Por Ben MALOR
De Noticias ONU
Producción de Beatriz Barral
Periodista de nuestra asociada RNU
Malala Yousafzai acaba de dar la vuelta al mundo para hablar
sobre educación con decenas de chicas, algunas de las cuales han escapado de
grupos terroristas como ISIS y Boko Haram. Ella lo llama el viaje "Girl
Power".
La joven activista paquistaní, de 20 años, compartió después
esa experiencia con los líderes internacionales reunidos en la Asamblea General
de la ONU, a los que pidió que aumenten las inversiones en educación, sobre
todo para crear oportunidades para las niñas.
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| Malala Yousafzai, ganadora del Nobel de la Paz, durante su entrevista con Noticias ONU. Foto: ONU / Mark Garten |
Malala saltó al escenario internacional en 2012 después de
que un Talibán le disparara en la cabeza por desafiar al grupo y hablar sobre
educación para niñas y mujeres. Esa experiencia no le frenó y siguió adelante
con su misión. Tras su recuperación y traslado al Reino Unido, Malala recibió
el Premio Nobel de la Paz en 2014. A día de hoy, sigue siendo la persona más
joven en ganarlo. En abril de 2017, la ONU le nombró Mensajera de la Paz. Ha fundado el Fondo Malala, cuyo objetivo es
crear "un mundo en el que todas las niñas puedan aprender sin miedo".
Malala Yousafzai: Cambiando el mundo
El Fondo ha lanzado la Red Gulmakai, una iniciativa de tres
millones de dólares para dar apoyo a activistas locales. "Queremos
aumentar la inversión y queremos apoyar a los activistas locales y a las chicas
que participan en activismo", explica. "Para ello, tenemos tres
millones de dólares y queremos expandir el grupo, redoblar nuestros esfuerzos y
asegurarnos de que podemos financiar al mayor número de activistas locales
porque ellos son los que realmente generan cambio en sus comunidades y cuando
les empoderamos, a través de ellos, podemos llevar cambio".
La joven cree que es fundamental que los hombres se
involucren en este movimiento y pone como ejemplo a su propio padre que, al
contrario que muchos hombres en su comunidad, quiso que su única hija se
educara y nunca frenó sus aspiraciones.
"Tenemos que creer en las niñas, tenemos que creer en
nuestras hermanas, en nuestras hijas y permitir que sean lo que quieran ser.
Como dice mi padre, no tienes que hacer nada, simplemente no tienes que
cortarles las alas, dejarlas volar libre y que consigan sus sueños. Así que los
hombres tienen que dar un paso adelante y apoyar a las mujeres", señala.
Asegura que su familia sigue siendo su cimiento y que para
ellos es como cualquier otra hija o hermana. "Cuando gané el Premio Nobel
de la Paz y regresé al hotel donde nos alojábamos, mi hermano pequeño me dijo
'Mira has ganado el Nobel, pero eso no significa que puedas ser la hermana
mandona'", recuerda.
El próximo paso para Malala está en la Universidad de
Oxford, en Inglaterra, donde va a estudiar filosofía, políticas y economía.
Asegura no tener claro dónde estará dentro de 20 años, pero sí sabe que su
misión es seguir luchando por la educación de las niñas. "Solo vivimos 70
u 80 años, así que ¿por qué no vivirlos con un buen propósito? ¿Por qué no
dedicarlos al servicio de la humanidad? Así que yo quiero ayudar a todas las
niñas que pueda para que reciban una educación de calidad y cumplan sus
sueños", concluye.


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