* En un informe del FIDA, la diversidad biológica resulta esencial para la agricultura sostenible
De la Mesa de Redacción Rafael Castilleja
De Arcano Político
“La diversidad biológica, incluida la diversidad biológica
agrícola, es el pilar que sostiene la vida en la tierra y una parte esencial de
toda la agenda de desarrollo sostenible”, señaló en Cancún, Quintana Roo, Margarita
Astralaga, Directora de la División de Medio Ambiente y Clima del FIDA, en la
COP13.
En un nuevo informe publicado este miércoles 7 de diciembre
por el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) de las Naciones Unidas
se confirma que la diversidad biológica mundial juega un papel importante para
garantizar el futuro del desarrollo agrícola sostenible.
“En nuestro informe
se demuestra que la pérdida de diversidad biológica es una de las mayores
amenazas para los pequeños agricultores y sus comunidades. Sin diversidad
biológica, los medios de vida serían insostenibles y la seguridad alimentaria y
la nutrición en todo el planeta se encontrarían en una situación precaria”.
El valor de la diversidad biológica. Los beneficios
mundiales de las acciones de los pequeños agricultoresdemuestran que mediante
los proyectos respaldados por el FIDA se está trabajando con los pequeños
agricultores para proteger la diversidad biológica en cinco países, lo cual
contribuye tanto al bienestar de las comunidades como al logro de los Objetivos
de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, al prestarse ayuda para
erradicar la pobreza, mejorar la nutrición y promover prácticas agrícolas
sostenibles.
Según Margarita Astralaga, los conocimientos y las prácticas
de los pequeños agricultores constituyen recursos sin aprovechar en los
esfuerzos mundiales por lograr una agricultura más resiliente al cambio
climático.
Asimismo, añadió que los proyectos respaldados por el FIDA
ayudan a aprovechar ese potencial mediante la participación de los agricultores
en iniciativas destinadas a restituir la productividad de la tierra, adoptar
prácticas que, en lugar de erosionar, enriquezcan la base de recursos naturales
y buscar cultivos capaces de resistir a los retos que plantea el cambio
climático.
Entre los países que se citan como ejemplo en el informe
figura el Irán, donde los agricultores han estado trabajando en asociación con
las autoridades nacionales para determinar cuáles son las mezclas de semillas
más adecuadas mediante métodos fitogenéticos evolutivos, lo cual ha demostrado
tener efectos positivos en la diversidad biológica agrícola y en los medios de
vida de las mujeres y los hombres.
El informe también muestra la labor que realiza el FIDA para
proteger los manglares en Djibouti y las zonas de amortiguación de Santo Tomé,
así como los bosques de México, un país rico en diversidad biológica.
Al subrayar uno de los mensajes más importantes del informe,
Margarita Astralaga dijo que “Conciliar las iniciativas de conservación con las
necesidades de las personas es un reto muy difícil que exige ideas innovadoras
y soluciones adaptadas a las circunstancias locales.”

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