martes, 16 de febrero de 2021

De Paraguay a Filipinas, la ruta para salvar vidas de niños en las carreteras

Arcano Infantil

La actuación en Paraguay ha servido para crear un modelo
de escuela sostenible que muestra que las intervenciones
en planificación urbana e ingeniería que responden a las
necesidades de los niños pueden reducir el número de
muertes y lesiones. UNICEF Paraguay

La actuación en Paraguay ha servido para crear un modelo de escuela sostenible que muestra que las intervenciones en planificación urbana e ingeniería que responden a las necesidades de los niños pueden reducir el número de muertes y lesiones.

De la mesa de redacción
De nuestra asociada RNU

En Filipinas y en Paraguay mueren 12,3 y 22,7 niños por cada 100.000 habitantes, respectivamente. Dos proyectos piloto de la ONU demuestran el potencial que tanto el diseño urbanístico como la investigación tienen para reducir las cifras de la tragedia.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Seguridad Vial concluye con éxitos dos de sus proyectos piloto que demuestran el potencial de la acción específica y coordinada para salvar vidas en los países de ingresos bajos y medios, donde se producen el 90% de los 1,35 millones de muertes anuales en las carreteras.

"Nos encontramos ante una oportunidad única de conseguir una movilidad segura que permita impulsar una recuperación sostenible de la COVID-19 y hacer frente a una crisis que se cobra innecesariamente la vida de más de 500 niños cada día”, alerta el enviado especial del Secretario General de las Naciones Unidas para la Seguridad Vial.

Jean Todt llama “a todos los gobiernos, al sector privado y a todas las partes interesadas a aumentar el compromiso político y la movilización de recursos a gran escala. Contribuir al Fondo de Seguridad Vial de las Naciones Unidas puede salvar vidas".

La euforia del enviado especial se produce tras completarse el primer proyecto del Fondo de "Planificación urbana adaptada a la infancia y transporte urbano sostenible", que UNICEF ejecutó en Paraguay y en Filipinas.

La actuación ha servido para crear un modelo de escuela sostenible que muestra que las intervenciones en planificación urbana e ingeniería que responden a las necesidades de los niños pueden reducir el número de muertes y lesiones. 

Los datos de la Organización Mundial de la Salud no engañan. En Filipinas y en Paraguay mueren 12,3 y 22,7 niños por cada 100.000 habitantes, respectivamente. Estas altas cifras demuestran la vulnerabilidad a la que se enfrentan los menores ante el tráfico rodado.

Una de las soluciones al problema nos la proporciona el especialista de UNICEF en diseño urbano en Paraguay, Jen Aerts, quien afirma que “elaboramos este proyecto para generar confianza y proporcionar ejemplos a quienes eligen construir ciudades que ponen a los niños en el centro de su interés".

Gracias a la iniciativa para movilizar a las autoridades nacionales con el objetivo de diseñar mejores políticas de seguridad vial, el Fondo apoyó al Ministerio de Vivienda y Urbanismo de Paraguay para que publicara una directriz que garantizara que todos los futuros proyectos de desarrollo urbano tuvieran en cuenta los derechos del niño.

La medida incluye integrar en los programas universitarios nacionales de ingeniería civil y arquitectura el proyecto de zonas escolares modelo.

En cambio, el objetivo en Filipinas tuvo otro enfoque. Según Angelito Umali, oficial de salud y director del programa para la prevención de lesiones infantiles por accidentes de tráfico, se buscaba “apoyar al Gobierno a reducir las muertes infantiles por accidentes de tráfico mediante la investigación, la concienciación, la formación de coaliciones y la modernización de las zonas escolares”.

Más de 215 profesionales y actores interesados, como funcionarios del gobierno, planificadores urbanos, ingenieros, y representantes del sector privado y las autoridades locales, entre otros) recibieron formación en planificación urbana adaptada a los niños gracias al proyecto.

Escuela en Paraguay. Segun los datos de la OMS, 22,7
por 100.000 personas mueren por accidentes de tráfico
en la nación sudamericana. UNICEF Paraguay

No se pueden permitir más accidentes de jóvenes

"Los accidentes de tráfico son la principal causa de muerte en niños y jóvenes de entre 5 y 29 años, devastan a familias y comunidades y ponen en peligro el desarrollo de naciones enteras. Esto es inaceptable", destaca Olga Algayerova, secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para Europa, depositaria de las Convenciones de la ONU sobre Seguridad Vial.

"El Fondo de Seguridad Vial de las Naciones Unidas demuestra cómo podemos salvar vidas si trabajamos unidos para abordar las deficiencias críticas y conseguimos que las carreteras sean seguras para todos, en cualquier lugar. La seguridad vial es un imperativo en materia de derechos humanos".

La resolución de la Asamblea General de la ONU sobre la mejora de la seguridad vial en el mundo insta a los Estados a tomar medidas para proteger a los niños y a los jóvenes, que son los usuarios más vulnerables de las carreteras. Ningún niño debería morir o resultar gravemente herido mientras camina, va a la escuela, va en bicicleta o juega.

Impulsar la inversión para garantizar un impacto más allá de las subvenciones

La ejecución del segundo proyecto, "Fortalecimiento de la gestión de la velocidad en Filipinas", corrió a cargo de la Comisión Económica y Social de las Naciones Unidas para Asia y el Pacífico, la Alianza Mundial para la Seguridad Vial y la organización no gubernamental con sede en Filipinas, Imagine Law.

Aunque el nivel de muertes por accidentes de tráfico en Filipinas es inferior (12,3 por cada 100.000 habitantes) a la media de la región del Pacífico Occidental, (con 16,9 muertes por cada 100.000 habitantes) y está a un nivel similar al de países como Estados Unidos (12,4 por cada 100.000) o Chile (12,5 por cada 100.000), el país está incrementando las medidas para mejorar su situación en materia de seguridad vial.

Gracias al proyecto del Fondo se logró capacitar a más de 170 agentes en las mejores prácticas de control de la velocidad, apoyar a funcionarios de alto nivel a desarrollar planes de monitoreo de la velocidad y concienciar a más de 75.000 personas sobre la importancia de las velocidades adecuadas mediante la participación en las redes sociales.

Al mismo tiempo, se ha desarrollado un conjunto de medidas de control de la velocidad garantizando la sostenibilidad de su gestión mediante talleres de "formación de formadores".

El Fondo trata de utilizar su financiación de forma catalizadora, aprovechando su posición única para generar más inversiones nacionales e internacionales, asegurándose así un impacto que va mucho más allá de sus subvenciones.

"Conforme avanzamos, nos comprometemos a respaldar continuamente al Gobierno nacional para lograr una Filipinas con cero muertes en la carretera, ayudando a la Oficina de Transporte Terrestre a transferir las capacitaciones a una plataforma digital", dijo Sophia San Luis, la directora ejecutiva de Imagine Law.

Impacto a largo plazo

Como en todos los proyectos del Fondo, una de las prioridades clave es el impacto a largo plazo, que garantice la capacidad de las autoridades nacionales para continuar impartiendo formación sobre cómo gestionar la velocidad una vez finalizado el proyecto piloto.

Tras dos años y medio desde su creación y tres solicitudes de propuestas, el Fondo financia actualmente 15 proyectos, que abarcan a 4 regiones en 19 países, y que van desde la mejora de las infraestructuras para la movilidad, la capacitación, las normas y aplicaciones de la ley hasta el fortalecimiento de los sistemas de recogida de datos.

El Fondo recibe actualmente contribuciones del sector público de la Federación Rusa, Francia, la Comisión Europea, el Reino de Bahrein, Mónaco, Hungría, Eslovaquia, Chipre, Mauricio, y de empresas del sector privado como la Fundación FIA, la Fundación Total, 3M, Essilor y los fabricantes de neumáticos Michelin y Pirelli.

La presencia geográfica y temática del Fondo crecerá con la convocatoria de propuestas de 2020, que se cerró en enero de 2021. El concurso prevé destinar cuatro millones de dólares en apoyo a proyectos con un impacto significativo y sostenible en países de ingresos bajos y medios.

También impulsará la colaboración entre los socios en materia de seguridad vial, promoverá la intersección con otros retos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y estará parcialmente relacionada a las medidas de la COVID-19.

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