viernes, 11 de octubre de 2019

Normalistas abusivos


PALACIO

-Secuestran autobuses y operadores

-Los “premian” con 84 plazas automáticas

-Libre manifestación y vandalismo

Por Mario Díaz

DESDE el ángulo que se observe, no tiene justificación alguna la acción criminal cometida por estudiantes de la Escuela Normal Rural Lázaro Cárdenas del Río, ubicada en Tenerías, municipio de Tenancingo, en el estado de México.

Mediante el uso de la fuerza, normalistas se apoderaron de 92 autobuses de servicio foráneo con sus respectivos operadores, en la terminal de Ixtapan de la Sal. La acción se concentró en unidades de transporte de las empresas Flecha Roja, Teo y Zinabus.

Es inadmisible la retención durante diez días de los 92 choferes, que fueron obligados a conducir las unidades hasta las instalaciones de la Escuela Normal Rural y ahí permanecieron privados de su libertad.

Como es del dominio público, los futuros maestros argumentaron que tomaron esa medida extrema de presión para reclamar la asignación de 84 plazas automáticas para los egresados de la generación 2015-2019.

Independientemente de si les asiste o no la razón en su exigencia, lo cierto es que el robo de autobuses, daños materiales y retención de los operadores son delitos contemplados en el Código Penal y no derechos constitucionales.

Tras poco más de una semana de crisis, los normalistas aceptaron devolver las unidades de transporte colectivo y liberar a los operadores, luego del diálogo sostenido con el subsecretario de Gobernación RICARDO PERALTA.

Como si lo anterior no fuera suficiente, estudiantes de la Normal Rural Carmen Serdán en la comunidad Teteles de Ávila Castillo, ubicada en la sierra norte de Puebla, también tomaron las instalaciones educativas.

Exigen la destitución del director y subdirector administrativo, del subdirector académico, mejoras en las instalaciones y la investigación acerca de probable desvío de recursos.

En apoyo, normalistas de la escuela Isidro Burgos, de Ayotzinapa, Guerrero, y Lázaro Cárdenas de Tenería, estado de México, tomaron por la fuerza sendos autobuses y se trasladaron a la serranía poblana.

Es evidente que las inconformidades ciudadanas abusan de la pasividad del estado mexicano que tolera que los actores hagan y deshagan, en una mala interpretación de lo que es permitido y lo que está fuera de la ley.

El gobierno de la Cuarta Transformación ha mantenido su política de no represión mediante el uso de la fuerza pública, sin tomar en cuenta que no es lo mismo el derecho a la libre manifestación que acciones vandálicas.

Desde esa perspectiva, mantener el orden y la paz social con los instrumentos legales no se podría calificar como un acto represor el sometimiento y detención de personas que causan daños en propiedad ajena, durante manifestaciones o en casos como el de los normalistas.

No hay que olvidar que la erradicación de la corrupción y la impunidad, es el estandarte del gobierno que encabeza el presidente ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR.

Sin embargo, tal parece que el robo de 92 unidades de transporte colectivo y la privación ilegal de la libertad de 92 operadores no parece ser un tema relevante para el gobierno capitalino y el federal.

Durante las pasadas movilizaciones en la ciudad de México, un centenar de jóvenes encapuchados se dedicaron a causar destrozos y pintas en edificios públicos y privados, sin que autoridad alguna interviniera.

La tolerancia en exceso podría degenerar en actos vandálicos y violentos de mayores dimensiones, ante la estrategia política gubernamental de dejar hacer, dejas pasar.

En el caso de los normalistas, por supuesto que les asiste el derecho a luchar por lo que consideran justo. Sin embargo, el robo de autobuses y la retención de choferes no son las vías apropiadas utilizadas por los futuros trabajadores de la educación.

De no tomarse las medidas pertinentes, se corre el riesgo de que cualquier grupo de ciudadanos inconformes intenten lograr sus propósitos amparados en una mala interpretación de lo que es el derecho a la libre manifestación y el vandalismo.

DESDE EL BALCÓN:

De la guerra sucia que comienza a manifestarse en el Club Primera Plana, orquestada por el cacicazgo que se resiste a dejar el poder y permitir el relevo generacional, hablaremos en la próxima colaboración.

Y hasta la próxima.

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