* Aumento del 6,9 % de las remesas dirigidas a América Latina y el Caribe, que alcanzarán los USD 79 000 millones en 2017
* Moderada recuperación del 4 por ciento de las remesas tras dos años de caídas
De la Mesa de Redacción Rafael Castilleja
De Arcano Político
Se recuperan las remesas a países de ingreso bajo y mediano,
informó en Washington la reciente edición de Migration and Development Brief
(reseña sobre migración y desarrollo) del Banco Mundial, después de dos años
consecutivos de disminución.
El Banco estima que las remesas a los países en desarrollo
registradas oficialmente crecerán un 4,8 % y alcanzarán los USD 450 mil 000
millones en 2017. Se prevé que las remesas mundiales, que incluyen los flujos
destinados a países de ingreso alto, experimentarán un crecimiento del 3,9 % y
ascenderán a USD 596 000 millones.
La recuperación de los flujos de remesas está impulsada por
un crecimiento relativamente más sólido de la Unión Europea, la Federación de
Rusia y Estados Unidos. En consecuencia, es probable que las regiones que
muestren el mayor crecimiento de los flujos de remesas este año sean África al
sur del Sahara, Europa y Asia central, y América Latina y el Caribe. En los
países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), el ajuste fiscal generado
por la baja en los precios del petróleo y las políticas que desalientan la
contratación de trabajadores extranjeros harán reducir los flujos de remesas a
Asia oriental y meridional.
De los principales receptores de remesas, India conserva el
primer puesto, con flujos previstos por un total de USD 65 000 millones este
año, seguida de China (con USD 63 000 millones), Filipinas (con USD 33 000
millones), México (con un récord de USD 31 000 millones) y Nigeria (con USD 22
000 millones).
En consonancia con la recuperación de la economía mundial,
se prevé que las remesas a países de ingreso bajo y mediano registrarán un
crecimiento moderado del 3,5 % en 2018 y ascenderán a USD 466 000 millones. Por
su parte, las remesas mundiales crecerán un 3,4 % y se ubicarán en los USD 616
000 millones en ese mismo año.
El costo mundial promedio que supone el envío de USD 200 se
mantuvo sin cambios, en un 7,2 %, en el tercer trimestre de 2017, un valor
considerablemente más alto que la meta del 3 % establecida en los Objetivos de
Desarrollo Sostenible. África al sur del Sahara sigue siendo la región con el
costo promedio más elevado (9,1 %). Dos factores importantes que contribuyen a
los altos costos son, por un lado, las asociaciones exclusivas entre los
sistemas nacionales de correo y un único operador de transferencias de dinero,
que sofocan la competencia de mercado y permiten que los operadores aumenten
los cargos de las remesas, y, por el otro, las medidas de eliminación del
riesgo que adoptan los bancos comerciales, que cierran las cuentas bancarias de
los operadores de transferencias de dinero para cumplir con la elevada carga
regulatoria orientada a reducir el lavado de dinero y los delitos financieros.
“Las remesas son un salvavidas para los países en
desarrollo, especialmente luego de desastres naturales, como los recientes
terremotos ocurridos en México y las tormentas que devastaron el Caribe. Es
imprescindible que la comunidad mundial reduzca los costos de las remesas
mediante la eliminación de los contratos de exclusividad, en especial en los
países de ingreso alto de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo
Económicos (OCDE). También hay una necesidad imperiosa de hacer frente a las
medidas de eliminación del riesgo de los bancos internacionales”, expresó Dilip
Ratha, autor principal del informe y director de la Asociación Mundial de
Conocimientos sobre Migración y Desarrollo (KNOMAD).
En una sección especial del informe sobre el regreso forzoso
y voluntario de los migrantes, se señala una desaceleración del aumento de
refugiados, personas en busca de asilo y migrantes indocumentados que llegan a
Europa. Mientras los países europeos lidian con los flujos de refugiados y
migrantes, los países de ingreso bajo y mediano siguen alojando a más del 90 %
de los refugiados. Esto pone de manifiesto los desafíos que suponen el retorno
y la reintegración de los migrantes. Algunas de las políticas que promueven el
regreso voluntario y la reintegración exitosa en los países de origen son el
reconocimiento de las aptitudes y las calificaciones adquiridas en el
extranjero; la posibilidad de obtener una residencia permanente en el país
receptor; programas de lucha contra la discriminación y de acceso igualitario
en los países de origen, y la transferibilidad de los beneficios sociales.
“Es necesario abordar los factores básicos de la crisis
migratoria actual: el conflicto, la privación económica, las presiones
demográficas y el cambio climático. El Banco Mundial está analizando políticas
y programas que ayuden a dar respuesta a estas problemáticas”, explicó Michal
Rutkowski, director superior de Prácticas Mundiales de Protección Social y
Trabajo del Banco Mundial.
En el informe se presentan los resultados de una encuesta,
llevada a cabo por la Organización Internacional del Trabajo y la KNOMAD, sobre
los costos de contratación pagados por trabajadores migrantes no
especializados. La reducción de los costos de contratación forma parte del
Objetivo de Desarrollo Sostenible de promover una migración segura, periódica y
ordenada. Estos costos pueden alcanzar cifras exorbitantes en algunos
corredores. Por ejemplo, en Arabia Saudita, una cantidad considerable de
trabajadores de la construcción pakistaníes habría pagado más de USD 5000 a
agentes de contratación, un monto equivalente a 20 meses de haberes o más. Los
esfuerzos por reducir los costos de contratación implicarían la restricción de
los abusos y la explotación cometidos por agencias de contratación ilegales, la
cooperación de buena fe con empleadores en el extranjero y el fortalecimiento
de la coordinación bilateral entre los países de origen y de destino de la mano
de obra.
Tendencias regionales de las remesas
Según las estimaciones, las remesas dirigidas a la región de
Asia oriental y el Pacífico registrarán una recuperación del 4,4 % y alcanzarán
los USD 128 000 millones en 2017, con lo que se revertirá la caída del 2,6 %
sufrida en 2016. Las remesas a Filipinas mantendrán su resiliencia pese a la
disminución de los ingresos procedentes de Arabia Saudita. También se espera
una recuperación este año de las remesas a Viet Nam, procedentes en gran medida
de Estados Unidos, mientras que los flujos de remesas a Indonesia seguirán
reduciéndose debido a la prohibición gubernamental que pesa sobre el ingreso de
trabajadoras domésticas a países de Oriente Medio. El crecimiento de las
remesas a la región ascenderá a un modesto 3,4 % en 2018, con lo que se
alcanzarán los USD 132 000 millones.
Luego de una caída de tres años consecutivos, se espera que
las remesas a países de la región de Europa y Asia central crezcan un 8,6 % y
asciendan a USD 43 000 millones este año. Esta recuperación se debe
principalmente a la apreciación del rublo ruso en relación con el dólar
estadounidense. Con miras al futuro, la recuperación económica de la Federación
de Rusia, la recuperación sostenida de Kazajstán y el aumento del empleo en la
zona del euro suponen un panorama más positivo para las remesas dirigidas a la
región, para las que se prevé un sólido crecimiento del 6,8 %, con lo que
alcanzarán los USD 46 000 millones en 2018.
Se espera un aumento del 6,9 % de las remesas dirigidas a
América Latina y el Caribe, que alcanzarán los USD 79 000 millones en 2017. El
crecimiento económico y la recuperación del mercado laboral de Estados Unidos
están teniendo un impacto positivo en las perspectivas de los flujos de remesas
a México, que este año recibirá una cifra récord de USD 31 000 millones. El
crecimiento de las remesas ha sido particularmente importante en América
Central. No obstante, el crecimiento de las remesas dirigidas a la región se
moderará en 2018 y ascenderá a USD 82 000 millones.
Tras una caída de dos años, se espera que las remesas
destinadas a la región de Oriente Medio y Norte de África crezcan un 4,6 % y
alcancen los USD 51 000 millones este año, impulsadas, en su mayoría, por
importantes flujos a Egipto, el mayor receptor de la región, en respuesta a la
devaluación de la libra egipcia. Sin embargo, las perspectivas de crecimiento
se verán opacadas por un menor crecimiento del CCG debido a los recortes en la
producción petrolera y a la consolidación fiscal. Las remesas dirigidas a la
región crecerán un 2,9 % y alcanzarán los USD 53 000 millones en 2018.
El crecimiento de las remesas destinadas a la región de Asia
meridional será de un discreto 1,1 % para llegar a los USD 112 000 millones
este año, debido al impacto sostenido de la reducción de los precios del
petróleo y a las políticas de “nacionalización” que generan restricciones en
las condiciones del mercado laboral en el CCG. Las remesas a India, el mayor
receptor de remesas del mundo, crecerán un 4,2 % en 2017 y alcanzarán los USD
65 000 millones, luego de sufrir una reducción del 9 % en 2016. Se espera que
los flujos de remesas a Pakistán se mantengan sin cambios este año, mientras
que en Sri Lanka, Bangladesh y Nepal se observará una disminución. Las remesas
dirigidas a la región crecerán apenas un 2,6 % y alcanzarán los USD 114 000
millones en 2018.
Impulsadas por el repunte de la actividad económica en los
países de ingreso alto de la OCDE, y conforme a las proyecciones, las remesas
destinadas a África al sur del Sahara experimentarán un considerable
crecimiento del 10 % y se ubicarán en los USD 38 000 millones este año. Se
prevé un crecimiento en los principales países receptores de remesas de la
región: Nigeria, Senegal y Ghana. La región también incluye una serie de países
en los que las remesas representan una parte importante del producto interno
bruto, incluidos Liberia (26 %), Comoras (21 %) y Gambia (20 %). Las remesas
tendrán un crecimiento moderado del 3,8 % y alcanzarán los USD 39 000 millones
en 2018.

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