Por María Fernanda BERNASCONI
Periodista de Radio Vaticano
Cardenal Lorenzo Baldisseri,
Secretario
general del Sínodo de los
Obispos.
Foto: Radio Vaticano.
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Se trata de un evento en
preparación a la XV Asamblea general ordinaria del Sínodo de los Obispos sobre
el tema: “Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”, que también se
celebrará en el año 2018.
En efecto, esta reunión pre-sinodal, que el Papa
Francisco anunció durante su Audiencia
general del el primer miércoles de octubre, “contribuirá – tal como escribe el
Cardenal Baldisseri – a enriquecer la fase de consulta ya iniciada mediante la
publicación del Documento Preparatorio”.
En una entrevista realizada por nuestro colega Federico
Piana el Purpurado, refiriéndose a esta iniciativa pontifica, afirma: “Es muy
importante porque, como ha dicho el Santo Padre, queremos escuchar a los
jóvenes; queremos que los jóvenes sean los protagonistas de este evento.
Naturalmente, el Sínodo, la Asamblea, es sinodal, en el sentido de que son los
Padres sinodales quienes después se confrontarán y concluirán con un documento.
Pero nosotros queremos la participación de los jóvenes, no sólo dentro de la
Asamblea, a través del grupo de los auditores previsto por los estatutos, sino
que queremos que los jóvenes se interesen en la base haciendo sus
razonamientos, y también que tengan una proposición activa”.
“Por esta razón – prosigue – hemos pensado hacer un
‘pre-sínodo’, donde ellos mismos serán los actores principales”. Y explica que
se trata sólo de una semana, lo que constituye un tiempo suficiente, dado que
no es posible contar con la presencia de los jóvenes de todo el mundo.
A la vez
que destaca que en este ámbito hablarán tanto en términos individuales –
representando a diversos grupos o a las Conferencias episcopales – o en los
grupos de estudio, de manera que al final, podrán ofrecer un documento para los
Padre sinodales.
En cuanto a la participación prevista el Cardenal
Baldisseri nos dice que precisamente se
incluyen a todos los jóvenes, y no sólo a los católicos, sino también a los no
creyentes, sin olvidar, obviamente, que la Iglesia ofrece la fe, si bien para
llegar a la fe es necesario también el discernimiento vocacional, que no se
limita sólo a las vocaciones de la Iglesia.
Sí porque como explica el Secretario general del Sínodo de los Obispos,
“vocaciones, en sentido general, también quiere decir familia, por lo tanto,
constituir la familia, y esto es muy importante para un joven, quien,
naturalmente, se debe insertar en la comunidad, en la sociedad. A la vez que el
primer paso que suele realizar un joven es el de formarse una familia.
El Purpurado concluye afirmando que la Iglesia desea que los
jóvenes puedan expresarse. De ahí la necesidad de escucharlos y, después,
acompañarlos en el sentido correcto de la palabra, es decir, haciéndoles
propuestas fuertes, con indicaciones concretas y, si fuera necesario,
admoniciones, pero siempre en el respeto de su autonomía y de su libertad.

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