miércoles, 9 de enero de 2019

Colapsa México ante solicitudes de asilo


Por Carlos MARI
Periodista de IPS


Tenosique, México, 9 ene 2019 (IPS) - En este municipio fronterizo con Guatemala cientos de centroamericanos están frustrados, viviendo desde hace meses en albergues, porque el gobierno de México les ha negado sus solicitudes para obtener su calidad migratoria de refugiado o una visa humanitaria.

Esto sucedió con la administración de Enrique Peña Nieto y sigue aconteciendo con la nueva de Andrés Manuel López Obrador, AMLO popularmente, que asumió el 1 de diciembre.

Y es que de los migrantes que ingresan a territorio mexicano, cada vez son más los que buscan quedarse y no continuar hacia Estados Unidos, ya que su prioridad es refugiarse. Es decir, México pasó a ser un país de tránsito a ser también receptor masivo.

De acuerdo con estadísticas de la gubernamental Comisión Mexicana para la Atención a Refugiados (Comar), en los últimos tres años, las solicitudes se dispararon geométricamente: En 2015, se registraron 3.424; ya en 2016 casi se triplicaron, con 8.796; y en 2017, fueron 14.603. Para el 2018 (con corte hasta el 3 de diciembre), se registraron 26.566.

Para Rubén Figueroa, activista del Movimiento Migrante Mesoamericano, ni a la Comar ni al también gubernamental Instituto Nacional de Migración (Inami) les basta el crimen organizado de las maras (bandas criminales) en Honduras ni la persecución del gobierno de Nicaragua a los activistas que encabezan las protestas contra Daniel Ortega, para atender con celeridad a los que huyen de esos países.

El Inami, añade, no cumple con entregar las visas humanitarias en 30 días; y la Comar tampoco lo hace con el plazo de 45 días para las constancias de refugiados, porque los funcionarios que atienden son insuficientes y todavía semanas después de la asunción de López Obrador, mantenían una postura de pedir a los migrantes que esperaran una o dos semanas más.

Figueroa explica que al problema de los refugiados le antecede la “política de rechazo” a la gran mayoría de los centroamericanos, cuyo propósito original era transitar como migrantes irregulares hacia Estados Unidos.

Ahora, ante la crisis de alojamiento observada en las fronteras sur y norte, México quiere reaccionar con una “política humanitaria”, pero no tiene recursos ni capacidad para atender a los que claman asilo.

“La política de Estado en materia de migratoria fue dictada por el gobierno de Estados Unidos y aceptada por el gobierno de México, para dilatar en todo momento los trámites y negarlos”, sostiene.
“A como están las cosas en la Comar y el Inami, se acumularán por miles las solicitudes de refugio, porque serán muchísimo más los centroamericanos que lleguen a México por la situación de violencia estructural que hay en Centroamérica. Tanto la Comar, como el Inami continuarán en el colapso, por tanta sumisión que ha tenido México ante Estados Unidos”, dice uno de los fundadores de “La 72”, un refugio reconocido por organizaciones internacionales.

El  22 de diciembre, cuando México tenía tres días de haber anunciado su Programa de Política Migratoria 2018-2024 y presumía su adhesión al Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular –como parte de un acuerdo global impulsado por la ONU–, Martín Alonso Duarte, un nicaragüense que llegó el 31 de agosto huyendo del régimen de Ortega, no sabía aún si tendrá mejor suerte con el trámite de visa humanitaria o con el de refugiado.

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