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miércoles, 24 de febrero de 2021

Anuncian EU-Canadá tres líneas de acción bilaterales contra el cambio climático

Arcano ecológico


De a mesa de redacción
De Arcano Radio

Establecen Estados Unidos y Canadá tres líneas de acción coordinada en la lucha contra el calentamiento global: 1.- Aumento de las metas compartidas, 2- Alineación de políticas y normativas y 3.- Adaptación climática, resiliencia y seguridad, se informó en Washington la tarde de 24 de febrero por el Departamento de Estado.

Un comunicado enviado por la Oficina del Portavoz a nuestro correo, recuerda que hace tres años, Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) emitió una severa advertencia a la comunidad global sobre el impacto catastrófico aumentar grado y medio Celsius de calentamiento en el planeta.

Por ello, inician el diálogo virtual el 23 de febrero el presidente de Estados Unidos, Joe Biden y su amigo más cercano, el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau.

Se nombran a los operadores: El Enviado Presidencial Especial John Kerry del lado estadounidense y por el lado canadiense por el Ministro de Medio Ambiente y Cambio Climático Jonathan Wilkinson. El diálogo tendrá tres líneas de trabajo:

Por considerarlo de interés general, reproducimos íntegro el comunicado:

Hace tres años, el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) emitió una severa advertencia a la comunidad global, concluyendo que muchos de los impactos catastróficos previamente asociados con dos grados Celsius de calentamiento pueden ocurrir mucho antes, con solo 1,5 grados Celsius de calentamiento.

Para abordar conjuntamente el cambio climático y demostrar liderazgo global en la crisis climática, Canadá y Estados Unidos se han unido para formar un diálogo de alto nivel. Este diálogo elevará y promoverá la cooperación de larga data entre los dos países que comparten muchos de los mismos riesgos y pueden beneficiarse de muchas de las mismas oportunidades.

El diálogo fue iniciado por el presidente Joe Biden y el primer ministro Justin Trudeau en su reunión bilateral el 23 de febrero y será dirigido por el Enviado Presidencial Especial John Kerry del lado estadounidense y por el lado canadiense por el Ministro de Medio Ambiente y Cambio Climático Jonathan Wilkinson. El diálogo tendrá tres líneas de trabajo:

1.-Aumento de la ambición compartida. Los dos países trabajarán en una acción cooperativa que permitirá a ambos países mejorar sus respectivas Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional en virtud del Acuerdo de París con el objetivo de limitar el calentamiento global a 1,5 ºC y lograr emisiones netas cero para 2050. Recordando su asociación en el desarrollo a largo plazo estrategias a largo plazo en colaboración en 2016, los países cooperarán en el desarrollo de estrategias específicas para alcanzar la meta a largo plazo para 2050, incluida la atención a los contaminantes climáticos de corta duración que deben abordarse para mantener 1,5 C al alcance. Estas estrategias se centrarán tanto en evitar la crisis climática como en aprovechar la oportunidad económica de la transición a una economía equitativa con bajas emisiones de carbono.

2.-Alineación de políticas y normativas. Como resultado de los mercados compartidos, las cadenas de suministro superpuestas y los territorios terrestres y marinos, las políticas y regulaciones de los Estados Unidos y Canadá están indisolublemente vinculadas. Como resultado, las decisiones políticas en un país pueden afectar materialmente las emisiones, la actividad económica, la competitividad y los recursos naturales en otro. Por lo tanto, esta línea de trabajo se enfocará en alinear las soluciones políticas y los enfoques regulatorios para abordar las emisiones de gases de efecto invernadero y sus impactos, mientras se estimula el crecimiento económico, se crean empleos y se mejora la salud pública.

3.-Adaptación climática, resiliencia y seguridad. El cambio climático presenta riesgos sin precedentes para los Estados Unidos y Canadá, y en particular para las comunidades de bajos ingresos, las poblaciones indígenas y las comunidades de color. Estados Unidos y Canadá trabajarán juntos para desarrollar la resiliencia a los impactos climáticos a nivel nacional y local, priorizando las necesidades de aquellos que son más vulnerables al cambio climático. Esto incluirá la cooperación en políticas e inversiones para medir y gestionar mejor los sumideros de carbono terrestres y mejorar su resistencia a incendios forestales, inundaciones y otros impactos climáticos.

Reconociendo la importancia de acelerar los esfuerzos climáticos en todos los niveles, Estados Unidos y Canadá facilitarán el compromiso entre EE. UU. y actores canadienses subnacionales y no estatales para considerar oportunidades adicionales para esfuerzos subnacionales innovadores que puedan apoyar y aumentar las políticas federales de energía limpia y clima.

Este diálogo se reunirá semestralmente a nivel de presidente, con reuniones a nivel de trabajo programadas según sea necesario, y presentará los resultados iniciales a más tardar en la segunda reunión en 2021. La reunión inicial del Diálogo se llevará a cabo entre el 15 de marzo y el 1 de abril, con el segundo ocurre a principios de septiembre. Los participantes del diálogo provendrán de agencias de los dos gobiernos que sean relevantes para los objetivos declarados del trabajo.

Versión en inglés:

Office of the Spokesperson

Three years ago, the Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC) issued a stark warning to the global community, concluding that many of the catastrophic impacts previously associated with two degrees Celsius of warming may occur much earlier, at only 1.5 degrees Celsius of warming.

To jointly address climate change and demonstrate global leadership on the climate crisis, Canada and the United States have joined to form a high-level dialogue.  This dialogue will elevate and advance long-standing cooperation between the two countries that share many of the same risks and can benefit from many of the same opportunities.

The dialogue was launched by President Joe Biden and Prime Minister Justin Trudeau at their bilateral meeting on February 23 and will be led on the United States side by Special Presidential Envoy John Kerry and on the Canadian side by Minister of Environment and Climate Change Jonathan Wilkinson.  The dialogue will have three work streams:

1.-Increasing Shared Ambition. The two countries will work on cooperative action that will allow both countries to enhance their respective Nationally Determined Contributions under the Paris Agreement with the goals of limiting global warming to 1.5 ºC and achieving net-zero emissions by 2050. Recalling their partnership in developing long-term strategies collaboratively in 2016, the countries will cooperate on the development of specific strategies for achieving the long-term 2050 target, including attention to short-lived climate pollutants that must be addressed to keep 1.5 ºC within reach.  These strategies will focus on both averting the climate crisis and seizing the economic opportunity of transitioning to an equitable low carbon economy.

2.-Policy and Regulatory Alignment. As a result of shared markets, overlapping supply chains, and neighboring terrestrial and marine territories, the policies and regulations of the United States and Canada are inextricably linked.  As a result, policy decisions in one country can materially affect emissions, economic activity, competitiveness, and natural resources in another.  Therefore, this work stream will focus on aligning on policy solutions and regulatory approaches to address greenhouse gas emissions and their impacts, while stimulating economic growth, creating jobs, and improving public health.

3.-Climate Adaptation, Resilience and Security. Climate change poses unprecedented risks to the United States and Canada, and in particular to low-income communities, Indigenous populations, and communities of color.  The United States and Canada will work together to build resilience to climate impacts at a national level and a local level, prioritizing the needs of those that are most vulnerable to climate change.  This will include cooperation on policies and investments to better measure and manage land carbon sinks and improve their resilience to wildfire, floods, and other climate impacts.

Recognizing the importance of accelerating climate efforts at all levels, the United States and Canada will facilitate engagement between U.S. and Canadian subnational and non-state actors to consider additional opportunities for innovative subnational efforts that can support and augment federal clean energy and climate policies.

This dialogue will meet semi-annually at the Chair level, with working level meetings scheduled as needed, and will present initial outcomes no later than the second meeting in 2021.  The initial meeting of the Dialogue will occur between March 15 and April 1, with the second occurring at the beginning of September.  Participants of the dialogue will come from agencies of the two governments as relevant for the stated objectives of the work.

jueves, 18 de febrero de 2021

Está el planeta en un punto sin retorno y urge cambio de mentalidad: Guterres (audio)

Arcanos del mundo


La polución por plástico en los océanos es fatal para la vida marina.Saeed Rashid

Por Laura QUIÑONES
Periodista de nuestra asociada RNU

Cambio climático y medioambiente

El planeta está cerca del punto sin retorno, y se necesita un cambio de mentalidad para abordar la emergencia; Venezuela debe dejar de criminalizar a la sociedad civil, aseguran expertos de la ONU; la OMS envía expertos y vacunas a Guinea y la República Democrática del Congo ante el brote de ébola; y el conflicto de Siria cumple una década de sufrimiento y violencia para los más vulnerables.

El planeta está cerca del punto sin retorno, se necesita un cambio de mentalidad para abordar la emergencia

Estamos cerca del punto sin retorno para el planeta, y el 2021 es el año de “ahora o nunca” para transformar nuestra relación con la naturaleza y abordar la crisis del clima, la biodiversidad y la contaminación, y así asegurar un futuro sostenible y prevenir más pandemias, advirtió el Secretario General de la ONU este jueves.

António Guterres presentó ante la prensa un nuevo informe del Programa de la ONU para el Medio Ambiente que traza la ruta para que los países aborden la salud del planeta al tiempo que protegen sus economías tras la pandemia.

La investigación detalla como el crecimiento económico tradicional ha traído ganancias desiguales a la población mundial dejando 1300 millones de personas en la pobreza y triplicando la extracción de recursos naturales a niveles dañinos creando una emergencia planetaria.

Ahora, la Tierra se dirige a un calentamiento de al menos 3 grados Celsius este siglo, más de un millón de especies de plantas y animales corren riesgo de extinción, y las enfermedades causadas por la contaminación están matando a nueve millones de personas al año. Estas emergencias ambientales tienen causas comunes y por lo tanto deben abordarse en conjunto, asegura el informe.

“El 2021 es el año de ahora o nunca, no estamos muy tarde, pero tenemos que asegurarnos de crear no solo las condiciones para reducir las emisiones en la próxima década y lograr que sea posible la meta de mantener el calentamiento en los 1,5 C, sino que también debemos tener un nuevo marco para cuidar la biodiversidad, y tomar medidas para reducir la contaminación. El riesgo de que la situación se vuelva irreversible aumenta cada año”, dijo Guterres, recordando que ya la temperatura ha llegado a 1,2 grados por encima de los niveles preindustriales, y el punto sin retorno se acerca.

El Secretario General dijo que para lograrlo es necesario un cambio de mentalidad y puso como ejemplo la manera en que se analiza el crecimiento económico actualmente.

“El PIB sube cuando pescamos en exceso, estamos destruyendo las pesquerías, pero lo contamos como una ganancia. El PIB sube cuando acabamos con los bosques, destruimos naturaleza y destruimos riqueza, pero lo consideramos un crecimiento. Y muchas otras actividades que acaban con nuestro futuro todavía se consideran parte de una buena economía. Necesitamos un cambio fundamental, y sin este no alcanzaremos las metas de cambio climático, ni de biodiversidad, ni de polución”, expresó a periodistas.

Venezuela debe dejar de criminalizar a la sociedad civil, aseguran expertos de la ONU

La bandera de Venezuela ondea en la sede de la ONU en Nueva York. ONU/Loey Felipe

Varios expertos de la ONU en derechos humanos celebraron la liberación de cinco defensores y miembros de la ONG Azul Positivo en Venezuela, e instaron a las autoridades a poner fin a los continuos y crecientes ataques e intimidaciones en contra de las organizaciones de la sociedad civil y los periodistas.

Los cinco defensores habían sido detenidos en el estado de Zulia el 12 de enero de 2021, fueron liberados el 10 de febrero, pero los cargos que se les imputan, relacionados con el terrorismo, la financiación del terrorismo y el blanqueo de capitales, no han sido retirados.

"Las detenciones y acusaciones penales forman parte de un patrón de criminalización creciente en contra de las organizaciones de la sociedad civil en Venezuela, que ya operan dentro de un marco legislativo restrictivo, incluyendo la ‘Ley contra el Odio’ de 2017, que restringe el ejercicio del derecho a la libertad de reunión pacífica, asociación y expresión, entre otros", dijeron los expertos.

Los expertos señalaron que el Gobierno ha adoptado en los últimos meses nuevas normas que intensifican la presión contra las ONG y restringen su acceso a la financiación internacional, incluyendo los recursos necesarios para atender la crisis humanitaria.

Los relatores y miembros de grupos de trabajo del Consejo De Derechos Humanos de la ONU instaron a revisar esta nueva normativa y a priorizar la atención a dicha crisis con un enfoque basado en las garantías fundamentales.

La OMS envía expertos y vacunas a Guinea y la República Democrática del Congo ante el brote de ébola

Un nuevo brote de ébola amenaza a Guinea. WHO/Junior D. Kannah

La Organización Mundial de la Salud desplegó equipos de expertos en Guinea y la República Democrática del Congo, y entregará 20.000 vacunas en los próximos días para ayudar a las autoridades nacionales a acelerar la respuesta y evitar más infecciones de ébola.

Las autoridades sanitarias de Guinea declararon un brote de ébola el 14 de febrero después de que tres casos detectados en Gouécké, una comunidad rural de la prefectura de N’Zerekore, dieran positivo al virus. Es el primer brote de ébola en Guinea desde 2016, cuando se logró controlar uno de gran magnitud. En República Democrática de Congo hay cuatro casos confirmados.

“No tenemos casos de ébola adicionales a los ya reportados en Guinea y los países vecinos, pero el riesgo se mantiene muy alto. Vamos a seguir trabajando para estar seguros de detectar cualquier nuevo caso que aparezca", dijo el doctor Soce Fall de la OMS durante una conferencia de prensa.

Se espera que llegue a Guinea este fin de semana un envío de más de 11.000 dosis de la vacuna contra el ébola. Además, se enviarán más de 8500 dosis desde Estados Unidos para un total de 20.000. La vacunación comenzará poco después. Un equipo de vacunación de 30 personas ya se ha movilizado a nivel local y está listo para desplegarse tan pronto como se reciban las inmunizaciones.

En la República Democrática del Congo, aproximadamente 8000 dosis de la vacuna todavía estaban disponibles en el país tras el último brote, hasta el momento se han vacunado casi 70 personas.

Casi diez años de conflicto en Siria dejan una ola de devastación

Una madre siria con su hijo en brazos. OMS/Siria

Después de una década de caos que se ha cobrado cientos de miles de vidas y desplazado a millones de personas, la Comisión de Investigación sobre Siria dijo en su último informe que ninguna familia siria ha quedado "ilesa".

Al señalar que “las ciudades han quedado reducidas a escombros y una constelación de actores armados sigue atacando a la población”, la Comisión atestiguó que más de la mitad de la población anterior al conflicto ha sido desplazada interna o externamente.

“Los niños, mujeres y hombres de Siria han pagado el precio cuando un gobierno autoritario brutal desató una violencia abrumadora para sofocar la disidencia”, dijo el presidente de la Comisión de Investigación Paolo Pinheiro.

Pinheiro además denunció fondos extranjeros oportunistas, armas y otros apoyos a las partes en conflicto que habían “echado leña a un fuego que el mundo se ha contentado con ver arder”.

Los sirios en zonas urbanas también han sufrido "grandes bombardeos aéreos y de artillería" y ataques con armas químicas, explicaron los investigadores, junto con asedios "que han provocado hambrunas y vergonzosas restricciones a la ayuda humanitaria incluso con la aprobación del Consejo de Seguridad.

Pinheiro hizo nuevos llamamientos para un alto el fuego. También instó a la comunidad internacional a “hacer todo lo posible para apoyar una resolución pacífica y negociada del conflicto y ayudar a poner a Siria en el camino hacia un futuro estable, próspero y justo para todo su pueblo”.

miércoles, 17 de febrero de 2021

Vulnerabilidad al cambio climático, perjudicial para las calificaciones crediticias soberanas

Arcano financiero


Por Serhan CEVIK y João TOVAR JALLES*
Especial para Arcano Radio

El cambio climático ha hecho del mundo un lugar más riesgoso.

La destrucción provocada por las olas de calor, las sequías, los huracanes y las inundaciones costeras no se detiene con el costo de vidas humanas y medios de subsistencia, sino que también puede tener profundas consecuencias para las finanzas de un país.

Una investigación reciente del personal técnico del FMI ha encontrado que la vulnerabilidad o la resistencia de un país al cambio climático puede tener un efecto directo en su solvencia, sus costos de endeudamiento y, en última instancia, la probabilidad de que no pague su deuda soberana.

Las consecuencias económicas del cambio climático se conocen desde hace años, pero la investigación sobre cómo el cambio climático afecta el riesgo soberano ha sido limitada.

Estos hallazgos proporcionan evidencia sobre la relación entre el cambio climático y las calificaciones crediticias soberanas. La investigación se basa en un análisis similar que, por primera vez, vincula la vulnerabilidad al cambio climático con el riesgo de incumplimiento soberano. Nuestra investigación también ha encontrado una conexión entre los choques climáticos y los rendimientos de los bonos soberanos.

Un tema recurrente en medio de todos estos hallazgos es que los riesgos financieros creados por el cambio climático se sienten más agudamente en las economías en desarrollo, especialmente aquellas que no están adecuadamente preparadas, incluso debido a la falta de espacio político, para abordar las crisis climáticas.

Una calificación crediticia climática

Una mejor comprensión de cómo el cambio climático afecta las calificaciones crediticias soberanas podría brindar una guía valiosa sobre cuánto pueden tomar prestado los gobiernos y las empresas de manera segura y cuánto les costará.

Para medir la vulnerabilidad y la resiliencia, utilizamos un conjunto de datos de vulnerabilidad y resiliencia al cambio climático desarrollado por la Iniciativa de Adaptación Global de Notre Dame. Los datos capturan la susceptibilidad general de un país a las alteraciones relacionadas con el clima y su capacidad para hacer frente a las consecuencias del cambio climático.

Utilizando un panel de 67 países durante un período de 1995 a 2017, encontramos que la vulnerabilidad al cambio climático tiene efectos adversos en las calificaciones crediticias soberanas, incluso después de tomar en cuenta los determinantes macroeconómicos convencionales de los diferenciales de los bonos soberanos y la solvencia crediticia.

Un aumento de 10 puntos porcentuales en la vulnerabilidad al cambio climático se asocia con un aumento de aproximadamente 30 puntos básicos en los diferenciales de los bonos del gobierno a largo plazo (10 años) en relación con el índice de referencia de EE. UU. En nuestra muestra de países. Por otro lado, encontramos que una mejora de 10 puntos porcentuales en la resiliencia al cambio climático está asociada con una disminución de 7.5 puntos básicos en los diferenciales de la deuda pública a largo plazo.

Sin embargo, cuando la muestra se divide en diferentes grupos de países, los resultados muestran un contraste considerable entre las economías avanzadas y en desarrollo.

La vulnerabilidad al cambio climático no tiene un impacto significativo en los diferenciales de los bonos y las calificaciones crediticias en las economías avanzadas, pero el efecto en los mercados emergentes y las economías en desarrollo es mucho mayor, debido en gran parte a la menor capacidad para adaptarse y mitigar las consecuencias del cambio climático. Un aumento de 10 puntos porcentuales en la vulnerabilidad al cambio climático se asocia con un aumento de más de 150 puntos básicos en los diferenciales de la deuda pública a largo plazo de los mercados emergentes y las economías en desarrollo, mientras que una mejora de 10 puntos porcentuales en la resiliencia al cambio climático se asocia con una disminución de 37,5 puntos básicos en diferenciales de bonos. En promedio, eso es cinco veces más que cuando se cuentan todos los países. Además, la diferencia entre los países del quintil 25 y 75 asciende a 233 puntos básicos para la vulnerabilidad al cambio climático y 56 puntos básicos para la resiliencia al cambio climático.

Incumplimiento de la deuda

Utilizando los mismos datos específicos de cada país sobre la vulnerabilidad y resiliencia al cambio climático, se encontró una tendencia similar al observar el vínculo entre el cambio climático y el incumplimiento soberano.

Utilizando un panel de 116 países durante el mismo período de 1995 a 2017, encontramos que los países con mayor vulnerabilidad al cambio climático enfrentan una mayor probabilidad de incumplimiento de la deuda en comparación con los países más resilientes al clima.

Nuestros resultados empíricos también indican que la resiliencia al cambio climático puede disminuir la probabilidad de incumplimiento de la deuda soberana en comparación con los países más vulnerables al cambio climático, después de controlar los determinantes convencionales de los incumplimientos soberanos.

Construyendo resiliencia

Sin una acción adecuada, el cambio climático es una realidad inevitable en todo el mundo. El aumento de las temperaturas, los patrones climáticos cambiantes, el derretimiento de los glaciares, la intensificación de las tormentas y el aumento del nivel del mar sin duda crean vulnerabilidades, especialmente en los países de bajos ingresos.

A medida que los países buscan un camino sostenible de recuperación de los efectos de la pandemia de COVID-19, los beneficios de la resiliencia climática son claros. En particular, las economías en desarrollo con capacidad fiscal limitada podrían beneficiarse de instrumentos alternativos, incluidos los seguros contra catástrofes y los canjes de deuda por naturaleza, diseñados para movilizar recursos para inversiones en infraestructura resiliente y medidas de conservación ambiental al tiempo que se reduce la carga de la deuda.

Mientras tanto, perseguir estrategias rentables de mitigación y adaptación al cambio climático; desarrollar la resiliencia estructural a los riesgos climáticos, incluso a través de una infraestructura resiliente; fortalecer la capacidad de recuperación financiera a través de reservas fiscales y planes de seguros; y la mejora de la diversificación económica para reducir la dependencia excesiva de los sectores sensibles al clima puede aliviar la presión del cambio climático en las finanzas públicas y reducir el costo de los préstamos asociados con calificaciones crediticias más bajas.

*Serhan Cevik es economista senior en el Departamento del Hemisferio Occidental del FMI.

João Tovar Jalles es profesor asistente de economía en la Universidad de Lisboa.

miércoles, 27 de enero de 2021

Lanzan el programa BiodiverCiudades para el 2030 para salvar al mundo

*Iniciativa del Foro Económico Mundial y Colombia

*Investigaciones muestran que las soluciones positivas para la naturaleza pueden crear ciudades más saludables y resilientes, y generar 3 billones de dólares en oportunidades de negocio, y 117 millones de puestos de trabajo.

*El Foro Económico Mundial, junto con el Gobierno de Colombia y el Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt ha emprendido una nueva iniciativa dirigida a aprovechar este potencial para proteger la biodiversidad, al tiempo que se fomenta un desarrollo urbano sostenible.

*Las ciudades, los barrios residenciales y el sistema de infraestructura mundial tienen un gran impacto en la naturaleza, y afectan a casi un tercio de las especies amenazadas; por sí solas, las ciudades son responsables del 75 % de las emisiones globales de gases de efecto invernadero.

*Aunque existen previsiones de que continúe el crecimiento urbanístico en un futuro post-COVID, las ciudades cuentan con un potencial sin explotar en la lucha contra el cambio climático.

*Motores para la recuperación: las ciudades como objetivo de la iniciativa internacional para la creación de empleo y la protección del planeta

De la mesa de redacción
De Arcano Político

Las ciudades son motores de crecimiento que aportan alrededor del 80 % del PIB mundial, pero también representan el 75 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, se estableció este miércoles 27 de enero en el Foro Económico Mundial de Davos al lanzar una iniciativa para salvar al mundo.

Se dijo que, incluso, en un futuro post-COVID-19, se prevé un crecimiento urbanístico. Pese a que las ciudades, los barrios residenciales y el sistema de infraestructura global tienen un gran impacto en la naturaleza, hasta ahora se había subestimado su papel en la protección de la pérdida de biodiversidad y la mitigación del cambio climático.

Para contribuir a la transformación de las ciudades en motores de crecimiento económico compatibles con el bienestar del planeta y de los humanos, el Foro Económico Mundial aúna esfuerzos con el Gobierno de Colombia y el Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt en una nueva iniciativa global: BiodiverCiudades para el 2030. Esta iniciativa ayudará a que ciudades alrededor del mundo descubran oportunidades para el crecimiento urbano al tiempo que protegen el medio ambiente.

Para conformar un futuro beneficioso para la naturaleza, en la iniciativa incluye la organización de una comisión de alto nivel formada por 25 expertos y profesionales de renombre mundial de los sectores público, privado, académico y de la sociedad civil. La Comisión Global de BiodiverCities para 2030 creará un marco compartido y adoptará una perspectiva de futuro frente al concepto de BiodiverCiudades..

Dicho marco, de acceso público, describirá el modo en que las ciudades pueden dejar atrás la actual relación insostenible entre las áreas rurales y los recursos naturales y acometer un modelo más positivo para la naturaleza, que también pueda generar empleo, tal como se indica en este informe. Aportando a este marco de conocimiento, la iniciativa también se apoyará en la plataforma de Inteligencia Estratégica del Foro y contemplará articularse a una comunidad de innovadores y emprendedores en estrecha colaboración con la plataforma UpLink del Foro Económico Mundial.

En palabras del presidente Duque: “Colombia es el país con mayor biodiversidad por kilómetro cuadrado del mundo y tenemos el reto y la responsabilidad de proteger la naturaleza en las ciudades, al tiempo que mejoramos el bienestar de la población. Estamos entusiasmados de colaborar con el Foro Económico Mundial y otros organismos internacionales clave para ayudar a conformar una agenda global muy necesaria sobre BiodiverCiudades. Sobre la base de nuestra política producir conservando y conservar produciendo, estamos ansiosos por compartir los esfuerzos y experiencias de algunas ciudades colombianas, y aprender de los valiosos conocimientos y las mejores prácticas internacionales.”

Klaus Schwab, fundador y presidente ejecutivo del Foro Económico Mundial, declaró: “El impacto de la COVID-19 es un claro recordatorio de nuestro desequilibrio con el mundo natural. A medida que las ciudades afrontan la enorme tarea de recuperarse del impacto de la pandemia de COVID-19, la estrategia BiodiverCiudades para 2030 tiene como objetivo mostrar cómo las ciudades con un enfoque positivo hacia la naturaleza pueden ofrecer oportunidades transformadoras en beneficio del planeta, así como de la salud y medios de vida de las personas. Estamos deseosos de trabajar con el presidente de Colombia y demás socios en esta importante iniciativa global y establecer una interrelación con una comunidad de expertos, alcaldes y legisladores”.

Investigaciones muestran que las soluciones positivas para la naturaleza, aquellas que le hagan recuperar valor, pueden crear ciudades más saludables y resilientes, y generar 3 billones de dólares en oportunidades de negocio y 117 millones de puestos de trabajo.

“Las ciudades pueden ser más frescas en verano, tener un aire más limpio y estar mejor protegidas contra las inundaciones, si logramos poner la naturaleza en el centro de su modelo de desarrollo”, reconoció Akanksha Khatri, jefa de la Agenda de Acción para la Naturaleza del Foro Económico Mundial.

En la Cumbre del Impacto del Desarrollo Sostenible del Foro Económico Mundial celebrada en 2020 y, durante reuniones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, el presidente Duque apeló a un esfuerzo más amplio para el desarrollo de las ciudades de un modo sostenible, con el enfoque de “BiodiverCiudades”.

Una red de nueve ciudades colombianas, incluida Barranquilla como uno de los pilotos iniciales, se ha propuesto incluir la biodiversidad en sus modelos de desarrollo urbano y promover la interacción de los ciudadanos con la naturaleza. El Ministerio de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia está liderando los esfuerzos para impulsar esta iniciativa, con el apoyo del World Resources Institute (WRI) y el Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt.

BiodiverCiudades para el 2030 llega en un momento decisivo. La pandemia de COVID-19 ha puesto en entredicho cuestiones como el trabajo, el transporte y la vida en la ciudad; por eso las ciudades con un enfoque positivo hacia la naturaleza pueden ofrecer oportunidades transformadoras en beneficio del planeta, así como la salud y los medios de vida de las personas.

Esta nueva iniciativa mundial y la asociación entre el Foro Económico Mundial y Colombia permitirá fomentar el potencial de las ciudades para impulsar el desarrollo urbano en favor de la biodiversidad.

Acerca del Programa de Davos

El Informe de Riesgos Globales precede al Programa de Davos, una movilización pionera de los líderes mundiales destinada a restablecer la confianza para dar forma a los principios, las políticas y las asociaciones necesarias en 2021.

Incluye una semana completa de programación global dedicada a ayudar a los líderes a elegir soluciones innovadoras y audaces para frenar la pandemia e impulsar una sólida recuperación durante el próximo año. Jefes de Estado, directores ejecutivos, líderes de la sociedad civil y medios de comunicación mundiales participarán activamente en cerca de 100 sesiones sobre cinco temas.

martes, 26 de enero de 2021

Inversiones significativas de EEUU en la acción climática, a nivel nacional como internacional: Kerry


De la mesa de redacción
De Arcano Político

Confirmó el restablecimiento de la política climática de EE. UU., John Forbes Kerry, enviado especial presidencial a la virtual Cumbre Internacional sobre la Adaptación Climática, organizada por Holanda este martes 26 de enero. Inversiones nacionales e internacionales para alcanzar los límites de emisión de gases invernadero, entre otras.

El discurso del enviado presidencial recibido en nuestro correo, lo transcribimos íntegro por considerarlo de interés general:

John Kerry, enviado presidencial especial para el clima

Anfitrión: Bienvenido Sr. Kerry. Muy bueno tenerte. Bienvenidos a este encuentro virtual de líderes mundiales. Es realmente maravilloso tenerte. ¿Podría hablarnos de las nuevas ambiciones de Estados Unidos?

Secretario Kerry: Absolutamente y gracias y es un privilegio estar con usted. Permítanme comenzar dando las gracias al Primer Ministro Rutte y al Gobierno de los Países Bajos por acoger esta importante y oportuna reunión. Estoy realmente encantado de estar aquí. También quiero agradecer, si me es posible, al Secretario General Guterres por su incansable liderazgo sobre el cambio climático y, por supuesto, a mi amigo Ban Ki-moon, quien fue esencial cuando negociamos el Acuerdo de París y lo pusimos en vigor. Ha sido socio no solo en el clima sino en muchas otras cosas y desafíos.

Hace tres años, los científicos nos dieron una advertencia bastante severa. Dijeron que tenemos 12 años para evitar las peores consecuencias del cambio climático. Y ahora nos quedan nueve años. Y lamento que mi país haya estado ausente durante tres de esos años. En los Estados Unidos, gastamos $ 265 mil millones de dólares en un año para tres tormentas, simplemente limpiando después de esas tormentas. El año pasado, una tormenta $ 55 mil millones de dólares. Hemos llegado al punto en que es un hecho absoluto que es más barato invertir en prevenir daños o minimizarlos al menos que en limpiarlos.

Ahora, sin lugar a dudas, creo que todo el mundo entiende esto, la mejor adaptación es tratar la crisis como la emergencia que es y hacer más para mantener el aumento de la temperatura de la Tierra a los 1,5 grados indicados en París. Creo que los científicos están aterrizando cada vez más en el 1.5 como una cifra crítica. Un aumento de 3,7 a 4,5 grados centígrados, que es exactamente el camino en el que nos encontramos ahora, invita a las personas más vulnerables y más pobres de la Tierra a condiciones fundamentalmente inhabituales.

Por tanto, nuestra urgente reducción de emisiones está impulsada por la conciencia pública y el sentido común. El presidente Biden ha hecho de la lucha contra el cambio climático una de las principales prioridades de su administración. Tenemos un presidente ahora, gracias a Dios, que lidera, dice la verdad y es capturado por este tema. Y el presidente Biden sabe que tenemos que movilizarnos de maneras sin precedentes para enfrentar un desafío que se está acelerando rápidamente y sabe que tenemos un tiempo limitado para controlarlo.

Por esa razón, Estados Unidos inmediatamente se alegró del Acuerdo de París y tenemos la intención de hacer todo lo posible para asegurar que la COP26 resulte en una acción climática ambiciosa en la que todos los principales países emisores aumenten la ambición de manera significativa y en la que ayudemos a proteger a los más importantes. vulnerable.

Ya hemos lanzado nuestro trabajo para preparar un nuevo EE. UU. contribución determinada a nivel nacional que cumpla con la urgencia del desafío y nuestro objetivo es anunciar nuestra NDC tan pronto como sea posible. La administración también tiene la intención de realizar inversiones significativas en la acción climática, tanto a nivel nacional como parte de nuestros esfuerzos para reconstruir mejor a partir de Covid. E internacionalmente, tenemos la intención de cumplir con nuestro compromiso de financiación climática. A largo plazo, conducir hacia emisiones netas cero, a más tardar en 2050 y mantener un límite de 1,5 grados al alcance, siguen siendo las mejores políticas para la adaptación y la resiliencia climática. Simplemente no hay adaptación a un mundo de 3 o 4 grados excepto para los más ricos y privilegiados. Al mismo tiempo, también tenemos que desarrollar la resiliencia para proteger a las comunidades de los impactos del cambio climático que ya están incorporados a las emisiones que se encuentran en la atmósfera. Ahora bien, algunos de estos impactos son inevitables debido al calentamiento que ha tenido lugar, pero si no actuamos con audacia e inmediatamente creando resiliencia al cambio climático, es probable que veamos retrocesos dramáticos en el desarrollo económico para todos. Las comunidades pobres y vulnerables al clima en todas partes obviamente pagarán el precio más alto.

Entonces, Estados Unidos trabajará en tres frentes para promover la ambición, la resiliencia y la adaptación. Aprovechar EE. UU. innovación y datos e información climáticos para promover una mejor comprensión y gestión del riesgo climático, especialmente en los países desarrollados. Aumentaremos significativamente el flujo de financiamiento, incluido el financiamiento concesional, para iniciativas de adaptación y resiliencia. Trabajaremos con instituciones bilaterales y multilaterales para mejorar la calidad de los programas de resiliencia. Y trabajaremos con el sector privado en los Estados Unidos y en otros lugares, en los países en desarrollo, para promover una mayor colaboración entre las empresas y las comunidades de las que dependen.

Es nuestra firme convicción en toda nuestra administración, cada agencia es ahora parte de nuestro equipo climático, y solo juntos podremos construir la resiliencia al cambio climático que es fundamental para salvar vidas y cumplir con nuestra obligación moral con el futuro. generaciones y a quienes actualmente viven en circunstancias muy difíciles.

Entonces, estamos orgullosos de estar de regreso. Volvemos, quiero que sepan, con humildad por las ausencias de los últimos cuatro años y haremos todo lo que esté a nuestro alcance para compensarlo.

Anfitrión: Bueno, Sr. Kerry, es maravilloso tenerte de vuelta. Muchas gracias y el mundo está agradecido por el restablecimiento de la ambición climática de EE. UU. Muchas gracias.

lunes, 25 de enero de 2021

Real la emergencia climática. Invertir en adaptarse a desastres que se avecinan

Cambio climático

Un niño construye una casita con basura y escombros.
Su hogar fue completamente destruido con
el paso del Tifón Goni en las Filipinas. UNICEF/Nino Luces

De la mesa de redacción
De nuestra asociada RNU

António Guterres dijo que el COVID-19 nos ha enseñado que no “nos podemos permitir ignorar los riesgos conocidos”, y que el cambio climático es uno para el que debemos prepararnos invirtiendo en programas adaptación y alertas tempranas para reducir los daños que sin duda vendrán en el futuro.

El Secretario General de las Naciones Unidas pidió este lunes un aumento urgente de los fondos para los programas de adaptación al cambio climático, de modo que puedan ofrecer una protección real y duradera contra el impacto de eventos potencialmente catastróficos como sequías, inundaciones y el aumento del nivel del mar.

 “La adaptación no puede ser la mitad olvidada de la ecuación climática”, aseguró António Guterres durante la Cumbre de Adaptación Climática celebrada de manera virtual.

El titular de la ONU agregó que la necesidad es aún más urgente en los países en desarrollo, que requieren un estimado de 70.000 millones de dólares para cumplir con sus planes de adaptación. Una cifra que podría aumentar hasta 300.000 en 2030 y 500.000 millones en 2050, según el Programa de la ONU para el Medio Ambiente.

En ese contexto, Guterres pidió que el 50% de la participación total de la financiación climática proporcionada por todos los países desarrollados y los bancos multilaterales de desarrollo se asigne a la adaptación y la resiliencia.

“Insto a todos los donantes y bancos multilaterales de desarrollo a que se comprometan con este objetivo antes de la COP26 y lo cumplan al menos para 2024”, agregó, refiriéndose a la 26ª sesión de la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), que se celebrará en noviembre en Glasgow.

Una joven y su pequeña prima desplazadas por los
huracanes Iota y Eta en Honduras.
© UNICEF/Martín Cálix/AFP-Services

Importancia de las alertas tempranas

El Secretario General subrayó la importancia de los sistemas de alerta temprana y la toma de decisiones basada en el riesgo, y agregó que una de cada tres personas no está protegida.

“Con solo 24 horas de aviso de una tormenta u ola de calor que se avecina, se pueden reducir los daños en un 30%”, explicó, y pidió a todos que trabajen juntos para garantizar una cobertura global completa mediante sistemas de alerta temprana que ayuden a minimizar las pérdidas humanas y materiales.

“Espero que esta Cumbre ayude a asegurar el gran avance en adaptación y resiliencia que se necesita y que conduzca a resultados ambiciosos en la COP26”, expresó.

La Cumbre de Adaptación Climática fue convocada conjuntamente por la ONU y el Gobierno de los Países Bajos para impulsar los esfuerzos y hacer que el mundo sea más resistente a los impactos del cambio climático.

Daños causados por los huracanes Eta e Iota en la ciudad
guatemalteca de San Pedro Carcha. Emiliano Tux Chub

Decisiones resilientes al clima

El Secretario General también pidió que las asignaciones presupuestarias y las decisiones de inversión tengan en cuenta la realidad del cambio climático.

“El riesgo climático debe estar integrado en todos los procesos de desarrollo, particularmente para infraestructura”, dijo, y señaló también la necesidad de ampliar significativamente los instrumentos financieros desencadenados por catástrofes existentes, como bonos o inversiones para apoyar a las economías afectadas por desastres.

El titular de la ONU también instó a facilitar el acceso a la financiación pública, especialmente para los países más vulnerables, y ampliar las iniciativas de alivio de la deuda.

Guterres recordó que los países menos adelantados y los pequeños Estados insulares en desarrollo representan solo el 14% y el 2% respectivamente del total de los flujos de financiación climática, pero afrontan la mayoría de los riesgos.

 “Estos países se encuentran en la primera línea de la crisis climática, sin embargo, debido a las limitaciones de tamaño y capacidad, se enfrentan a desafíos importantes para acceder a la financiación climática para ser resilientes”, dijo.

Según la Organización Meteorológica Mundial, ha habido más de 11000 desastres debido a peligros meteorológicos, climáticos y relacionados con el agua en los últimos 50 años a un costo de unos 3,6 billones de dólares estadounidenses.

 “Los fenómenos meteorológicos extremos y los peligros relacionados con el clima también han matado a más de 410.000 personas en la última década, la gran mayoría en países de ingresos bajos y medianos bajos. Por ello, pido un gran avance en la adaptación y la resiliencia”, expresó el Secretario General.

jueves, 14 de enero de 2021

Costará caro a países no actuar contra el cambio climático

Devastación causada por el Huracán Irma en Antigua y
Barbuda en 2017. UN Photo/Rick Bajornas

De la mesa de redacción
De Arcano Político

El 2020 no fue solo el año de la pandemia, también fue el año de temperaturas récord y crecientes catástrofes del cambio climático: inundaciones, sequías, tormentas, incendios forestales y plagas de langostas. Actualmente el mundo se encamina hacia un aumento de temperatura de al menos 3°C este siglo, lo que solo intensificará estos desastres que tienen un costo económico de miles de millones de dólares, además del sufrimiento que infligen en los ecosistemas y las sociedades.

Dada la actual incertidumbre en torno a los esfuerzos para limitar el calentamiento global, los países deben tomar medidas urgentes para adaptarse a la nueva realidad del cambio climático y los desastres que conlleva o enfrentarán altos costos, daños y pérdidas económicas graves, advierte un nuevo informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

La adaptación, es decir reducir la vulnerabilidad de los países y las comunidades a los cambios climáticos al aumentar su capacidad para enfrentar el impacto, es un pilar clave del Acuerdo de París, que requiere a sus signatarios implementar medidas a través de planes nacionales, sistemas de información climática, alerta temprana, medidas de protección e inversiones en un futuro verde.

El informe del Programa asegura que, si bien las naciones en general han avanzado en la planificación de ese tipo de proyectos, aún existen enormes brechas en el financiamiento para los países en desarrollo y para brindar una protección real contra los impactos climáticos como sequías, inundaciones y el aumento del nivel del mar.

El documento resalta que se necesita aumentar urgentemente los fondos públicos y privados destinados a la adaptación y lograr un cumplimiento más rápido de los proyectos.

“La dura verdad es que el cambio climático está sobre nosotros. Sus impactos se intensificarán y afectarán con más fuerza a los países y comunidades vulnerables, incluso si cumplimos los objetivos del Acuerdo de París de mantener el calentamiento global de este siglo muy por debajo de los 2 grados centígrados y perseguir los 1,5°C”, aseguró Inger Andersen, directora ejecutiva del Programa, durante el lanzamiento del informe.

La agencia explica que también es prioridad hallar soluciones basadas en la naturaleza localmente apropiadas para abordar desafíos sociales, brindar bienestar humano y a la vez beneficios para la biodiversidad al proteger, gestionar sosteniblemente y restaurar ecosistemas.

“Como ha dicho el Secretario General de la ONU, necesitamos un compromiso global para destinar la mitad de toda la financiación climática global a la adaptación el próximo año. Esto permitirá un gran paso adelante en la adaptación, en todo, desde sistemas de alerta temprana hasta recursos hídricos resilientes y soluciones basadas en la naturaleza", agregó Andersen.

Los sistemna de alerta temprana son vitales
para salvar vidas. Foto: UNISDR-Amir Jina

Datos alentadores, pero no suficientes

Según el informe el 72% de los países del mundo ya han adoptado al menos un instrumento de planificación de la adaptación a nivel nacional, y la mayoría de los países en desarrollo están preparando planes nacionales al respecto. Sin embargo, la financiación necesaria para implementar estos planes no está creciendo lo suficientemente rápido.

El financiamiento público internacional para la adaptación está aumentando lentamente con unos 30.000 millones de dólares anuales. Sin embargo, los costos anuales de adaptación solo en los países en desarrollo se estiman en 70.000 millones. Se espera que esta cifra alcance de 140.000 a 300.000 millones en 2030 y de 280.000 a 500.000 millones en 2050.

Sin embargo, hay algunos avances: el Fondo Verde para el Clima ha destinado el 40% de su cartera total a la adaptación y está concentrando cada vez más la inversión del sector privado. Otro avance importante es el impulso creciente para garantizar un sistema financiero sostenible. Aún así, advierten los expertos, se necesita más dinero.

Nuevas herramientas como los criterios de inversión en sostenibilidad, los principios de divulgación relacionados con el clima y la incorporación de los riesgos climáticos en las decisiones de inversión pueden estimular el flujo de capital hacia la resiliencia climática, asegura el documento.

También está creciendo, aunque lentamente, el número de proyectos de adaptación. Desde 2016, cerca de 400 se han llevado a cabo en países en desarrollo, financiados con fondos multilaterales al servicio del Acuerdo de París. Si bien los proyectos anteriores rara vez superaron los 10 millones de dólares, 21 nuevos planes desde 2017 alcanzaron un valor de más de 25 millones. Sin embargo, de más de 1700 iniciativas de adaptación estudiadas, solo el 3% ya había informado de reducciones reales de los riesgos climáticos en las comunidades donde se estaban ejecutando.

Las vías para bicicletas hacen las ciudades
más sostenibles. C40 Cities Finance Facility

Soluciones basadas en la naturaleza

El informe pone un énfasis especial en las soluciones basadas en la naturaleza como opciones de bajo costo que reducen los riesgos climáticos, restauran y protegen la biodiversidad, y brindan beneficios a las comunidades y las economías.

Un análisis de cuatro importantes fondos para el clima y el desarrollo sugiere que el apoyo a las iniciativas verdes que incluyen soluciones basadas en la naturaleza ha aumentado en las últimas dos décadas. La inversión acumulada para proyectos de mitigación y adaptación al cambio bajo los fondos encuestados ascendió a 94.000 millones de dólares.

Sin embargo, solo se gastaron 12.000 millones en soluciones basadas en la naturaleza, una pequeña fracción del financiamiento total dirigido a la adaptación y conservación.

En Senegal, mujeres trabajan en su pueblo para crear
un muro verde y mejorar la conservación de
la biodiversidad. NOOR for FAO/Benedicte Kurzen

Acciones que reducen los costos

Según la investigación del Programa, rebajar las emisiones de gases de efecto invernadero reducirá los impactos y costos asociados con el cambio climático. Alcanzar el objetivo de 2°C del Acuerdo de París podría limitar las pérdidas en el crecimiento anual hasta un 1,6%, en comparación con el 2,2% de la trayectoria de 3°C.

La agencia de la ONU resalta que los países deben tener en cuenta su reciente Informe sobre Brecha de Emisiones que pide que, tras la pandemia, se haga una reconstrucción más verde que cuente contribuciones a nivel nacional que incluyan nuevos compromisos de llegar a la neutralidad de carbono en las próximas décadas. Si las emisiones globales continúan aumentando no habrá planes de adaptación que puedan cubrir los niveles de riesgo, advierten los expertos.

El mundo también tiene la obligación y responsabilidad moral de planificar, financiar y ejecutar la forma en la que han de adaptarse al cambio climático las naciones menos responsables del calentamiento global, pero con mayor riesgo, aseguran los expertos.

Si bien se espera que la pandemia de COVID-19 afecte la capacidad de los países para adaptarse al cambio climático, invertir en esta área es una decisión económica sólida, asegura el informe. La Comisión Global de Adaptación en 2019 estimó que una inversión de 1,8 billones de dólares en medidas de adaptación generaría un retorno de 7,1 billones de dólares en costos evitados y otros beneficios.

sábado, 12 de diciembre de 2020

Declaren emergencia climática, pide Guterres a países del mundo

Los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera continúan en niveles récord a pesar de las medidas de confinamiento por el COVID-19. Unsplash/Johannes Plenio

De la mesa de redacción
De nuestra asociada RNU

El Secretario General de las Naciones Unidas pidió este sábado a todas las naciones del mundo a seguir los pasos de los 38 países que ya lo hicieron y declaren el Estado de Emergencia Climática hasta que se alcance la neutralidad de las emisiones de carbono.

Durante la Cumbre sobre la Ambición Climática, que coincide con el 5º aniversario del Acuerdo de París, António Guterres explicó que tras cinco años del logro del tratado no vamos en la dirección correcta ya que no se están cumpliendo sus compromisos y “los niveles de dióxido de carbono están en niveles récord”.

En un evento organizado conjuntamente por las Naciones Unidas, el Reino Unido, Francia y en colaboración con Chile e Italia, el titular de la ONU destacó que las tareas de recuperación de la COVID-19 suponen una oportunidad para encaminar las economías y las sociedades hacia “una senda verde de acuerdo con la Agenda para el Desarrollo Sostenible de 2030”.

Un camino que, en su opinión, no se está tomando ya que los miembros del G-20 están gastando un 50% más en sus paquetes de estímulo y rescate en sectores ligados a la producción y el consumo de combustibles fósiles, que en energía baja en emisiones de carbono.

“Esto es inaceptable. Los billones de dólares que se necesitan para la recuperación de la COVID-19 son dinero que estamos pidiendo prestado a las generaciones futuras. Esto es una prueba moral. No podemos usar estos recursos para establecer políticas que carguen a las generaciones futuras con una montaña de deuda en un planeta roto”, destacó.

Por ello, indicó que el objetivo central de la Organización es crear una construir una “Coalición Mundial para la Neutralidad del Carbono” para mediados de siglo y que para lograrlo se necesitan reducciones significativas de inmediato con el fin de disminuir las emisiones mundiales en un 45% para 2030 en relación con los niveles de 2010.

Como ejemplo de acción climática inmediata puso los ejemplos del Reino Unido y la Unión Europea que se han comprometido a reducir sus emisiones para 2030 en un 68% y un 55% respectivamente, en comparación con las de 1990.

Recordó que no solo los países sino también las ciudades, las instituciones financieras y las empresas deben establecer planes para alcanzar un nivel de cero emisiones netas para el año 2050. Junto a ellos, otros sectores clave como el transporte marítimo, la aviación y la industria también deben presentar e implementar nuevas hojas de ruta de acuerdo con este objetivo.

“La tecnología está de nuestro lado. (…) La energía renovable es cada vez más barata cada día que pasa. La acción climática puede ser el catalizador de millones de nuevos empleos, una mejor salud y una infraestructura resistente. Pero recordemos que esta transición debe ser justa, y reconozcamos que el liderazgo de las mujeres es bueno para la acción climática”, resaltó.

Ha llegado la hora de la verdad para lograr la neutralidad de carbono

Al mismo tiempo, destacó que ya ha llegado el momento de fijar el costo de las emisiones de carbono y de “eliminar gradualmente la financiación de los combustibles fósiles y acabar con los subsidios a los combustibles fósiles”, junto al impedimento de construir nuevas centrales eléctricas de carbón.

“Para cambiar la carga fiscal de los ingresos al carbono, de los contribuyentes a los contaminadores. Hacer obligatoria la divulgación de los riesgos financieros relacionados con el clima. E integrar el objetivo de la neutralidad del carbono en todas las políticas y decisiones económicas y fiscales”, explicó.

Guterres indicó que estos objetivos han de contar con el apoyo de diversos actores, como el apoyo del sector financiero privado a las empresas para que éstas transformen sus modelos de negocio, o la ayuda que pueden prestar las instituciones financieras internacionales y los bancos nacionales de desarrollo para movilizar la financiación y la inversión privadas necesarias para los países en desarrollo.

“Y los países desarrollados deben cumplir su compromiso de proporcionar 100.000 millones de dólares al año a los países en desarrollo para 2020.

Todavía no hemos llegado a ese punto. Nuestro objetivo colectivo debe ser superar el objetivo de 100.000 millones de dólares anuales en 2021 y aumentar las finanzas públicas internacionales en el período posterior”, apuntó.

El Secretario General concluyó su intervención afirmando que ha llegado el momento de la verdad, pero también el de la esperanza cuando cada vez más países se comprometen a la neutralidad de carbono, las ciudades se esfuerzan por ser más verdes y habitables y los jóvenes exigen responsabilidades a los dirigentes.

“La acción climática es el barómetro del liderazgo en el mundo de hoy. Es lo que la gente y el planeta necesitan en este momento. Tenemos el plan: los Objetivos de Desarrollo Sostenible y el Acuerdo de París sobre el cambio climático. Pero todos necesitamos pasar una prueba de credibilidad: convirtamos en realidad la promesa de un mundo sin emisiones contaminantes”, finalizó. 

Chile: hay que reducir las emisiones y aumentar los esfuerzos de adaptación

Por su parte, el presidente de Chile, Sebastián Piñera, destacó que la amenaza que representa el calentamiento global es “real, grave y es ahora” y que tanto la ciencia como la juventud “nos exige un cambio de rumbo como un imperativo moral”, por ello es necesario recuperar el equilibrio entre “la vida humana y la naturaleza en el planeta Tierra” ya que nuestra supervivencia depende de ello.

Piñera indicó que el cambio climático es el desafío más grande al que se enfrenta nuestra generación y que el Acuerdo de París demuestra que cuando hay voluntad política, “el multilateralismo, la colaboración entre los países es un instrumento poderoso para avanzar hacia un desarrollo inclusivo y sostenible, que es el único desarrollo posible en estos tiempos”.

El mandatario chileno indicó que una mirada ambiciosa sobre este tema no consiste solamente en reducir las emisiones contaminantes, sino que también hay que aumentar los esfuerzos para la adaptación a las consecuencias del cambio climático.

Añadió que las contribuciones determinadas a nivel nacional presentadas por Chile el pasado mes de abril, o sea los compromisos asumidos por los países para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y la adaptación al cambio climático, fueron “más ambiciosas y basadas en la ciencia”.

“Nuestro compromiso incluye un pico de emisiones a más tardar el 2025 y se basa en medidas concretas como el cierre de todas las centrales de carbón, como la electrificación de todo nuestro sistema de transporte público antes del 2040, y también incluye un enorme esfuerzo para reforestar y proteger nuestros bosques y proteger nuestros océanos. Este compromiso se materializa en que el 30% de nuestra tierra y de nuestros mares estarán bajo protección”, destacó.

viernes, 11 de diciembre de 2020

Aumento del hambre: Huella del cambio climático, la pérdida de biodiversidad y el COVID-19 en las montañas

Masita Lemorin, de 26 años, da el pecho a su bebé de 4 meses, Nathanael, mientras su hija Anne les observa en su casa de Quicroit, un pueblo aislado en las montañas al sur de Puerto Príncipe en Haití. UNICEF/Marco Dormino

De la mesa de redacción
De nuestra asociada RNU

El número de personas que habitan en las montañas y son vulnerables a la carencia de comida creció de 243 millones a unos 350 millones entre los años 2000 y 2017, según descubre un nuevo estudio publicado este viernes por la agencia humanitaria de la ONU dedicada a la alimentación.

Un nuevo informe conjunto de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, la Secretaría de la Alianza para las Montañas y la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación destaca que aumenta el número de personas hambrientas que viven en las montañas, pese a que éstas acogen a casi la mitad de la biodiversidad mundial.

El estudio, lanzado en conmemoración del Día Internacional de las Montañas 2020 que se celebra hoy, destaca el valor social, económico y ecológico de la biodiversidad de las montañas, ya que éstas representan el 30% de las principales zonas de biodiversidad del planeta.

Aunque las montañas proporcionan entre el 60 y el 80% del agua dulce del planeta, que es esencial para el riego, la industria, la producción de alimentos y energía y el consumo doméstico, la pesquisa confirma que los ecosistemas montañosos son cada vez más frágiles debido a factores como la presión de los cambios en el uso de la tierra y el clima, la sobreexplotación, la contaminación, los cambios demográficos y otros factores.

"La vulnerabilidad a la inseguridad alimentaria de los habitantes de las montañas en el mundo en desarrollo se ve agravada por la presencia y la aparición de peligros naturales y conflictos armados que perturban los medios de vida o ejercen presión sobre los recursos naturales de los que dependen los habitantes de las montañas", concluyó el estudio.

Otro factor de riesgo: el cambio climático

A estos factores hay que añadirle otro elemento esencial que erosiona la vida de los habitantes de las montañas: la degradación ambiental.

El cambio climático ha contribuido en gran medida a la degradación de los ecosistemas de las montañas y a la incidencia de peligros naturales como los deslizamientos de tierra y las sequías. 

Según los cálculos de la Organización unos 275 millones de habitantes de zonas rurales vulnerables a la inseguridad alimentaria viven en zonas montañosas que fueron afectadas por peligros naturales.

La COVID-19 empeora aún más la situación

Esta complicada situación se ve agravada por la pandemia del coronavirus ya que las restricciones impuestas por diversos países han incrementado las vulnerabilidades de las comunidades que habitan en las montañas y dependen de la agricultura y el turismo para su supervivencia.

"Uno de cada dos habitantes de las zonas rurales de montaña de los países en desarrollo no dispone de alimentos suficientes para llevar una vida sana y ahora se enfrenta a las repercusiones de la pandemia de COVID-19. Debemos proteger nuestras montañas y los medios de subsistencia de quienes dependen de ellas", explicó la directora general adjunta de la FAO, María Helena Semedo, al comentar las conclusiones del estudio.

El número de afectados en la región es de 17 millones

La Organización estima que en 2017 había 17 millones de habitantes rurales de montaña vulnerables en América Latina y el Caribe. Estos representan el 31% de la población rural de montaña y el 10% del total de la población de montaña de la región.

“En términos absolutos, se registró un aumento del número de personas vulnerables de 1,7 millones entre 2000 y 2012 y de 330 000 entre 2012 y 2017. La proporción de personas vulnerables respecto del total de la población de las montañas permaneció estable de 2000 a 2017 (12% en 2000, 11% en 2012 y 10% en 2017). La proporción respecto de la población rural total también se mantuvo estable, en torno al 30 por ciento (28% en 2000, 32% en 2012 y 31% en 2017)”, explica el estudio.

Asimismo, durante 2017, más de la mitad (un 52%) de todas las personas vulnerables de la región se encontraban en América Central (nueve millones de personas, que representan el 34% de la población rural de la subregión).

A continuación, América del Sur fue la región con el segundo número más alto de personas vulnerables con siete millones, es decir, el 26% de su población rural de montaña.

“Aunque en cifras absolutas es menor (1,5 millones de personas), las personas vulnerables estimadas en el Caribe representaban el 42% de la población rural de montaña de esta subregión”, aclara el informe.

Recomendaciones del informe

El estudio recomendó emprender medidas de carácter urgente para hacer frente al cambio climático y eliminar la inseguridad alimentaria y la malnutrición en las zonas de montaña.

También pidió que se adoptaran políticas para mejorar la capacidad de recuperación de los ecosistemas de montaña y la promoción de los sistemas alimentarios sostenibles que apoyen la innovación, la investigación y la participación de la comunidad.

"En última instancia, el objetivo de este estudio es hacer un llamamiento a los encargados de la adopción de decisiones y otros interesados para que fortalezcan la acción cooperativa a fin de reducir la vulnerabilidad de los habitantes de las montañas, en particular las comunidades locales y los pueblos indígenas, y de los más vulnerables entre ellos, a menudo las mujeres y los niños", según indica el estudio.