De la Mesa de Redacción
De Radio Vaticano
La histórica Declaración de
Roma
del Congreso mundial para
tutelar
a los menores le fue presentada
al Papa.
Foto: Radio Vaticano.
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La histórica Declaración de Roma le fue presentada al Papa
Francisco por el Rector de la Gregoriana, el P.
Nuno da Silva Gonçalves, «en
nombre de millones de jóvenes de todo el mundo, que deben ser mayormente
informados y protegidos de los riesgos de abuso sexual y de otras formas de
abuso en internet».
«Todo niño tiene derecho a la dignidad y a la seguridad»,
empieza afirmando la Declaración, para luego advertir que «sin embargo,
millones de niños sufren abusos y explotación en todo el mundo» y que «la tecnología,
que ha cambiado nuestras vidas de muchas formas positivas, también se está
utilizando cada vez más en la explotación de niños».
Dado que «hoy día los niños tienen literalmente en las
palmas de sus manos contenidos cada vez más extremos y deshumanizantes» el
mismo documento pone en guardia contra «la proliferación de las redes sociales,
que ha producido un incremento extraordinario de las comunicaciones, también ha
derivado en ciberacoso, acoso y sextorsión».
Por lo que «hay una gran cantidad de imágenes de abuso sexual de niños y
jóvenes en internet, y el número no deja de crecer. La pornografía en línea
está teniendo un impacto sobre las mentes moldeables de los más jóvenes».
En el Congreso participaron expertos de alto nivel de
diversas áreas, de la política, de las religiones, de empresas tecnológicas, de
cuerpos de seguridad, de múltiples organizaciones, así como de universidades.
La declaración final, lanza un llamado a los representantes
del mundo entero, responsables de la dignidad del menor en el mundo digital:
En primer lugar, las autoridades mundiales son llamadas a
emprender campañas globales de sensibilización, para educar e informar a la
población del mundo sobre la gravedad y la extensión del abuso y de la
explotación de los niños de todo el mundo, y se les impulsa a pedir
intervenciones por parte de los líderes nacionales.
En segundo lugar, se llama a las autoridades de las grandes
religiones del mundo, para que informen y movilicen a los miembros de cada fe religiosa a unirse en un movimiento
global a fin de proteger a los niños del mundo.
A los parlamentos del mundo se pide, en el punto tres, que
mejoren la legislación para una protección más eficaz de los menores y que
llamen a rendir cuentas de sus crímenes a aquellos que se hacen responsables
del abuso y de la explotación de los niños.
A los líderes de las empresas tecnológicas se les llama a
comprometerse en el desarrollo y la implementación de nuevos instrumentos y
tecnologías, finalizados a contrastar la proliferación de imágenes de abuso
sexual en Internet, y a impedir la
redistribución de imágenes de menores identificados como víctimas.
El punto cinco llama a los ministerios mundiales de sanidad
pública y a los líderes de las organizaciones no gubernamentales, a acrecentar
las acciones para salvar a las víctimas menores de edad, y a mejorar los
programas de atención para las víctimas de abuso y de explotación sexual.
Mientras que los organismos gubernamentales, la sociedad
civil y las fuerzas del orden son llamados a trabajar para mejorar el
reconocimiento y la identificación de las víctimas, y a asegurar su ayuda al
enorme número de víctimas de abuso y de explotación sexual de menores, que aún
están escondidos.
Puntualmente se pide en el punto siete a las fuerzas del
orden que acrecienten la cooperación local y global a fin de mejorar el
intercambio de informaciones en ámbito investigativo y que aumenten los
esfuerzos de colaboración en relación a los crímenes contra los menores que
atraviesan los confines nacionales.
Que se incremente la capacitación de los profesionales de la
salud para identificar los indicadores de abuso y de explotación sexual: es lo
que se pide a las instituciones médicas del mundo a fin de mejorar las
modalidades de señalación y de tratamiento.
A las instituciones privadas y gubernamentales, se les
llama, en el punto nueve, a aumentar recursos para profesionales de ámbito
psiquiátrico y expertos de otras formas de cuidado, de modo de incrementar los
servicios de atención y rehabilitación de los niños que han sido abusados y
explotados.
Asimismo se realiza un llamado a las autoridades con
responsabilidad en el ámbito de la sanidad pública para que promuevan la
investigación sobre el impacto que la exposición a la explícita y extrema
pornografía online ejerce en la salud de los niños y adolescentes.
Por otra parte se llama a los líderes de los gobiernos de
todo el mundo, a los cuerpos legislativos, industrias privadas e instituciones
religiosas a promover y realizar técnicas para impedir a los niños y jóvenes tener
acceso a contenidos de internet a los cuales debe poder acceder sólo el público
adulto.
Finalmente en los puntos doce y trece se llama a los gobiernos, a las
industrias privadas y a las instituciones religiosas a emprender campañas
globales de sensibilización dirigidas, en primer lugar, a los niños y jóvenes,
de modo de formarles y proveerles de los instrumentos necesarios para un uso
seguro y responsable de internet y para evitar que se dañe a muchos de sus
coetáneos. Y en segundo lugar, a los ciudadanos de cada país, de modo de crear
conciencia y atención en relación al abuso y la explotación sexual de los
menores, alentándolos asimismo a señalar casos de abuso y de explotación a las
autoridades competentes, si los ven, si tienen conocimiento o sospecha de que
estén sucediendo.

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