Por Beatriz BARRAL
Periodista de nuestra asociada RNU
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| Un doctor administra un test de VIH a una paciente en Uganda. Foto: Arne Hoel / Banco Mundial. |
El estigma y la discriminación siguen creando barreras para
acceder a la prevención, tests y tratamientos contra el VIH y poniendo vidas en
peligro.
Una de cada cinco personas que viven con VIH evita ir a una
clínica porque teme que su estado se haga público y sufrir discriminación por
el hecho de tener el virus.
Si no confrontamos la discrminación, el estigma, la
criminalización y damos una oportunidad a acceso a Derechos Humanos. Puedo
decir hoy con autoridad que la cobertura sanitaria universal será sólo un
sueño", dijo el director ejecutivo de ONUSida, Michel Sidibé, en la
presentación del informe.
"Cuando la gente que vive con VIH, o está en riesgo de
contraerlo, son discriminadas en los centros de salud, se ocultan. Esto mina
nuestra capacidad de ofrecer a la gente con VIH exámenes, tratamiento y
servicios de prevención", añadió.
Según ONUSIDA, las personas que son estigmatizadas tiene dos
veces más posibilidades de retrasar el tratamiento.
La discriminación y el estigma son algo común. Una de cada
cuatro personas lo han experimentado en un centro médico, una cifra que, entre
las mujeres, aumenta a una de cada tres.
El informe asegura que para llegar a todas las personas en
riego de contraer VIH o que ya viven con el virus hay que poner en marcha
programas contra el estigma y la discriminación. Por ejemplo, en Namibia, se
establecieron con este enfoque servicios de salud integrales y se han reducido
un 20% las muertes entre personas con VIH.

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