jueves, 12 de febrero de 2026

Carnavalesco ©, Cuento

Arcano literario

Mario Luis Altuzar Suárez
Arcano Radio

A Maite Lacave

...cuánto dolor! Contrasta el pecho constreñido con los movimientos alegres de los passistas que acompañan a las carrozas multicolores con sus alegorías del Festival de la Carne con el sonido rítmico de la batucada que religa a los cariocas terrenos con los paraísos africanos. Tantas risas armonizadas con la sensualidad de los movimientos ondulatorios en la calidez del viento lastiman los tímpanos nostálgicos de aquel aliento, aquellas dulces palabras, el bálsamo de sus caricias tan mágicas al elevarnos a los universos. ¡Llegan a las entrañas! Calientan los lagrimales y ruedan por las mejillas, las gotas candentes del recuerdo.
Se acoplan al fluido de la sangre que rebota en el corazón, al retumbar en los oídos, las armonías musicales del surdo, repinique, caixa, tamborim, cuica, pandeiro, y agogó. Y sobre todo, las risas de los danzantes, en el paroxismo de liberarse de las cadenas dogmáticas de los cánones sociales, de las reglas de la supuesta moral que oculta la inmoralidad cotidiana. Seguramente por el desconocimiento de que la energía de los vacíos ordenados de la materia, se complementan obedientes al principio de Varón y Varona fueron hechos a imagen y semejanza del Constructor del paréntesis plano, por todos conocido como ¡vida!
No se trata de cuestionar las preferencias de nadie. Pero son eso: ¡Preferencias! ¿Géneros? Solamente dos, biológicamente establecidos. La narrativa manipuladora crea el engaño de lo artificial de otros. ¡Inventores del agua tibia! Igual a esta fiesta lúdica, llevada por los colonizadores portugueses a Brasil, como "Entrudo", caracterizada por la adaptación de las saturnalias romanas con el uso de máscaras y el lanzamiento de agua entre las personas, enriquecida, después, con raíces africanas al importar esclavos y originar la samba como identidad nacional.
Y fue en esta manifestación en que fue nada más verla, para perder la noción del entorno y girar la percepción del universo, en ese maravilloso cuerpo de piel blanca con la sensación de pigmentación negra. Ojos claros con su inyección de energía celestial a la razón de ser de la existencia. Cabello ensortijado. ¡Y me perdí en las contorsiones del frenético baile corporal de músculos firmes! Sin noción del tiempo, fuí el elegido en la percepción de su vida.
Fue una mañana que desperté con los estragos del exceso de la adictiva taiquiriña y mis manos temblaron por la orfandad de la divina presencia de Dios en la esencia femenina. Froté mis ojos. Con angustia la busqué en las oquedades de mi entorno. ¡Nada! Simplemente el frío de la ausencia. ¡Cómo si nunca hubiese existido!
Acepté la sentencia de vivir en la esperanza al venir año con año, esperando, solamente esperando, ¡poder llenar mis ojos con su figura! Aunque no sea la misma por el desgaste del viento en la acumulación de los años. ¡Ah! ¡Si tan solo pudiera mirarla un segundo y renacer en la certeza de que valió la pena el haber vivido!
¿Qué es muy caro? ¡No importa! ¿Muy cansado por la distancia de mil seiscientos kilómetros? Bueno, las chuntas de San Juan Chamula tienen su encanto muy especial. Pero perdí mi conciencia de ser, la razón de mi existencia allí, en el Sambódromo Marqués de Sapucai  con la brillante "Mujer Luminosa". ¿Qué se le puede hacer?

Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, México, 12 de febrero del 2026.

Portugués
Arcano literário
Conto
Carnavalesco ©
Mario Luis Altuzar Suárez

A Maite Lacave

...que dor! O peito apertado contrasta com os movimentos alegres dos passistas que acompanham os carros alegóricos multicoloridos com suas alegorias do Festival da Carne, com o som rítmico da batucada que liga os cariocas terrenos aos paraísos africanos. Tantas risadas harmonizadas com a sensualidade dos movimentos ondulatórios no calor do vento ferem os tímpanos nostálgicos daquele sopro, daquelas palavras doces, do bálsamo de suas carícias tão mágicas ao nos elevar aos universos. Chegam às entranhas! Aquecem as lágrimas e rolam pelas bochechas, as gotas ardentes da lembrança.
Elas se acoplam ao fluxo sanguíneo que rebate no coração, ao ressoar nos ouvidos, as harmonias musicais do surdo, repinique, caixa, tamborim, cuica, pandeiro e agogô. E, acima de tudo, as risadas dos dançarinos, no paroxismo de se libertarem das correntes dogmáticas dos cânones sociais, das regras da suposta moral que esconde a imoralidade cotidiana. Certamente pela ignorância de que a energia dos vazios ordenados da matéria se complementam obedientes ao princípio de Varón e Varona, foram feitos à imagem e semelhança do Construtor do parêntese plano, por todos conhecido como vida!
Não se trata de questionar as preferências de ninguém. Mas são apenas isso: preferências! Gêneros? Apenas dois, biologicamente estabelecidos. A narrativa manipuladora cria o engano do artificial dos outros. Inventores da roda! Assim como esta festa lúdica, levada pelos colonizadores portugueses para o Brasil, como “Entrudo”, caracterizada pela adaptação das saturnálias romanas com o uso de máscaras e o lançamento de água entre as pessoas, enriquecida, posteriormente, com raízes africanas ao importar escravos e originar a samba como identidade nacional.
E foi nessa manifestação que, assim que a vi, perdi a noção do ambiente ao meu redor e minha percepção do universo mudou, naquele corpo maravilhoso de pele branca com a sensação de pigmentação negra. Olhos claros com sua injeção de energia celestial à razão de ser da existência. Cabelos cacheados. E eu me perdi nas contorções da dança frenética do corpo de músculos firmes! Sem noção do tempo, fui o escolhido na percepção de sua vida.
Foi uma manhã em que acordei com os estragos do excesso da viciante taiquiriña e minhas mãos tremiam pela orfandade da divina presença de Deus na essência feminina. Esfreguei os olhos. Com angústia, procurei-a nas cavidades do meu entorno. Nada! Apenas o frio da ausência. Como se ela nunca tivesse existido!
Aceitei a sentença de viver na esperança, vindo ano após ano, esperando, apenas esperando, poder encher meus olhos com sua figura! Mesmo que não seja a mesma, devido ao desgaste do vento ao longo dos anos. Ah! Se ao menos eu pudesse olhar para ela por um segundo e renascer com a certeza de que valeu a pena ter vivido!
É muito caro? Não importa! Muito cansativo pela distância de mil e seiscentos quilômetros? Bem, as chuntas de San Juan Chamula têm seu charme muito especial. Mas perdi minha consciência de ser, a razão da minha existência lá, no Sambódromo Marqués de Sapucai com a brilhante “Mulher Luminosa”. O que se pode fazer?

Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, México, 12 de fevereiro de 2026.

Traduzido com a versão gratuita do tradutor - DeepL.com

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