Mostrando entradas con la etiqueta narciso. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta narciso. Mostrar todas las entradas

jueves, 13 de julio de 2023

Del Efebo al Metrosexual ©, Cuento

Arcano literario


Mario Luis Altuzar Suárez

Carlos se miró en el espejo, había oído decir a una chica: ¡Qué pena, Carlos es guapo, pero! ... no oyó nada más...Y se ahoga en la angustia generada por la incertidumbre de cuatro letras en esa conjunción ¡tan amplia! ¡Tan grande como el infinito! Tan inmensa como los miedos anidados en el inconsciente. Tan intensa como la misma creatividad de escenarios tan adversos en ese “pero” con sus proposiciones en el imaginario de la profunda inseguridad que difumina la certeza del: “Yo soy” por la apanicada frase interrogativa de “¿seré yo?

¡Oh Dios! ¿Por qué estás tan lejos? ¡Allá, en las alturas, ni alcanzas a mirarme y mucho menos a oírme! ¿Por qué le da pena a esa muchacha? Yo, el dueño de un nombre masculino grande ¿puede dudar, tal vez, de mi sexualidad? ¡Ja! ¿Cómo demostrarle que, yo, Narciso, personaje mitológico. 1. m. Hombre que cuida demasiado de su arreglo personal, o se precia de atractivo, como enamorado de sí mismo. Carlos, cumplo todas las expectativas del nombre con estirpe germana, ¡Karl! ¡Y al pronunciarlo, suena fuerte, como un llamado a la guerra! Simple y sencillamente porque Karl significa en castellano, ni más ni menos que “hombre viril”. ¡Y es histórico! El primer Carlos famoso se apellidó Martel, el senescal, ¡sí! el jefe de la nobleza entre los francos, que en el año 711 venció a los árabes en la batalla de Poitiers. ¡Una estirpe de valientes! ¿Lo sabe esa chica con su inexplicable “pero”?

Claro que reconoce a esta guapura de rostro, como corresponde al nombre que orgullosamente lleva a sus 42 años el modelo sueco Karl Lindman sin que nada pueda pedirle mi fase, mi cara y qué, la belleza del rostro y cuerpo se apuntala con la belleza del interior que unidos, exterior e interior, permite asumir el liderazgo, principalmente en momentos aciagos como lo mostró Charles De Gaulle.

Además, la hermosura tiene raíces griegas, heredadas de Narciso, el joven doncel con su apariencia bella, muy hermosa y muy llamativa, que todos los hombres y mujeres quedaban enamorados de él. ¡Debió llamarse Carlos! Aunque siempre buscan lo negativo y la Real Academia Española de la Lengua creo el concepto de “Narciso, personaje mitológico. Hombre que cuida demasiado de su arreglo personal, o se precia de atractivo, como enamorado de sí mismo”. ¡Bah! Leyendas urbanas. El origen del nombre Narciso, según lo varios etimólogos, es de una planta medicinal que tomaron prestado los griegos para hacer su fantasía. Y que ahora genera confusiones. ¡Ni que fuese Metrosexual! Bueno, y si lo fuese, ¿qué?

Seguramente a esto responde el “pero” de la chica que se suma a esa otra leyenda de que los guapos, los Carlos, se acicalan y cuidan su cuerpo ¡más que una mujer! ¡Válgame el Señor! Solamente tardamos los necesario. Cuestión de evolución de las costumbres: En el Viejo Oeste los hombres portaban pistolas, en los sesenta motocicletas y vaselina para cuidar el peinado y ahora, los cepillos para arreglar cualquier movimiento del cabello. ¡Los tiempos cambian! ¿Qué de malo tiene ser producto de la modernidad? Los griegos y romanos inauguraron esas bacanales que hoy se espantan. Allí vienen esas chicas. Se solazan con mi cuerpo de veinte años. ¿Qué dicen? ¿Por qué me dicen eso? ¡Lástima! Creo que salió peor saber el significado de ese “pero”.

Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, México 13 de julio de 2023.

 

¡¡¡Club de los Retos de Dácil!!!

Hoy toca continuar una historia que empieza así...

Carlos se miró en el espejo, había oído decir a una chica ¡Qué pena, Carlos es guapo, pero! ...no oyó nada más...

miércoles, 29 de junio de 2022

Narcisistas, Poema

Arcano Poético

Por Mario Luis Altuzar Suárez

¡Me sorprendió!

Saltó de la pantalla cibernética

En mi cabeza una mano

Mi hombro derecho con la otra

¡Se impulsó y brincó!

Más, ¡ja, ja, ja!,, le atrapé

Por el tobillo izquierdo

Y… ¡Pum!, se oyó el estruendo

Al somatarse el cuerpo en el piso

“Soy bello, soy hermoso”, exclamó

“¿Qué vulgar mortal osa detenerme?”

Lo miré en ese cuerpo perfecto

Cabellera ensortijada

Empero, con mirada tan vacía y fría

Qué… lo… entendí…

De la profundidad del Olimpo

Hízose Narciso: ¡Dios del Internet!

Impuso ¡el culto al individualismo!

El…cul-to…al…sen-sua-lis-mo

Y allí, cada cibernauta

¡Tiene su espejo individual!

Como aquella laguna del Divino Narciso

Qué sin quererlo, como simple daño colateral,

¡Incubó la Envidia!

Tan profunda y cruel

Resentida y especialista en Difamación y Diatriba

Cobardemente protegida en la masificación

¡Qué envidian hasta la miseria!

Aquí, en el Olimpo Cibernético

Reinante sobre los embelesados ciegos

De una aparente belleza de merecimientos

En la Generación del Menor Esfuerzo

Sin percatarse que Némesis está cerca

¡Muy cerca! ¡Tan cerca!

Que es imposible verla

Con su risa dura, hueca y seca

Para restaurar el equilibrio

En la metamorfosis

De la Nueva Especia

Tuxtla Gutiérrez, Chis, 29 de junio de 2022.