De la Mesa de Redacción Rafael Castilleja
De Arcano Político
Día para celebrar este viernes 4 de noviembre al entrar en
vigor el Acuerdo de París sobre el cambio climático. Mañana volveremos al
trabajo con un renovado sentido de la urgencia, reflexionó en Washington, el
sudcoreano Jim Yong Kim, presidente del Grupo Banco Mundial.
En tanto, Zeid Ra’ad Al Hussein, Alto Comisionado de la ONU
para los Derechos Humanos, animó a cerrar la brecha entre las ambiciones del
Pacto de reducir a menos de dos grados el aumento de la temperatura global y
los compromisos anunciados por las naciones para disminuir sus emisiones.
Señaló que acuerdos recientes para disminuir la emisión
de hidrofluorocarbonos y las de gases de
efecto invernadero de los aviones representan pasos positivos, pero siguen
siendo insuficientes.
Por esta razón, el Alto Comisionado animó a los
participantes de la Conferencia sobre el tema, a llevarse cabo en Marraquech,
Marruecos del 7 al 18 de noviembre, a
tomar acciones urgentes para llevar a la práctica lo que detalla el Acuerdo de
París.
Es el volver al trabajo con un renovado sentido de la
urgencia, como lo observa el sudcoreano Jim Yong Kim, presidente del Grupo
Banco Mundial.
Arcano Radio, asociada a RNU y a RFI, otra forma de escuchar para ver el mundo, les comparte el mensaje del número uno del Grupo Banco Mundial:
El día 4 de noviembre de 2016 marca un momento definitorio
en la historia de la humanidad. Por primera vez entra en vigor un acuerdo
mundial para bajar la temperatura del planeta.
El Acuerdo de París sobre el cambio climático (ratificado en
tiempo récord por más de 90 países hasta la fecha) será ahora el instrumento
del que dependerá nuestro futuro. Sin embargo, aun con los compromisos
formulados en París y las medidas alentadoras que se han adoptado ya sobre el
terreno, no lograremos cumplir nuestra aspiración de limitar el calentamiento a
1,5 grados centígrados a menos que nos movamos con más rapidez y en la escala
necesaria.
En un momento en el que el mundo se encamina hacia la
Vigesimosegunda Conferencia de las Partes en la Convención Marco de las
Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CP22), que se celebrará en
Marrakech, debemos recobrar el sentido de la urgencia que experimentábamos hace
un año. Cada día que pasa, el desafío del cambio climático se agranda. Si
queremos tener alguna posibilidad de alcanzar los objetivos consagrados en el
Acuerdo, debemos movernos con rapidez respecto de al menos cuatro prioridades
para la acción:
Incluir metas relacionadas con el clima en los planes de
desarrollo de todos los países: En los próximos 15 años, las inversiones en
infraestructura en todo el mundo sumarán más de USD 90 billones. La mayor parte
de esa cifra corresponderá a los países en desarrollo. Si nos aseguramos de que
esas inversiones generen resiliencia frente al cambio climático y bajos niveles
de emisiones de carbono, podremos promover un crecimiento económico sostenible,
factor clave para alcanzar nuestros objetivos de poner fin a la pobreza extrema
e impulsar la prosperidad compartida. Los países pueden ahora utilizar el
Acuerdo de París para promover políticas con un planteamiento inteligente
respecto del clima (como las que fijan precios al carbono) a fin de atraer el
tipo adecuado de inversiones en infraestructura. Después del Acuerdo de París,
no se puede buscar el crecimiento a cualquier costo.
Acelerar la transición hacia formas de energía más limpias:
La semana pasada, el Organismo Internacional de Energía incrementó sus
previsiones sobre el crecimiento de las energías renovables para los próximos
cinco años debido al fuerte apoyo de países clave y a la marcada reducción en
los costos. De hecho, el año pasado las energías renovables superaron al carbón
como principal fuente de alimentación de la capacidad instalada de energía
eléctrica en todo el mundo. Debemos aprovechar este impulso y centrar
especialmente la atención y la acción en Asia, donde crece la demanda de
energía y algunos países continúan pensando en el carbón como la solución. Si
se logra que esos países opten por formas de energía con bajos niveles de
emisión de carbono y además se ponen en práctica las iniciativas para la
eliminación gradual de los hidrofluorocarbonos, se podrá generar un cambio
significativo. Debemos ayudar a los países a tomar la decisión correcta al
optar entre fuentes de energía con altos niveles de emisiones de carbono y
alternativas renovables. Debemos “seguir al carbono”. Esto significa que
tenemos que dirigir el financiamiento en condiciones concesionarias hacia donde
pueda dar pie al cambio más beneficioso.
Ayudar a los países a generar resiliencia ante las
conmociones climáticas: Como dijimos en París, si no adoptamos medidas en gran
escala contra el cambio climático, para 2030 podrían volver a caer en la
pobreza extrema más de 100 millones de personas. Por eso debemos generar
resiliencia en las comunidades, en las economías y en los ecosistemas. Tenemos
una idea clara de lo que se necesita: sistemas más eficientes de suministro de
agua, prácticas agrícolas que tengan en cuenta el cambio climático, sistemas de
alerta temprana, reducción de los riesgos de desastre y mejores mecanismos de
protección social. Debemos tomar una decisión. De lo contrario, los avances que
hemos logrado juntos en la reducción de la pobreza se perderán.
Hacer más ecológico el sector financiero: Necesitamos un
sistema financiero mundial que pueda tener en cuenta los riesgos y las
oportunidades que presenta el cambio climático. Esto es esencial si pretendemos
movilizar los billones de dólares de capital privado que hacen falta para
abordar el cambio climático. Con frecuencia creciente vemos que los
inversionistas institucionales de primera línea incorporan en sus procesos de
toma de decisiones las consideraciones referidas al clima. Aun así, muchos
países en desarrollo seguirán necesitando montos significativos de
financiamiento en condiciones concesionarias para llevar a cabo sus planes
sobre cambio climático. Los países donantes asumieron un fuerte compromiso en
París. Ahora debemos traducir esos compromisos en acción.
Lo que se acordó en París es ahora un principio que define
la labor del Grupo Banco Mundial. Poner fin a la pobreza y combatir el cambio
climático son objetivos inextricablemente vinculados. No podemos alcanzar uno
sin el otro.
Hoy es un día para celebrar. Mañana volveremos al trabajo
con un renovado sentido de la urgencia.
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