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sábado, 10 de octubre de 2026

Decorativo ©, Cuento

 Eróticamente Tuya
Arcano Literario

Cuento
Decorativo ©
Mario Luis Altuzar Suárez
Arcano Radio

...miro de frente esa actitud ¡tan provocativa! Sin morder los labios o ver con picardía. Su metro setenta estilizado, cubierto con un vestido negro de apertura en el lado derecho y el escote en ve prolongada que proyectaban a la imaginación los pechos del tamaño perfecto de una taza de café, ¡tampoco! Mis ojos están imantados en ese terso cuello con una cinta de satín negro de cinco milímeros atada con un moño pequeño que me hace recordar el cuadro Olimpia, pintado en 1863, a sus 31 años, por el francés Édouard Manet.

Repiquetea la pregunta en mi cerebro: "¿Será?" Aumenta la inquietud al cer el cruce sus piernas que la arrella en el mullido sillón de la gran sala en que los comensales brindan al chocar sus copas, o se saludan con efusividad y si van acompañados las presentaciones obligadas por el manual de cortesía. Hay otros con gestos adustos y rígidos protocolos diplomáticos, como máquinas bien entrenadas en el "invisible" mundo del espionaje en donde, definitivamente, se escribe otra historia oculta a los ojos profanos de la geopolítica.

Ella abre una pequeña cartera roja con bordes dorados y extrae una cajetilla de cigarros. Sus dedos enguantados, retira una boquilla de plata, primero y luego un cigarrillo. Un mesero deja momentáneamente su charola con bebidas y saca de un chaleco un encendedor para darle lumbre. Agacha la cabeza en señal de agradecimiento. ¡Voltea a mirarme! Exhala el humo en lo que creo ver un corazón. ¡No creo! Seguramente es mi imaginación.

Con el dedo índice con un anillo de oro y un diamante, me llama. ¡¿A mí?! Le señaló con gesto de labios y mi mano derecha en mi plexo solar. Confirma con un movimiento de cabeza que ondula su larga cabellera negra. Mueve los labios en una forma tan sensual al inhalar de la boquilla de plata y echar la testa hacia atrás y recuperar su posición. Empiezo a caminar con una fingida seguridad y ocultar los nervios. Al estar de frente, le toma la mano y beso el guante de seda que llega a la mitad del brazo. Queda una visión insinuante de la piel suave con el hombro descubierto. Beso la mano. Disimulo una tosecilla nerviosa. Y escucho su propuesta de entrevistar al embajador de la sede diplomática rusa más grande en América Latina.

Mi aceptación es automática sin reparar en que una "desconocida" me haya llamado por mi nombre y que sepa mi profesión de periodista. ¡Y es que la belleza entorpece el pensamiento! ¿La belleza? ¡Na! La voz populi vox Dei es muy directa: Soy víctima del Síndrome del Pingüino. ¡Eso que ni qué! Aunque por otro lado, es benéfico por la perspectiva de la "exclusiva" para mi periódico. A mitad de la distancia, pone su mano en mi pecho. Se voltea hacia mi. Me toma de la cintura. ¡Un abrazo bien apretado! Me permite percibir en su dimensión real ese perfume a base de almendra mezclada con nardo y haba tonka del Good Girl de Carolina Herrera. ¡Aspiro profundamente con los ojos cerrados!

Su mano afianza fuertemente mi brazo para jalarme y reiniciar la marcha. Llegamos con el diplomático en donde su obesidad porta un traje gris oxford. Mi anfitriona improvisada, bueno, espontánea para mí aunque parece que no para ella, lleva la conversación y la presentación. Saludo cordial de manos. Le escucho galantear el cuello de mi acompañante. Comenta que es digno de un "collar de perlas", a lo que ella hace una reverencia con el leve enrojecimiento de sus mejillas por entender claramente que no se refería a una joya. Es cuando me percato que el maquillaje es mínimo. Color carmín en la boca y rimel en las pestañas. ¡Nada más! Una hermosura natural.

Pide mi anuencia para ir a bailar con la fémina en el mismo momento en que inicia la música instrumental de "Sexual Healing" de Marvin Gaye. Me entrega su Guess Cartera Laurel Slg Large Zip Around. Obsevó cuanddo se alejja, sus aretes envolventes de oro amarillo de 14 Kilates con Zafiro y Diamante !Me parece verla volar! Sus píes engalanados con unas zapatillas rojas de puntera puntiaguda con Stilettos de diez centímetros, que es la razón visual de sus estilizadas piernas. Sin lugar a dudas, una figura celestial.

Después del último acorde, regresan. Mi mira el representante originario de Moscú, en donde se organizó del 2 al 6 de marzo de 1919 la Internacional Comunista con el mandato de expandirse por todo el mundo para exterminar el sistema capitalista. Me da una fecha y horario para la entrevista. Se encorva para tomar la mano de la celestial figura y besarla con una frase en francés: "À bientôt, mon amour". Le responde con una amplia sonrisa. Me toma del brazo y me pide que le acompañe a su auto.

Cuando llegamos al estacionamiento, abre la puerta de su Lamborghini Temerario. De sus guantes extrae una minigrabadora. Sube la falda y se quita la pistola en el liguero. Me abrazo con un beso muy cálido. Me da las gracias por haberle apoyado. Antes de subirse al vehículo, me entrega su tarjeta. Quedo paralizado de la impresión: "Director de la Oficina en México de la CIA".

Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, México, 10 de octubre del 2026.

Português
Arcano Literário
Conto
Decorativo ©
Mario Luis Altuzar Suárez

...olho diretamente para aquela atitude tão provocante! Sem morder os lábios nem lançar olhares maliciosos. Seus 1,70 m esguios, envoltos por um vestido preto com fenda no lado direito e decote em V alongado que fazia a imaginação vislumbrar seios do tamanho perfeito de uma xícara de café — nem isso! Meus olhos estão hipnotizados por aquele pescoço liso com uma fita de cetim preta de cinco milímetros amarrada com um pequeno laço que me faz lembrar do quadro “Olimpia”, pintado em 1863, aos 31 anos, pelo francês Édouard Manet.

A pergunta ecoa em minha mente: “Será que é ela?”. A inquietação aumenta ao vê-la cruzar as pernas, acomodando-se na poltrona macia da grande sala onde os convidados brindam ao chocar suas taças, ou se cumprimentam com efusividade e, se estiverem acompanhados, fazem as apresentações exigidas pelo manual de cortesia. Há outros com gestos severos e protocolos diplomáticos rígidos, como máquinas bem treinadas no mundo “invisível” da espionagem, onde, definitivamente, se escreve outra história oculta aos olhos profanos da geopolítica.

Ela abre uma pequena bolsa vermelha com bordas douradas e tira um maço de cigarros. Com os dedos enluvados, retira primeiro um bocal de prata e, em seguida, um cigarro. Um garçom deixa momentaneamente de lado sua bandeja com bebidas e tira do colete um isqueiro para acender o cigarro. Ela abaixa a cabeça em sinal de agradecimento. Ela se vira para me olhar! Exala a fumaça formando o que me parece ser um coração. Não acredito! Certamente é minha imaginação.

Com o dedo indicador adornado por um anel de ouro com um diamante, ela me chama. A mim?! Ela aponta para mim com um gesto dos lábios e minha mão direita no plexo solar. Confirma com um aceno de cabeça que faz ondular sua longa cabeleira negra. Ele move os lábios de forma tão sensual ao inalar pela boquilha de prata, inclinar a cabeça para trás e voltar à posição inicial. Começo a caminhar com uma segurança fingida, tentando esconder o nervosismo. Ao ficarmos frente a frente, ele pega a mão dela e beija a luva de seda que vai até a metade do braço. Fica à mostra uma visão sedutora da pele macia com o ombro à mostra. Beijo a mão. Disfarço uma tossinha nervosa. E ouço sua proposta de entrevistar o embaixador da maior representação diplomática russa na América Latina.

Minha aceitação é automática, sem me importar que uma “desconhecida” tenha me chamado pelo nome e saiba que sou jornalista. É que a beleza atrapalha o raciocínio! A beleza? Ora, nada disso! A voz do povo é a voz de Deus, e ela é bem direta: sou vítima da Síndrome do Pinguim. Isso nem fala! Embora, por outro lado, seja benéfico pela perspectiva da “exclusiva” para o meu jornal. Na metade do caminho, ela coloca a mão no meu peito. Ela se vira para mim. Me abraça pela cintura. Um abraço bem apertado! Isso me permite perceber em sua dimensão real aquele perfume à base de amêndoa misturada com nardo e fava tonka do Good Girl, da Carolina Herrera. Inspiro profundamente com os olhos fechados!

A mão dela segura meu braço com firmeza para me puxar e retomarmos a caminhada. Chegamos até o diplomata, cuja obesidade é realçada por um terno cinza oxford. Minha anfitriã improvisada — bem, espontânea para mim, embora pareça que não para ela — conduz a conversa e a apresentação. Cumprimento cordial com aperto de mãos. Ouço-o elogiar o pescoço da minha acompanhante. Ele comenta que é digno de um “colar de pérolas”, ao que ela faz uma reverência com um leve rubor nas bochechas, por entender claramente que ele não se referia a uma joia. É nesse momento que percebo que a maquiagem é mínima. Batom carmim nos lábios e rímel nos cílios. Nada mais! Uma beleza natural.

Ele pede minha permissão para ir dançar com a moça no exato momento em que começa a música instrumental de “Sexual Healing”, de Marvin Gaye. Ele me entrega sua carteira Guess Laurel Slg Large Zip Around. Observei, quando ela se afastou, seus brincos envolventes de ouro amarelo de 14 quilates com safira e diamante! Parece que a vejo voar! Seus pés estavam adornados com sapatilhas vermelhas de bico fino com salto agulha de dez centímetros, o que explica visualmente suas pernas esguias. Sem dúvida, uma figura celestial.

Após o último acorde, eles voltam. Meu olhar se volta para o representante originário de Moscou, onde foi organizada, de 2 a 6 de março de 1919, a Internacional Comunista com a missão de se expandir por todo o mundo para exterminar o sistema capitalista. Ele me dá uma data e um horário para a entrevista. Ele se inclina para pegar a mão da figura celestial e beijá-la, acompanhado de uma frase em francês: “À bientôt, mon amour”. Ela responde com um largo sorriso. Ele me pega pelo braço e pede que eu o acompanhe até o carro.

Quando chegamos ao estacionamento, ele abre a porta de seu Lamborghini Temerario. De dentro das luvas, ele tira um minigravador. Ela levanta a saia e tira a pistola da cinta de meia. Me abraça com um beijo muito caloroso. Me agradece por tê-la apoiado. Antes de entrar no carro, me entrega seu cartão de visita. Fico paralisado com a surpresa: “Diretor do Escritório da CIA no México”.

Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, México, 10 de outubro de 2026.