Por Griselda MUTUAL
Periodista de Radio Vaticano
En la fotografía, el cardenal
Turkson
y el Santo Padre Francisco,
durante el tercer encuentro
Mundial
de los Movimientos Populare
en Roma en 2016.
OSS-ROM.
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El objetivo principal de este encuentro fue el de establecer
líneas de acción conjunta en favor de la vida y el desarrollo de los pueblos del
América Latina y El Caribe, y de promover “espacios fraternos y plurales” entre
Obispos, las Pastorales Sociales CÁRITAS de América Latina y el Caribe, los
Movimientos Sociales, y el Departamento de Justicia y Solidaridad (DEJUSOL) del
Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM).
En este camino de diálogo han sido tres los encuentros
mundiales que se han realizado hasta el momento, el último en Roma en 2016, en
los que los diversos actores han compartido “los dolores, las luchas y las
esperanzas de quienes no tienen acceso a la tierra, el techo y el trabajo en
cantidad y calidad suficiente”.
De este trayecto y de este último encuentro surge la Carta a
los gobernantes de los países de Latinoamérica y El Caribe, del título “el
escándalo de la desigualdad y la fuerza
de la esperanza”; desigualdad, que tal como se lee en el documento, se expresa
no sólo en la injusta distribución de la riqueza o la exclusión de la tierra,
el techo y el trabajo, sino en la falta de visibilidad de las demandas
populares en una agenda pública que se encuentra “cada vez más dominada por los
intereses de los ricos y poderosos”.
Fruto también de estos encuentros es la Carta dirigida a los
pueblos de Latinoamérica y El Caribe, en el que se hace referencia a la
realidad de los pueblos que padecen “el dominio de un sistema que niega la
vida, que lucra a partir de la muerte y la destrucción”, con un capitalismo
salvaje, que sacrifica a los pueblos día tras día, y mata, y que se refleja
también en el sufrimiento de la Madre tierra al ser “saqueada, envenenada,
destruida por la acción colonialista y por el dinero, que atenta en su contra
sistemáticamente para enriquecerse".
En la carta a los gobernantes de América Latina y El Caribe
se les pide la “urgente adopción de mecanismos participativos adecuados a la
realidad nacional”, que permitan avanzar en políticas públicas vinculadas al
acceso al agua, al salario social, a la vivienda familiar, la movilidad humana,
los derechos humanos, y a la defensa de la Madre Tierra, mientras que a los
pueblos de América Latina se realiza un llamado a luchar unidos por las tres T,
Tierra, Techo y Trabajo, por la dignidad humana y la defensa radical de la
Madre Tierra.

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