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miércoles, 13 de noviembre de 2024

Riesgo de inundaciones catastróficas CA

Atcano del Clima


*Del jueves al domingo por huracanes en ciernes

*En partes de Honduras y Nicaragua; crecientes preocupaciones por una posible crisis humanitaria

Esta tormenta tropical es un 4 en la escala AccuWeather RealImpact™ para huracanes en América Central, que advierte sobre inundaciones catastróficas generalizadas y problemas de inundaciones que pueden durar días o semanas, cortes de energía generalizados, daños estructurales a muchos edificios y graves inundaciones costeras

De la Mesa de Redacción
Arcano Radio

Centro meteorológico global AccuWeather – 13 de noviembre de 2024 - Los expertos en huracanes de AccuWeather han emitido un riesgo catastrófico para las vidas y las propiedades en partes de América Central debido a un riesgo creciente de inundaciones repentinas potencialmente mortales debido a una amenaza de huracán en ciernes.

Jon Porter, meteorólogo jefe de AccuWeather, dice que se prevé que la tormenta que se está formando en el Caribe occidental se fortalezca hasta convertirse en tormenta tropical el jueves y probablemente se intensifique hasta convertirse en un huracán de categoría 3 este fin de semana. El siguiente nombre en la lista de la cuenca atlántica es Sara. 

“Los expertos en huracanes de AccuWeather están cada vez más preocupados por la posibilidad de que se produzcan inundaciones catastróficas y potencialmente mortales en algunas partes de América Central, especialmente cerca de terrenos escarpados en partes de Honduras y Nicaragua”, dijo Porter. “Estas comunidades son especialmente vulnerables a las inundaciones, como se ha visto trágicamente en los grandes desastres por inundaciones en esta zona en tiempos modernos, incluido el huracán Mitch en 1998, que se cobró trágicamente más de 11.000 vidas, y las devastadoras inundaciones provocadas por los huracanes Eta e Iota en 2020”.

AccuWeather ahora pronostica una zona de 12 a 18 pulgadas de lluvia en partes de Honduras y Nicaragua, con un AccuWeather Local StormMax™ de 50 pulgadas.

“Las montañas añaden un mecanismo de elevación adicional para mejorar las tasas de lluvia, que pueden caer a 4 pulgadas o más por hora. La lluvia puede llegar demasiado rápido y con demasiada furia. En áreas de terreno escarpado, la escorrentía aumenta considerablemente, lo que aumenta aún más el riesgo de inundaciones catastróficas, deslizamientos de tierra y carreteras perjudiciales, y la posibilidad de que los puentes y los ferrocarriles sean arrastrados o destruidos”, advirtió Porter. “Las personas, las empresas y los gobiernos de partes de Honduras y Nicaragua deben seguir de cerca el pronóstico de AccuWeather y comenzar los preparativos para inundaciones importantes. Un huracán que toque tierra en esta área también producirá otros impactos potencialmente mortales, incluidos vientos dañinos y una marejada ciclónica. Si aumenta la confianza en el riesgo de un desastre de inundación catastrófica potencialmente mortal, puede ser necesario evacuar a las personas, especialmente en las áreas de mayor riesgo para las personas cerca de arroyos, riachuelos, ríos y otros cuerpos de agua, así como cerca de terrenos escarpados donde es más probable que se produzcan deslizamientos de tierra dañinos”.

Los expertos en huracanes de AccuWeather advierten que los impactos en Centroamérica podrían agravarse si la tormenta pierde velocidad o se detiene en el Caribe occidental. 

"Si el huracán disminuye considerablemente su velocidad y permanece sobre algunas partes de América Central durante un día o más, se produciría inevitablemente una inundación catastrófica y potencialmente mortal que podría convertirse rápidamente en una crisis humanitaria en la que muchas personas necesitarán suministros básicos como alimentos, agua potable, vivienda y atención médica", explicó Porter. "Incluso si la tormenta no se intensifica y se convierte en huracán, seguirá existiendo la posibilidad de que se produzca una inundación catastrófica y potencialmente mortal".

Esta tormenta tropical es un 4 en la escala AccuWeather RealImpact™ para huracanes en América Central, que advierte sobre inundaciones catastróficas generalizadas y problemas de inundaciones que pueden durar días o semanas, cortes de energía generalizados, daños estructurales a muchos edificios y graves inundaciones costeras. 

La tormenta tropical es un 1 en la  escala AccuWeather RealImpact™ para huracanes  en el Caribe, que advierte sobre inundaciones localizadas y daños a casas móviles no ancladas, vegetación y señales, así como cortes de energía localizados e inundaciones costeras que resultan en algunos daños a la propiedad.

A diferencia de la escala de vientos huracanados de Saffir-Simpson, que clasifica las tormentas solo por la velocidad del viento, la escala AccuWeather RealImpact™ se basa en una amplia gama de factores importantes. Para comunicar mejor una representación más completa del impacto potencial de una tormenta en las vidas y los medios de subsistencia, la escala cubre no solo la velocidad del viento, sino también las inundaciones, las mareas de tempestad y los daños y pérdidas económicas. Algunos de estos peligros, como las inundaciones tierra adentro y las mareas de tempestad en muchas tormentas, provocan más muertes y pérdidas económicas que el viento.

martes, 23 de febrero de 2021

Cuadruplican el clima y el COVID-19 número de centroamericanos con hambre

Arcano centroamericano

Mujeres que trabajan en un programa de conservación
del suelo del Programa Mundial de Alimentos
en El Salvador. WFP/Rein Skullerud

De la mesa de redacción
De nuestra asociada RNU

La sequía, dos huracanes, y el COVID-19 tienen a miles de familias sumidas en el hambre en El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua. “A veces nos vamos a dormir solo con un trago de café”, cuenta una madre hondureña que se quedó sin trabajo por la pandemia e intentó migrar fallidamente para ofrecerle un mejor futuro a sus hijos.

El número de personas que pasan hambre en Centroamérica se ha multiplicado casi por cuatro en los últimos dos años, alerta el Programa Mundial de Alimentos que asegura que 1,7 millones de personas necesitan ayuda urgentemente.

La crisis económica causada por el COVID-19 y años de eventos climáticos extremos han hecho que ocho millones de personas en El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua pasen hambre, frente a los 2,2 millones de 2018.

La temporada récord de huracanes en el Atlántico de 2020 asestó un duro golpe a millones de personas que antes no pasaban hambre, pero que dependían de la economía de servicios, el turismo y los empleos informales.

Con sus casas y granjas destruidas, cada vez menos reservas de alimentos y menos oportunidades de encontrar empleo, casi un 15% de los encuestados por el Programa en enero dijeron que estaban haciendo planes concretos para migrar.

 “Considerando el nivel de destrucción y retrocesos que enfrentan las personas afectadas, anticipamos que esta recuperación será larga y lenta. 2020 fue un año para el olvido en todo el mundo, y aún más para las comunidades de Centroamérica que recibieron una serie de golpes, dijo en un comunicado Miguel Barreto, director regional del Programa para América Latina y el Caribe

Estas niñas salvadoreñas eran beneficiarias de los
almuerzos escolares. Ahora esas raciones de
alimentos se preparan  para que los niños se los
lleven a sus casas. PMA/David Fernandez

Una grave situación

Marlene Rosales, una mujer hondureña, decidió emigrar después de que ella y su marido se quedaran sin trabajo y tras el paso de los huracanes. Se unieron a una caravana que fue bloqueada en Guatemala y obligada a retornar.

 “Se nos enfermaban los niños y estábamos sin un peso. Por eso decidimos irnos, porque queríamos terminar la casa, comprarle algo mejor a los niños, comprarles camas, tener un buen trabajo, una vida diferente. Pero, lastimosamente, no pudimos pasar”, cuenta entre lágrimas.

La madre dice que ha sobrevivido gracias a las raciones de alimentos entregados por el Programa.

“Antes hacía pastelitos, ahora me ha tocado hasta vender leña, hacer lo que pueda por mis hijos. Voy al monte, busco hierbas y les cocino con eso, o a veces nos ha tocado dormir solo con un trago de café (…) Nunca he perdido las esperanzas de tener una buena casa, de que mis hijos estudien y de salir adelante”, cuenta.

Los huracanes destruyeron más de 200.000 hectáreas de alimentos básicos y cultivos comerciales en cuatro países y más de 10.000 hectáreas de tierras de cultivo de café en Honduras y Nicaragua. Los huracanes golpearon cuando estas comunidades ya estaban lidiando con la pérdida de empleos y una economía en contracción, una consecuencia del COVID-19.

Las encuestas del Programa estiman que la seguridad alimentaria en Centroamérica se desplomó como resultado de la pandemia. El número de hogares que no tenían suficiente para comer casi se duplicó en Guatemala en comparación con los números previos al COVID-19. En Honduras, aumentó en más del 50%. Una abrumadora mayoría de hogares en Honduras, Guatemala y El Salvador reportaron pérdidas de ingresos o desempleo durante la pandemia.

“Las comunidades urbanas y rurales de Centroamérica han tocado fondo. La crisis económica provocada por la COVID-19 ya había puesto los alimentos en los estantes de las tiendas fuera del alcance de las personas más vulnerables para cuando los huracanes Eta e Iota los azotaron. Muchos ahora no tienen dónde vivir y se quedan en refugios temporales, sobreviviendo con casi nada”, agregó Barreto.

Una mujer camina en El Salvador en medio de
los daños causados por la tormenta tropical
Amanda en mayo.WFP/Mauricio Martinez

Golpeados por la emergencia climática

Las comunidades de Centroamérica han llevado la peor parte de una emergencia climática, en donde años consecutivos de sequía y un clima errático han interrumpido la producción de alimentos, especialmente del maíz y los frijoles, que dependen en gran medida de las lluvias regulares.

El Programa Mundial de Alimentos hizo un llamado a la comunidad internacional para que apoye sus esfuerzos en Centroamérica para brindar asistencia humanitaria urgente e invertir en proyectos de desarrollo a largo plazo y en programas nacionales de protección social que ayuden a las comunidades vulnerables a hacerse resilientes a los fenómenos meteorológicos extremos y a las crisis económicas recurrentes.

La agencia tiene previsto ayudar a 2,6 millones de personas en El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua en 2021 y requiere 47,3 millones de dólares durante los próximos seis meses.

viernes, 13 de noviembre de 2020

Llega huracán en medio del hambre de CA y Sur de México por pandemia

*Ayuda ONU a más de tres millones de damnificados del huracán Eta en ausencia de gobiernos*

De la mesa de redacción
De Arcano Político

Un residente de Puerto Cabezas en Nicaragua limpia los escombros de su casa después del paso del Huracán Eta. © WFP/Photolibrary

El meteoro agrava la falta de alimentos en Centroamérica en un momento en el que de por sí había aumentado el hambre debido a la pandemia del coronavirus. Eta, uno de los peores desastres de los últimos veinte años en la región, dejó cerca de tres millones de siniestrados en Honduras, Guatemala, El Salvador, Nicaragua y el sur de México.

Las lluvias, los vientos, los aludes y las inundaciones registradas después de que el huracán Eta tocara tierra en Nicaragua el 3 de noviembre causaron decenas de muertos, destruyeron infraestructura y dañaron los medios de vida de la población rural en los países centroamericanos.

Inundaciones en San Cristóbal de las Casas, Chiapas. Óscar Gómez.

Además, dejaron unos tres millones de damnificados en esas naciones y en México.

El Programa Mundial de Alimentos (PMA) informó este viernes que en América Central el paso del meteoro agudizó el hambre que de por sí había aumentado debido a la pandemia de COVID-19, exacerbando la urgencia de asistencia alimentaria.

Para auxiliar a la población más necesitada, el Programa ha ampliado sus operaciones centradas en la gente afectada por el COVID-19 y ha movilizado a sus equipos para responder a la emergencia en las áreas más impactadas por Eta en Centroamérica.

“Llegó en el peor momento”

“Eta llegó en el peor momento, dificultando la vida de millones de personas que ya habían sido muy afectadas por años de clima errático y la crisis socioeconómica causada por el COVID-19”, dijo su director regional para América Latina y el Caribe, Miguel Barreto.

Antes de la pandemia, los países del Corredor Seco de Centroamérica (El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua) habían sufrido cinco años de sequías prolongadas y cosechas pobres por la falta de lluvias, que generaron inseguridad alimentaria en las familias de los pequeños granjeros y los trabajadores jornaleros.

 Según la agencia, como consecuencia de la pandemia y los eventos climáticos, el número de personas hambrientas en el Corredor Seco podría llegar casi tres millones este año, en 2019 la cifra fue de 1,6 millones.

Eta, considerado uno de los peores desastres relacionados con eventos climáticos de las dos últimas décadas en la región, fue el 28º huracán de una temporada que ha roto récord por el número de tormentas.

Esta microcuenca en el Corredor Seco de Honduras era mucho más pequeña hace años. El Corredor Seco no es un desierto, pero sufre frecuentes sequías, a veces muy graves. Gestionar el agua de la lluvia es importante y los bosques contribuyen a ello. PMA/Rocío Franco

Una nueva tormenta

Ahora, dada la amenaza de la entrada a Centroamérica de una nueva tormenta en los próximos días, el director regional del PMA señaló que es muy preocupante “que más lluvias e inundaciones puedan destruir la siguiente cosecha, de la que dependen los agricultores de subsistencia para sobrevivir”.

Barreto subrayó, en este contexto, la necesidad imperiosa del apoyo de los donantes para evitar que la situación actual se convierta en una crisis humanitaria de gran magnitud.

Según la evaluación inicial tras el paso de Eta, la agencia de la ONU precisa de 13,2 millones de dólares, aunque se espera que la cifra aumente en a medida que sea más claro el impacto del huracán.

A las operaciones de socorro se suman las de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), que ha desplegado equipos en Centroamérica y el sur de México para respaldar los trabajos de asistencia a la población afectada.

Niños en el barrio Muelle, en Puerto Cabezas, Nicaragua, tras el paso del huracán Eta. UNICEF/Tadeo Gómez

Más mascarillas y jabón

Entre otras actividades, ACNUR amplió la capacidad de sus albergues y distribuye mascarillas, kits de higiene, jabón, raciones de alimentos, cobijas, mosquiteros, lámparas solares y otros suministros básicos.

En Honduras, el país más golpeado, Eta causó 1,3 millones de siniestrados, 58 muertos y 88.000 evacuados, de los cuales 103 habían sido desplazados por la violencia y la persecución.

Guatemala tiene 640.000 damnificados, 46 muertos y 96 desaparecidos, algunos de los cuales se encontrarían en zonas inaccesibles debido a las avalanchas de tierra producto de la tormenta. Al menos dos familias de solicitantes de asilo han sido evacuadas por las inundaciones. En ese país, ACNUR coordina con las autoridades la entrega de ayuda y ha habilitado unidades de vivienda para los refugiados, además de suministrar bienes esenciales.

En el sur de México -donde hubo al menos 27 muertos y 180.000 personas han sido afectadas, principalmente en Chiapas y Tabasco, los estados que acogen a más solicitantes de asilo y refugiados-, la Agencia de la ONU provee a las comunidades afectadas 3300 colchonetas y asistencia alimentaria para 800 familias.

También trabaja en el norte de Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Belice y El Salvador. En esas naciones desempeña tareas que complementan las operaciones de otros organismos de la ONU.

ACNUR afirmó que su respuesta a los efectos del huracán ETA se ajustan al Marco de Trabajo Regional de Protección y Soluciones de ayudar a los Estados a aliviar las necesidades de los personas desplazadas y de las comunidades que las acogen.

Asimismo, instó a los gobiernos a incluir en sus tareas de socorro tras la tormenta a quienes habían sido desplazados por la violencia.