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jueves, 7 de agosto de 2025

...y se subió a su moto ©, Cuento

 Arcano Literario


Mario Luis Altuzar Suárez

¡Felicidades, mamá! En el astral tus 97 años Clara Luz Suárez López

...y se encueró para subirse a su moto!", expresó entusiasmado al amigo de los planes y proyectos de subirnos a los caballos de acero para viajar por carreteras, senderos y caminos sinuosos. Miro sus ojos desorbitados y la quijada paralizada por lo grande que abrió la boca. Interrogó la razón y balbucea: "¿Se, se, se desnudó? ¿Y así salió en su moto? Lo había visto en películas, pero en corceles con una exquisita figura de Meche Carreño. Aunque en realidad, se remonta a la historia inglesa del Siglo XI, con Lady Godiva. ¡Hacia honor a su nombre: Godgifu por ser un 'regalo de Dios' a la vista de los plebeyos de Coventry! Aunque era una protesta contra su marido, Leofric, conde de Mercia, por la sobre explotación del pueblo. ¿Pero en motocicleta?".

Es imposible contener la carcajada: "¡Ja! ¡Ja! ¡Ja!". Se irrita: "¿De qué te mofas?" Y respondo a la paradoja de su gran nivel cultural con la reducida percepción de su léxico. Antes que me interrumpa le explico: "Entiendes encuerarse como desnudarse y en mi narrativa es vestirse con ropa de cuero, por lo que en lugar de decir que se viste la imagen es ¡encuerarse! Ponerse una chamarra, pantalón, guantes y botas de cuero o piel resistente de vaca que protegerán como una armadura, la fragilidad del cuerpo en una eventual caída".

Me dice: "Ya me habías espantado porque..." Le atajo: "La sentencia bíblica es clara: 'para los corrompidos e incrédulos nada es puro'. Aunque esta disgregación me lleva a precisar la imagen de mi abuela, que, a sus noventa y cinco años, hurgó en el desván hasta encontrar un casco militar de la Primera Guerra Mundial, con la imagen de la mitad derecha de un cráneo a la mitad y una cruz con una rosa, encerrados en algo que no era círculo, ni cuadrado ni... ¡bueno, no importa! Y en honor a la verdad, no era ropa de cuero sino un vestido de punto de cruz del cuello a las muñecas y tobillos, con botonadura al frente..."

Suspira el interlocutor al susurrar: "¡Ah, bueno! Así suena mejor. O como diría mi madre: Así si baila mi hija con el Señor. Y seguramente, tampoco existió la motocicleta. ¿Me equivoco?" A lo que acepto a medidas: "Efectivamente: ¡no era una motocicleta! Era una motoneta con la facilidad de subirse sin tener que montar. Con manubrios cortos para no forzar los brazos..." Interrumpe: "¿Ya había motonetas en la Primera Guerra Mundial?" Y le explicó que sí. Añado: "En 1902, inventó el francés Georges Gauthier, lo que se llamó en un principio como "auto sillón", provisto de una estructura de cuadro abierto, un asiento y una plataforma para los pies en la que el conductor se apoya, sin montar a horcajadas sobre parte alguna del motor. Fueron muy útiles en las dos Grandes Guerra para las enfermeras y voluntarias por la sencilles de la transmisión manual con el control de cambio de marchas y embrague integrado en el manillar izquierdo".

Lo veo serio y en silencio. Pienso en lo que estará tramando. Y suelta: "Y han evolucionado, por lo que seguramente evolucionarán en la Tercera Guerra Mundial y.…" Le cortó la narrativa: "Será difícil. La Tercera Guerra Mundial tendría una duración máxima de siete años, en donde los supervivientes desearán la muerte, por la radiación y contaminación de las armas nucleares que hicieron acto de presencia en el terror mundial el 6 de agosto de 1945 en Hiroshima".

Después de unos minutos de silencio, aspiramos fuerte y escucho su duda sobre la causa que impulsó a mi abuela a subirse a su motoneta. Simple y llanamente reinició su guerra personal para romper las cadenas imaginarias que le sometieron con dogmas sociales de su lugar en la cadena de producción política. "¡Y buscó su libertad con el gesto determinado en la firmeza muscula del rostro ajado por las arrugas de los años!"

Emerge del fondo de su pensamiento la natural interrogante: "¿Cuánto duró su viaje?" Encojo los hombros, y hago un puchero para musitar: "Todavía sigue en su periplo". Incrédulo señala que es imposible, ya que, de ese momento a la fecha, ha pasado mucha agua bajo el rio. Le miro a los ojos al apuntar: "¡Sí! Hace mucho tiempo que se liberó. Y nos deja tranquilos que, en el sidecar de la tercera llanta de la motoneta, iba bien protegida". Casi sonríe al decir que no se fue sola y tenía compañía. Respondo: "¡Si! Su gato Merlín, de pelaje negro y su arma de alto calibre con la amarilla mirada decidida de cumplir su misión".

Casi grita al reclamar que lo estaba choreado y extraigo una fotografía en blanco y negro para confirmar mi relato y en medio de su vacilación, quiere convencerse así mismo: "¡Esto es Photoshop!" Niego y con firmeza la indico: "¡Es inteligencia artificial! La diosa del presente de nuestra colectividad global en donde las mentiras se aceptan como verdades y la verdad es peligrosamente mortal para quien la expresa".

Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, México, 7 de agosto de 2025.

jueves, 8 de mayo de 2025

Los sencillitos ©, Cuento

Arcano Literario


Mario Luis Altuzar Suárez
Arcano Radio

…sencillito, Yaya, sencillito”, responde a su abuela el veinteañero de cabello rubio en picos al centro y rapado el cráneo a los lados, orgulloso de su chamarra de cuero sobre una playera negra de cuello redondo, las muñecas de las manos sobre la parte interna de las piernas, en la derecha con una cerveza de botella, que hace destacar el pantalón rasgado y las lujosas botas de cuero a la mitad de la pantorrilla.

La templada tarde los sorprende sentados en una banca de tubular en el parque, en donde la ropa es el lenguaje de la distancia de dos épocas, aunque la moda se recicla por temporadas. La abuela orgullosa del tiempo acumulado en las vivencias con el paso de los años, de pelo cano, si afeites en el rostro, un abrigo a los tobillos, la falda a media espinilla y la blusa de vivos negros. ¡Tan sobria la imagen! Así lo ordenaban los cánones sociales de los sesenta, en franca resistencia a la invasión “revolucionaria” de la contracultura juvenil de los Estados Unidos y el Reino Unido, con la pretensión de desplazar esas ideas exóticas en la juventud latinoamericana que, se volcó definitivamente, en el romanticismo del triunfo de Los Barbudos cubanos, ese uno de enero de 1959.

Tiempo en que la mujer se permeó de la “normalización” ideológica con la frase de que “el que no es comunista hasta los 25 años, es un tontejo y el que lo es después de los 25 años es mucho más tontejo”. Días de rebeldía de habitar los cuartos de la servidumbre en las azoteas de los edificios en donde se incubaron aquellos “ideólogos revolucionarios” en su literatura panfletaria que logró crecer para atender, por lo menos, comercialmente, la necesidad del mercado que detectaron hábiles vendedores de tierra en el desierto, por todos conocidos como “representantes literarios”.

Esos que promueven en los círculos cerrados, como cofradías, de las editoriales y su control de los premios internacionales de editores, organismos o gobiernos que crean su “cofradía intelectual” con su garantía de ganar el mercado. ¿Qué eran efímeros? ¡Bah! ¡Todo es efímero! Ya se iniciaba su relación verdadera con el “consumismo” de úsese y tírese y que en el demoniaco mundo imperial se conocieron, pocos años después, como “Best Seller” y cuya traducción literal lo dice todo: "éxito de ventas" o "superventas".

A sus cerca de ochenta años, la dama de calcetas gruesas aunque no haga frío y zapatos sin tacón, mira incrédula al representante de su estirpe y su pregunta es obligada: “¿Qué te hiciste, mijito?” Y la respuesta: “Así somos los jóvenes. Como yo que soy sencillito. Nos mostramos contrarios al glamour superficial de la sociedad”. La delgada fémina piensa que lo dice por esos pantalones rasgados que así era la moda del llamado “lumpen proletariat” por los cómodos revolucionarios de azotea. Pero, ¡oh, Dios!, grande es la sorpresa de que así los venden y entre más rotos ¡más caros!

Reciclados los mismos conceptos, sin manifiesto político más que la representación corporal y de vestimenta de los “punk” de mediados de los setenta: Corte de pelo y peinado, ropa rasgada, insignias, chapas y tachuelas, maquillaje y cuero, todo en una imagen de la ira por lo que piensan es la privación de sus derechos que justifican su rebelión en du identidad cultural.

En la revolución de sus pensamientos, la mujer rememora que fue testigo de que los ruidos desafinados de las guitarras eléctricas y la burda imitación de tambores africanos dadaistas, se paso al intento de darle una reposada con letras de supuesto contenido político contra sus gobiernos conservadores imperiales, porque en el resto del mundo la corriente pareció degenerar en los “emos” que en tuvieron mayor aceptación en los ochenta porque en las melodías melancólicas, letras confesionales y letras que hablan de temas como la tristeza, la soledad y el amor no correspondido: ¡Las emociones de incomprensión de los adolescentes! Una palabra que significa simple y llanamente: “que crece”.

¡Y aquí está, cincuenta años después, la mujer que vivió ese movimiento punk! ¿Minimalista? ¡Pamplinas! El minimalismo es la filosofía y un estilo de vida que enfatiza la simplicidad, la funcionalidad y la reducción de lo superfluo. ¿Y esos cortes de pelo? Lejos de la simplicidad porque tardan horas para confeccionar cada uno de los picos y el uso excesivo de vaselina y laca con su aerosol que daña al medio ambiente y a la capa de ozono. ¿Así se entrenan en la simulación política a los jóvenes del tercer milenio? Suspira al encoger los hombros: “¡Sencillita es la forma de conducirnos a los tiempos finales!

 

Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, México, 8 de mayo del 2025.

jueves, 12 de octubre de 2023

Dama de hierro ©, Cuento

Arcano literario


Mario Luis Altuzar Suárez

…increíble! Así puede calificar ese momento maravilloso del fuerte, fortísimo abrazo que reventó la rutina cotidiana de la abuela, al recibir a su nieta, que la visita en la oficina en donde trabaja horas y horas frente al ordenador en la captura de esas montañas de documentos y, cumplir con la premura de los tiempos marcados por la productividad de la eficiencia.

¡Y llora! ¡Llora mucho! Llanto silente. ¡Íntimo! Un momento que se renueva el INRI, al infinito de la naturaleza. En el rictus facial que confunde su razón de ser ya que, bien puede ser de dolor o, ¡también de felicidad!, no hay punto intermedio en el llanto femenino que… ¡también de felicidad se llora! Igualito a ese momento en que también de dolor se canta. Bueno, quien no le ha pasado, pues, claro, es difícil que lo entienda.

¡Cuál es la razón, entonces? ¡Exacto! Es de felicidad. Un reencuentro… consigo misma. ¿Cómo? ¡Sí! Es tan parecida a ella. Su rostro, su cuerpo, su amor, ¡todo igual a ella, cuando fue infante! ¿En qué esquina de la vida, se perdió asimismo? Ocultó su profundo dolor en un blindaje impenetrable de dureza y desconfianza.

Huyó de la casa paterna regida por el Pacto Patriarcal milenario, signado por la violencia sicológica y física, tan común en toda la mitad del siglo veinte y discreta al mundo en la segunda mitad. En ese tiempo recibió las promesas de alegría amorosa, pero…descubrió la vida de ángel: Encuera, en la cama, sin comer más que insultos y golpes que… llegó a liberarse, porque su incertidumbre y miedo fueron superados cuando intentó golpear a su hija recién nacida.

¡Ah! Así fue como nace la coraza religiosa e insensible al exterior profano. Era imposible regresar a la casa paterna, a menos de… aceptar la indignidad de hincarse y pedir perdón. Y se dedica a trabajar y prepararse con actualizaciones y cursos, en cada puesto, ya que ascender era de vital importancia para educar y atender las necesidades de su hija.

De pronto, sin señales que anticiparan los augurios, llegase el día en que la universitaria le anunció que esperaba bebé y que el novio había desaparecido. Calmó su ira. Solidarias en los nueve meses, después en la recién nacida y la felicidad se rompió con el regreso del padre. La molestia real fue que no se casó. Y la dejó de ver. Su razonamiento se sustentó en que sí sola con una hija, enfrentó y superó la adversidad, pues…

Concentra su vida, en el trabajo. Ninguna preocupación o resentimiento podía penetrar esa coraza de las cicatrices de heridas ¡tan profundas! Y tan frescas en el inconsciente que se escondía y proyectaban el hielo de su mirada, la gélida sensación en la piel. La bautizaron como la Dama de Hierro: Tan elegante, tan solidaria, pero tan distante en su aislamiento monótono de su vida, que en este momento se hace añicos con el grito infantil:

- “¡Abuela!”

Voltea y apenas tiene tiempo de abrir los brazos para que el cuerpo tierno y gozoso caiga en medio de sus piernas, sin darle tiempo de reaccionar y solamente fundirse en un fuerte abrazo… ¡el abrazo del reencuentro! ¿Reencuentro? ¡Si ni siquiera la conocía! El protocolo de la sangre es inescrutable, máxime que se vio, asimismo, en cuerpo y en el intercambio de la vibración electromagnética sintonizada a… ¡los ojos! De los párpados apretados muy fuerte, empero, incapaces de frenar el sabor salado de las lágrimas.

Se materializa el momento idéntico a los vividos con ojos cerrados para recorrer el esotérikos, ese camino oculto de su interior. Desplazar a las máscaras que guardan las heridas y condicionan el comportamiento en nuestras relaciones sociales. Buscar al Niño Interno. Verlo andrajoso, harapiento, triste y que nos sonríe con tristeza. “¿Eso te hice?” Y pedirle perdón con el compromiso de no recaer en los mismos errores. Fusionándose en un solo cuerpo, una sola esencia, un solo poder, en ese fuerte abrazo esotérico del reencuentro.

El deja vu del interior se ¡hace realidad!

- “¡Abuela!”, invocación exorcizante de los demonios de la soledad al reencontrarse asimismo en su nieta, hecha a su imagen y semejanza.

 

Vocabulario

Deja Vu: en francés 'ya visto') es un tipo de paramnesia del reconocimiento de alguna experiencia que se siente como si se hubiera vivido.

Esotérikos: griego: Camino o sendero oculto, por estar en el interior humano. RAE: Que está oculto a los sentidos y a la ciencia y solamente es perceptible o asequible por las personas iniciadas.

INRI: Fig. católica: Jesús de Nazaret, rey de los judíos

Fig. metafísica: El Fuego se Renueva al Infinito de la Naturaleza.

Materializa: Dar naturaleza material y sensible a un proyecto, a una idea o a un sentimiento.

Ordenador: Computadora, computador u ordenador​​​ es una máquina electrónica digital programable que ejecuta una serie de comandos para procesar los datos de entrada.

Pacto Patriarcal: Doctrina del Patriarcado que data del Arcaico con cuatro mil millones de años y que fomenta conductas de poder, abuso y violencia de los hombres hacia las mujeres

 

 

Tuxtla Gutiérrez, Chipas, México, 12 de octubre de 2023.