jueves, 1 de enero de 2026

 Arcano Literario

Cuento

Caducidad ©

Mario Luis Altuzar Suárez
Arcano Radio

Para Maite Lacave

...y valió la pena?", resuena la voz de trueno en las alturas. Agrega: "¿Para esto intercediste por ellos? ¡Cuándo yo había visto que la maldad del hombre es infinita!"


El interrogado, con la mirada, hurga al cielo que extiende su manto de oscuridad con nubes negras y truenos con rayos violentan al aire al caer hacia la tierra. Aspira profundamente al desplomarse, hincado, con los brazos en cruz, y exclama: "¡Sí, Señor! Hoy, como hace dos mil trescientos ochenta y siete años, confirma tu infinita generosidad y la Manifestación de tu Perdón, valió la pena suspender la destrucción inmediata del malvado que ofendió tu Amor Infinito".

Caen bolas de fuego de alguna parte del espacio celestial con la interrogante: "¿Valió la pena suspender la Destrucción del malvado? ¡Ahí está! Con su blasfema esclavitud del Hijo del Hombre. Con ese festín cotidiano de su ingesta para satisfacer su hambre de hombre y sed de sangre. La depredación sangrienta fratricida. ¿Por qué, mi amado Daniel, dices que valió para argumentar que bien vale la pena volver a suspender la destrucción programada?"

Recuerda que si bien Darío Primero, ese de los babilonios, exigía el reconocimiento del zoroastrismo. Ahura Mazda como máxima divinidad, autorizaba, aunque sometida, la libertad de credo e incluso, coadyuvar a la reconstrucción del Templo de Salomón en Jerusalén, destruido por allá de los quinientos noventa. "Por más malo que sea el que se siente poderoso, puede negociarse para servicio de los Hijos de Dios", piensa el profeta en su novena estancia terrena.

Más, los tiempos evolucionaron. ¡Han cambiado! Y desde las incognoscibles alturas, le muestra un repaso de la historia de sus fraternos desde la profundidad de los tiempos. Desde que era una chispa de luz, su conformación en ser viviente que emerge del mar y en la tierra, crea un reino en los árboles. La gélida glaciación lo despoja de ese Paraíso y es arrojado a las estepas nevadas. Su regreso a la confortable vegetación. Cuando se yergue. Cuando camina y adquiere conciencia de su desnudez para cubrirla con pieles de animales con los que se alimenta. La desaparición de otras especies hasta quedar sólo en la Tierra y proclamarse el dueño de todo lo que a la vista alcance. Ambición que traspasa los límites a lo que se percibe para engrandecer su reinado a lo invisible.

Muestra, en esta esquina de la historia, el quiebre de pensamiento en la sustitución de los ideales igualitarios. Asociarse en selectos grupos minoritarios. Implantación de sistemas económicos que disfrazan al Becerro de Oro, aquel que se impuso a Moisés tan débil en su fe y que golpea a la piedra para obtener agua. Y de ahí, con ajustes en las formas se mantiene el mismo fondo imborrable de la herencia cainita con su agresiva quijada de burro para deshacerse de enemigos y adversarios, bajo el principio de ser merecedores de aprovechar la Obra Divina, en este momento, codificado con unos y ceros en los bits y algoritmos en que el paso de la vida parece una computadora con autómatas que en algún lugar del tiempo, se dejaron despojar del Libre Albedrío y están en la antesala de ser reducidos a muertos vivientes con la llamada inteligencia artificial.

Se constriñe el corazón del Preferido. ¡Tanto se ha sofisticado la maldad del hombre! Ya no los echan a los leones, ni son dados de baja de la vida con lucha cuerpo a cuerpo, al desmembrar la carne con armas de madera, después de bronce y llegar al acero, con carros de ataque que son jalados por animales. ¡No! Ya no. Ahora se les doméstica. Despojándose de la Conciencia del Ser. Máquinas obedientes a la orden de esa minoría visible y tan obediente a la selecta directriz desde la oscuridad de los titiriteros que nadie conoce.

"¡Llegada es la hora, querido Daniel!" Mira como se abre la Puerta al Cosmos infinito en el conocido como Año Universal, el que se distingue por reducir su número a Uno. ¡Unos y ceros tan naturales y tan renovados al infinito por ser obra del Creador de los Universos! Generadores de Vida, muy distinta a la Muerte de los creados como caricatura de la ensoberbecida egolatría de los tecnificados,", infiere en los recovecos de la memoria del reencarnado por novena y última vez.

Y cómo en aquel tiempo, lleva los brazos en cruz en el plexo solar y clamar, pedir clemencia: "Te lo pido señor. ¡Pido Gracia para tu obra! No por creer que somos buenos. Venimos a aprender tus augustos misterios. No por sentirnos merecedores de tu perdón. Señor, Dios nuestro, ¡te lo pido porque Tú eres compasivo y generoso! Tuyo es el Reino y el Poder". Se quiebra la voz por los sollozos que anteceden a las lágrimas que limpian su alma, como la última posibilidad de redención.

"Tú lo has dicho, querido Daniel. Más no será mi ira por el dolor causado por ese ensoberbecimiento ignorante de los herederos de mi obra primigenia", señala al escucharse Cuatro Trompetas y descender del cielo a la tierra, Gabriel, con su vestimenta de general de los Ejércitos Celestiales. La Sentencia: "Será su avaricia insatisfecha, su ambición desmedida, su inconsciencia de olvidar su origen, lo que le ciegue en su Libre Albedrío. Y al abrirse esta Puerta Cósmica del Año Universal, profundizará la Gran Tribulación con el secuestro de la Verdad y la Enseñorización de la Mentira, y que parecerá ahogar a ellos, a los millones que les niega igualdad y somete como esclavos. Más escrito está que serán sus estertores para el reinicio de la vida en la tierra en los que despiertan a su Espíritu en la Revolución de la Conciencia".

Intenta mediar el Profeta: "Señor, con humildad te pido, se frene ese dolor de tus hijos" y se estremece al escuchar: "La primera Ley Universal, es la del Libre Albedrío que les otorgué a mi obra de barro con polvo de estrellas. Y las Leyes se cumplen y son inviolables, incluso, si se piensa que podría hacerse el bien". El General cruza de frente la espada y escucha: "Las órdenes se cumplen. Es la hora de ejecutar la caída de los perversos que se endiosan y olvidan que son tan finitos, tan perecederos, tan pequeños que se creyeron superiores a su propia caducidad".

Aquí, termina el castigo de Daniel y se eleva a las alturas., como escrito está.

Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, México, 1 de enero del 2026.


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