jueves, 11 de febrero de 2021

Big Bang del Tercer Milenio

Cuento


Por Mario Luis ALTUZAR SUÁREZ

-“…mmm! ¡Fua! ¡Shhhh! ¡Ahggggggg! ¡Jump, jump, jump!” se escucha de la microscópica chispa que se expande y sus particiones regenerativas diseñan un cuerpo en ese minúsculo espacio, incapaz de contener el crecimiento ¡extalla! Los pedazos oscuros vuelan en el espacio abierto con destellos ocres en el movimiento del negro intenso.

Impávida, sin mover un solo musculo facial o corporal, los ojos fijos en el infinito de esa mujer que parece tan frágil en su fortaleza inexpugnable, de semblante sosegado con vestido de seda amarilla, las manos reposan en los muslos y su capa de lino color turquesa en armonía silenciosa de quietud de una levitación tan de su condición natural alejada unos metros de la superficie resquebrajada por sismos imperceptibles en la atmósfera lumiinosa.

Parece proyectarse esa superficie ajada con grietas amplias en el cuerpo recién salido de su milenaria incubación astral, bajo la seguridad de la Guardiana del Huevo Negro, y que en la zona tridimensional, por allá, en el japonés  Owakudani, el embrión causa temor y al mismo tiempo, la urgencia de tenerlo por su poder de otorgar el Renacimiento longevo.

Rituales con tributos a la deidad budista Ksitigarbha, Se repiten como autómatas: “El Fuego se Renueva al Infinito de la Naturaleza!” Sincretismo religioso y, sin embargo, ¡están ciegos y sordos los avariciosos y ambiciosos, en su infinita ignorancia! ¡Incapaces de la comprensión de los sencillos secretos de la vida y la muerte!

Para renovarse al infinito de la naturaleza se debe ¡morir! Y son incapaces de arrancarse las cadenas de los miedos que los encarcelan en el efímero espacio tridimensional. ¿Cómo arrancarse la vida de sufrimientos, fracasos y limitaciones en que fueron acondicionados por sus adoctrinamientos sociales, culturales y económicos?

¡Resignados a perder la dignidad, pedazo a pedazo, por una mísera recompensa a cambio de su amnesia cobarde del Estado Quieto!

Y eso es lo maravilloso de este momento. Emerge desde el Inconsciente, el Ser del Huevo Negro, con ¡las cicatrices dolorosas de haberse unido con el fuego que atormenta la materia física! El real la Enseñanza de que el fuego purifica en la Cristificación Interna.

Una chispa tan luminosa que escondimos debajo de tantas caretas, ¡tantas máscaras! Una para cada ocasión en que perversamente actuamos con la ilusión óptica del beneficio inmediato y coyuntural. ¡Ahí está! ¡Se Rebela al Consciente! ¡Agita la Revolución de la Conciencia! Simplemente… ¡Renace en el recuerdo de su sencilla grandeza divina! Asistimos al ¡ Big Bang del Hombre Nuevo!

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