Por Renato MARTÍNEZ
Periodista de Radio Vaticano
“Nuestro Océano. Un Océano para la vida”
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El Evento se desarrolló del 5 al 6 de octubre, y estuvo
organizado por la Unión Europea. Este año, además de continuar con el
compromiso en los sectores de las zonas marítimas protegidas, de la pesca
sostenible, de la contaminación marina y de la lucha contra la repercusión del
cambio climático en los océanos, se han añadido los temas de la economía azul y
de la seguridad marina, centrados en el Mar Mediterráneo y los Océanos
Atlántico e Índico.
Cuestiones urgentes que afectan el bienestar de los Océanos
En la Misiva, el Santo Padre resaltó los temas tratados
durante la Conferencia, tales como: la salud de los océanos, así como la
coordinación y la gestión de diversas actividades por encima o por debajo de
los mares.
Además, su Santidad aprovecha esta ocasión para alentar un esfuerzo
concertado para abordar una serie de cuestiones urgentes que afectan
directamente el bienestar de innumerables hombres y mujeres: la trata de
personas, mano de obra esclava y condiciones de trabajo inhumanas asociadas con
la industria pesquera y la navegación comercial, el nivel de vida y las
oportunidades de desarrollo en las comunidades costeras y de las familias de
los que pescan, y la situación de las islas amenazadas por la subida del nivel
del mar.
“Reflexionar sobre estos temas – afirma el Papa – conduce
inevitablemente a dos conclusiones: la primera es un reconocimiento de nuestro
deber de cuidar los océanos como parte de una visión integrada del desarrollo
humano.
La segunda – señala el Pontífice – se refiere a la necesidad de una
gobernanza multilateral encaminada a la búsqueda del bien común y equipada para
operar a nivel global y regional, guiada por el derecho internacional e
inspirada en el principio de subsidiariedad y el respeto de la dignidad de cada
persona humana”.
Los océanos son el patrimonio común de la familia humana.
“Sólo con un profundo sentido de humildad, asombro y
gratitud – puntualizó el Papa Francisco – podemos hablar con razón del océano
como nuestro. Cuidar esta herencia común implica necesariamente el rechazo de
formas cínicas o indiferentes de actuar”.
No podemos pretender ignorar los
problemas de la contaminación de los océanos como resultado, por ejemplo, de
los plásticos y micro-plásticos que entran en la cadena alimentaria y tienen
graves consecuencias para la salud de la vida marina y humana. Tampoco podemos
permanecer indiferentes, subraya el Papa, ante la pérdida de los arrecifes de
coral, lugares esenciales para la supervivencia de la biodiversidad marina y la
salud de los océanos, al ser testigos de un maravilloso mundo marino
transformado en cementerios subacuáticos despojados de vida y de color.
Antes de concluir su mensaje, el Papa Francisco señala que,
los océanos nos recuerdan la necesidad de educar para el pacto entre la
humanidad y el medio ambiente.
En este sentido, el Pontífice afirma que, hay
que esforzarse para educar a los jóvenes para que cuiden los océanos, pero
también, siempre que sea posible, para ayudarles a crecer en el conocimiento,
el aprecio y la contemplación de su vastedad y grandeza. Pues la contemplación
de la creación puede enseñarnos lecciones valiosas y ser una fuente de
inspiración interminable.

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