de Despertar! Es la hora de rescatar tu dignidad. Ninguna cárcel es tan fuerte para impedir tu vuelo a la Libertad.
... atrás de los barrotes algo cruje, como el rompimiento del resentimiento individualizante para renacer en el perdón del amor.
En países en desarrollo, las suscripciones a teléfonos
celulares cayeron por primera vez en la historia de 103 por cada 100 habitantes
en 2019, a 99 por 100 habitantes en 2020 (ITU 2020). Sin embargo, a pesar de
que el 84% de las personas tiene un teléfono móvil, tan sólo el 69% tiene
internet. A partir de este punto, el acceso a tecnologías digitales comienza a
ser profundamente desigual.
De la mesa de redacción
De nuestra asociada RNU
El subsecretario general adjunto de la ONU y director
regional de América Latina y el Caribe, Luis Felipe López-Calva, analiza en
este artículo* cómo la participación electoral está cambiando durante la
pandemia de COVID-19.
Si durante el último año has escuchado repetidamente la
frase “Estás en mute” durante reuniones virtuales - ya sean de trabajo o
sociales - probablemente estás dentro del grupo de personas para quienes la
digitalización permite expandir sus opciones de vida. ¿Cuántos personas de América
Latina y el Caribe no tienen la misma fortuna?
A pesar de los importantes avances en la cobertura de banda
ancha en la región, y el gran porcentaje de personas que poseen teléfono móvil,
la mayoría de la población se encuentra lejos de tener las herramientas,
conocimientos y oportunidades para hacer uso de la digitalización como motor
para mejorar sus condiciones de vida. Es así como la digitalización en la
región toma forma de una pirámide invertida que en cada escalón va dejando a
millones de personas en América Latina y el Caribe atrás.
Al momento en que el Covid-19 se arraigó en el mundo, el
acceso a tecnologías digitales se convirtió, de forma repentina, en uno de los
determinantes más importantes del bienestar de las personas. El acceso a
internet en los hogares es la principal herramienta con la que las personas han
hecho frente a la pandemia, ya que les ha permitido continuar con algunas de
sus actividades cotidianas, entre ellas trabajar, estudiar y socializar aun
estando en aislamiento.
Sin embargo, la desigualdad digital persiste en América
Latina y el Caribe, tanto en el interior de los países como entre ellos. En la
región, el acceso a tecnologías básicas ha ganado terreno. Prácticamente la
totalidad de las zonas urbanas en América Latina y el Caribe tiene cobertura de
banda ancha móvil, y poco más de un 84% de la población tiene ya un teléfono
móvil.
Un peatón camina mirando su teléfono móvil por las
calles de
la Ciudad de México durante la pandemia de
COVID-19. UN Mexico/Alexis Aubin
El problema es que, si solo tomamos en cuenta estos dos
elementos, la posibilidad de continuar con estudios o actividades laborales de
manera remota no es del todo factible. Por lo general, un teléfono móvil solo
tiene acceso a internet si paga por un servicio de banda ancha móvil y tenerla
con acceso amplio cuesta una cantidad importante de dinero. De hecho, la
contracción económica ha obligado a muchas personas a suspender su suscripción
de telefonía celular.
En países en desarrollo, las suscripciones a teléfonos
celulares cayó por primera vez en la historia de 103 por 100 habitantes en
2019, a 99 por 100 habitantes en 2020 (ITU 2020). Sin embargo, a pesar de que
el 84% tiene un teléfono móvil, tan sólo el 69% de las personas reporta hacer
uso de internet. A partir de este punto el acceso a tecnologías digitales
comienza a ser profundamente desigual.
Siguiendo con la posibilidad de realizar tareas remotas, el
principal determinante es que tu hogar cuente con acceso a un servicio de banda
ancha fija, aquí la heterogeneidad se vuelve cada vez más relevante.
Una gran desigualdad
En países como Chile y Costa Rica se reporta que más del 85%
de los hogares tiene internet, pero en países como Bolivia y Guatemala este
porcentaje no llega al 25%. Una vez con acceso a la red en casa, la posibilidad
de realizar trabajo o estudios de manera remota requiere en su gran mayoría de
una computadora. Ahí, el porcentaje de hogares que cuentan con una es todavía
menor. La desigualdad entre países va de 65% y 68% en Argentina y Uruguay, a
17% en países como Honduras, El Salvador y 11% en Haití.
Tomando en cuenta el acceso a internet en el hogar y que
éste tenga al menos una computadora podemos ver que la marginación digital
—laboral y educativa— en tiempos de confinamiento alcanza a cerca del 60% de la
población de América Latina.
En el interior de los países, las desigualdades están muy
marcadas por la dimensión urbano/rural. Por ejemplo, la adopción de internet
muestra niveles muy superiores en áreas urbanas como lo muestra el caso de
Brasil donde, al año 2017, el nivel de adopción era de 65% en áreas urbanas y
de solo 33,6% en áreas rurales; o el caso de Ecuador que, al año 2017, el nivel
de adopción era de 46% en áreas urbanas y de solo 16.6% en áreas rurales (CAF,
2020).
Una niña en el campo de Colombia. Antonio Herrera
¿Qué se puede hacer virtualmente?
Otro factor relevante es el uso que se le está dando a
internet, el cual determina si la persona está siendo capaz de realizar tareas
de forma virtual (que antes requerían contacto físico) o en su mayoría solo se
utiliza para comunicación básica en redes sociales. Según el “Índice de
resiliencia digital del hogar” creado con este objetivo por el Banco de
Desarrollo de América Latina (CAF) esta “virtualización” aún es limitada.
El índice combina cuatro indicadores: descarga de
aplicaciones para la salud, descarga de aplicaciones educativas, densidad de
plataformas fintech e intensidad del comercio electrónico para calcular la
“resiliencia digital del hogar”. Estos indicadores deben servir como indicador
de los países cuya población está más preparada para afrontar la cuarentena
sanitaria mediante la digitalización de sus hogares.
En el índice se puede ver la marcada heterogeneidad dentro
de la región. El CAF interpreta que, de manera agregada, la posibilidad de los
hogares para acceder a información sanitaria, realizar transacciones
monetarias, adquirir bienes por comercio electrónico, y contribuir a la
educación de niños en países con un índice inferior a 30, es limitada. (Por
encima de esa barrera, se encuentran Chile, Brasil, Argentina, Colombia; por
debajo, Panamá, México, Perú, Paraguay, República Dominicana, El Salvador,
Ecuador, Honduras, Guatemala, Bolivia.
Si bien el punto de partida es garantizar el acceso digital
de manera horizontal en la sociedad, para que éste pueda ser aprovechado aún se
requiere tanto de una mayor capacitación de la oferta laboral como de una
transformación paralela de parte de la demanda.
En América Latina y el Caribe, la proporción promedio de
trabajos que se puede realizar desde casa es tan solo del 20%, inferior a la de
otras economías de similar ingreso. Esta varía entre el 14% de Honduras y el
27% de Uruguay. Esta proporción es del 41% en los Estados Unidos (G4T Julio
2020).
Un motivo para el optimismo
Un motivo para el optimismo es que la pandemia ha obligado a
que las personas con recursos suficientes profundicen sus habilidades y
herramientas digitales** y, por otro lado, a que se construya un consenso de
que el Estado asuma la tarea de una digitalización incluyente como una de sus
más importantes prioridades.
Desde el inicio de los confinamientos ha habido un gran
esfuerzo por parte de los sectores tanto público como privado para aliviar los
obstáculos presentados por la enseñanza a distancia y el trabajo remoto.
Las compañías de
telecomunicaciones han tenido un rol fundamental en expandir el acceso a la
conectividad y a los recursos educativos digitales.
A lo largo de la región se han implementado nuevas
iniciativas para enfrentar estos retos, mismos que permitieron avances o, por
lo menos, el mantenimiento de la conectividad, en especial para poblaciones de
ingreso medio-bajo. Esta inercia positiva debe rebasar la coyuntura de los
confinamientos y apuntalarse un motor de largo plazo para tirar de la
productivad nacional y regional.
*El artículo original ha sido editado para adaptarlo a los
requerimientos técnicos de la plataforma Noticias ONU.
** Se estima que tan solo entre enero y marzo, 2020 las
descargas de aplicaciones que facilitan trabajo remoto (como Zoom, Skype,
Microsoft Teams, etc) se multiplicaron 20 veces.
*Día Internacional de la Mujer instituido por la ONU en 1975
en México
*Se organiza el Foro Generación Igualdad del 29 al 31 de
marzo
*Marginadas por el misógino AMLO que se amuralla en vallas de 3 metros
*Breve historia del feminismo mexicano
Por Mario Luis ALTUZAR SUÁREZ
Se encuentran las mujeres en la primera línea de la crisis
de la COVID-19, como trabajadoras de la salud, cuidadoras, innovadoras y
organizadoras comunitarias. También se encuentran entre las y los líderes
nacionales más ejemplares y eficaces en la lucha contra la pandemia.
Así, la crisis ha puesto de relieve tanto la importancia
fundamental de las contribuciones de las mujeres como las cargas
desproporcionadas que soportan, analizan documentos de nuestra asociada Radio
Naciones Unidas.
Empero, en México, el misógino presidente desacredita el
registro judicial de 10 mujeres asesinadas diariamente, su lucha política,
ignora sus legítimas demandas y protege a su compadre Félix Salgado Macedonio,
postulado por MORENA a candidato a gobernador de Guerrero, pese a las
acusaciones penales por abuso sexual.
En el mundo, este año 2021, bajo el tema “Mujeres líderes:
Por un futuro igualitario en el mundo de la Covid-19”, se quiere celebrar los
enormes esfuerzos que realizan mujeres y niñas en todo el mundo para forjar un
futuro más igualitario y recuperarse de la pandemia de la COVID-19.
Asimismo, está en consonancia con el tema prioritario del
65º período de sesiones de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la
Mujer, "Mujeres en la vida pública, igualdad de participación en la toma
de decisiones" y con la emblemática campaña Generación Igualdad, que exige
el derecho de las mujeres a la toma de decisiones en todas las esferas de la
vida, la igual remuneración la distribución equitativa de los cuidados y el
trabajo doméstico no remunerados, el fin de todas las formas de violencia
contra las mujeres y las niñas y unos servicios de atención de la salud que den
respuesta a sus necesidades.
Por todo ello, el Día Internacional de la Mujer de este año
es un clamor a favor de la Generación Igualdad, a fin de actuar para conseguir
un futuro igualitario para todas y todos.
El Foro Generación Igualdad, la reunión más importante para
la inversión y la adopción de medidas por la igualdad de género, dará comienzo
en Ciudad de México entre el 29 y el 31 de marzo, y se clausurará en París en
junio de 2021.
Este evento virtual congregará a personas líderes, visionarias
y activistas de todo el mundo a fin de impulsar un cambio transformador y
duradero para las generaciones venideras.
El Día Internacional de la Mujer es una fecha que se celebra
en muchos países del mundo. Cuando las mujeres de todos los continentes, a
menudo separadas por fronteras nacionales y diferencias étnicas, lingüísticas,
culturales, económicas y políticas, se unen para celebrar su día, pueden
contemplar una tradición de no menos de noventa años de lucha en pro de la igualdad,
la justicia, la paz y el desarrollo.
Menos en México, en donde se levantaron vallas de tres
metros para amurallar desde el 5 de marzo los 40 mil metros cuadrados del
Palacio Nacional, consolidándose el apartheid segregacionista de la irrealidad
del saqueador y protector de narcocriminales nieto de un indocumentado español,
de la terca realidad de su fracaso económico, político y social.
Las historiadoras no se han puesto de acuerdo sobre el
momento de despegue del feminismo en México, existen indicios de demandas desde
la segunda mitad del siglo XIX que pueden ser considerados como antecedentes o
como la primera ola del feminismo.
Entre 1915 y 1919 comienza a gestarse un proyecto feminista
en Mérida, Yucatán; mujeres que hacían propaganda al constitucionalismo crearon
clubes feministas en distintas partes de la República Mexicana. Entre ellas se
encontraban Hermila Galindo, Elena Torres, Elvia Carrillo Puerto, Rosa Torre
González y Atala Apodaca.
En 1916 se llevaron a cabo dos congresos feministas, ambos
en Mérida, Yucatán y por la iniciativa del gobernador Salvador Alvarado. El
primero tuvo lugar del 13 al 16 de enero de 1916, en el Teatro Peón Contreras,
su organización estuvo a cargo de la profesora Consuelo Zavala. La mayoría de
las asistentes fueron profesoras yucatecas, 700 en el primer congreso y 250 en
el segundo.
Los temas que se abordaron en el Congreso –principales
preocupaciones expresadas por el gobernador Salvador Alvarado– fueron: la
secularización de la educación y la ciudadanía política de las mujeres. Durante
los congresos hubo participantes con posturas de avanzada, moderadas y
conservadoras. Entre las ponentes, cabe mencionar a Elvia Carrillo Puerto y
Rosa Torre González que abordaron el tema del sufragio femenino.
El Día Internacional de la Mujer se refiere a las mujeres
corrientes como artífices de la historia y hunde sus raíces en la lucha
plurisecular de la mujer por participar en la sociedad en pie de igualdad con
el hombre. En la antigua Grecia, Lisístrata empezó una huelga sexual contra los
hombres para poner fin a la guerra; en la Revolución Francesa, las parisienses
que pedían "libertad, igualdad y fraternidad" marcharon hacia
Versalles para exigir el sufragio femenino.
Celebrado por las Naciones Unidas desde 1975 y proclamado
por la Asamblea en 1977, el Día Internacional de la Mujer encuentra sus
orígenes en las manifestaciones de las mujeres que, especialmente en Europa,
reclamaban a comienzos del siglo XX el derecho al voto, mejores condiciones de
trabajo y la igualdad entre los sexos.
De conformidad con una declaración del Partido Socialista de
los Estados Unidos de América el día 28 de febrero se celebró en todo el país
el primer Día Nacional de la Mujer, y se siguió celebrando el último domingo de
febrero hasta 1913.
No obstante, un hito relevante del movimiento femenino en
EEUU se remonta a 1848. Indignadas por la prohibición que impedía a las mujeres
hablar en una convención contra la esclavitud, las norteamericanas Elizabeth
Cady Stanton y Lucretia Mott (en la foto de esta página) congregan a cientos de
personas en la primera convención nacional por los derechos de las mujeres
(Nueva York). Ha nacido un movimiento.
Mensaje este 8 de marzo de 2021, del portugués Antonio
Guteres, Secretario General de la ONU:
La pandemia de COVID-19 ha borrado decenios de progreso
hacia la igualdad de género.
Con el gran número de puestos de trabajo perdidos y la
explosión de la carga de los cuidados no remunerados, con la disrupción de la
enseñanza y la escalada de la crisis de la violencia doméstica y la
explotación, la vida de las mujeres se ha visto perturbada y sus derechos
erosionados.
Las madres —especialmente las solteras— han sufrido gran
ansiedad y adversidades.
Las consecuencias de ello durarán mucho más que la pandemia.
Sin embargo, las mujeres también han estado en primera línea
en la respuesta a la pandemia.
Forman parte del personal esencial que mantiene a la gente con
vida y hace que las economías, las comunidades y las familias permanezcan
unidas.
Se encuentran entre los dirigentes que han conseguido
mantener las tasas de prevalencia en los niveles más bajos, y los países que
lideran están en vías de recuperación.
Este año, el Día Internacional de la Mujer destaca el poder
transformador de la participación igualitaria de las mujeres.
Ese poder lo vemos nosotros mismos en las Naciones Unidas,
donde estoy orgulloso de haber logrado la paridad de género en los puestos
directivos por primera vez en la historia.
Las pruebas son claras.
Cuando las mujeres lideran los gobiernos, vemos mayor
inversión en protección social y mayores avances en la lucha contra la
pobreza.
Cuando hay mujeres en los parlamentos, los países adoptan
políticas más rigurosas en la esfera del cambio climático.
Cuando las mujeres están presentes en las negociaciones de
paz, los acuerdos son más duraderos.
Y ahora que las mujeres prestan servicio en números iguales
en los puestos directivos máximos de las Naciones Unidas, vemos aún más
acciones concertadas para lograr la paz, el desarrollo sostenible y los derechos
humanos.
En un mundo dominado por los hombres con una cultura
dominada por ellos, la igualdad de género es esencialmente una cuestión de
poder.
Los hombres son parte esencial de la solución.
Exhorto a los países, las empresas y las instituciones a que
adopten medidas y cuotas especiales para promover la participación igualitaria
de las mujeres y lograr un cambio rápido.
Durante la recuperación de la pandemia deben dirigirse
medidas de apoyo y estímulo a las mujeres y las niñas en concreto, entre otras
cosas, mediante inversiones en empresas propiedad de mujeres y en la economía
del cuidado.
La recuperación tras la pandemia es nuestra oportunidad para
dejar atrás generaciones de exclusión y desigualdades.
Ya sea al mando de un país, de una empresa o de un
movimiento popular, las mujeres están haciendo contribuciones que van en
beneficio de todos e impulsan los progresos hacia el logro de los Objetivos de
Desarrollo Sostenible.
Es hora de construir un futuro de igualdad. Es trabajo de
todos, y va en beneficio de todos.