En las nubes
Carlos Ravelo Galindo, afirma:
A José Antonio Aspiros Villagómez, licenciado en Periodismo,
lo acaban de recibir como miembro de
número en la Academia Nacional de
Historia y Geografía, patrocinada por la UNAM.
Es mexicano de
nacimiento (1944). Se inició en la lectura en 1949. Ejerce el periodismo desde
1964, año en que terminó su carrera.
Al felicitarlo, como a Norma su esposa, escritora, y a su familia, publicamos parte
de su trabajo presentado.
Es el contexto histórico y geográfico de las agencias de
noticias de México y en el mundo:
En septiembre pasado se cumplieron 170 años de que fue izada
en el Palacio Nacional la bandera de Estados Unidos con sus barras y todavía
muy pocas estrellas. Fue la consecuencia de aquella invasión tras la cual
México perdió su territorio septentrional.
Dada la importancia noticiosa de ese suceso, pues los
invasores venían por más estrellas para su bandera, varios periódicos de
Estados Unidos se organizaron para tener a un enviado común como reportero para
cubrir ese acontecimiento. Así nació la Prensa Asociada (AP).3B
Dicen José Emilio Pacheco y Andrés Reséndez en su libro
Crónica del 47 que los corresponsales de guerra surgieron precisamente para
informar en esa ocasión de “las campañas del norte de México”.
Los medios de información tienen corresponsales propios,
pero debido a su elevado costo no siempre son suficientes y recurren a las
agencias de noticias.
A mediados del siglo XIX, en Europa fueron palomas
mensajeras las que llevaron las noticias desde la oficina de una agencia hasta
donde estaban los abonados. Y se emplearon asimismo caballos y bicicletas,
dejados atrás cuando surgieron el telégrafo, el teléfono, las ondas de radio y
el cable submarino.9B
Los reporteros iban en lanchas de remos hasta los barcos
cuando se acercaban a las costas, para interrogar a los viajeros sobre los
sucesos al otro lado del mundo y con eso escribían sus informaciones. Las
agencias nacieron en Europa gracias a tres empresarios de origen judío. El
primero fue el francés Charles Havas, quien en 1835 creó la que llevaba su
nombre.
Tanto él como los demás fundadores de agencias en Europa
siempre dieron importancia a la protección y patrocinio del gobierno a su
trabajo12B.
El famoso escritor Honorato de Balzac aportó datos sobre
cómo fue instalada Havas frente a la oficina de correos para así acceder antes
que nadie a los periódicos llegados “de todos los países del globo”, y usar su
contenido para su servicio informativo.2B
Los otros dos fundadores fueron en un principio
colaboradores de Havas y luego se independizaron. Primero, el berlinés Bernhard
Wolff fundó en 1849 la agencia a la que puso su nombre y duró hasta la llegada
de Hitler al poder en 1933.
Por su parte el también alemán Paul Julius Reuter, quien
creó Reuters en Inglaterra en 1851 y gestionó con la corona inglesa la
concesión del cable submarino, por lo cual “tuvo buen cuidado de decir lo que
el gobierno británico deseaba que dijera”.13B Reuters ganó en Europa la noticia
del asesinato del presidente Lincoln de Estados Unidos dos días antes de ser
recibida por otros medios, pero once días después del magnicidio.
En América las agencias nacieron más tarde. En 1846 lo hizo
la AP como ya comentamos cuando cubrió la invasión de Estados Unidos a México.
En 1907 el editor Edward Willys Scripps creó la United Press
Association, que luego se fusionó con la International News Service y dio
origen en 1958 a la UPI.
Cuando tuvo lugar en México la Decena trágica, el ex
presidente Porfirio Díaz expresó al corresponsal de Havas en Biarritz su deseo
de que el país recobrara pronto la paz y diera inicio una era de prosperidad.
Y luego desde Egipto envió a la agencia inglesa Press
Association un telegrama donde decía no estar al tanto de la situación
prevaleciente en México y que no planeaba volver.
Mientras tanto en Rusia, después de la Revolución
bolchevique el Partido Comunista fundó la agencia TASS. Muchas otras surgieron
también, como la italiana ANSA, la española Efe y la china Xinhua.
Parece que la primera agencia utilizada por diarios
mexicanos fue la AP, desde el 1 de octubre de 1916 cuando El Universal la
presentó como un servicio exclusivo de información extranjera.
Dice un antiguo documento de la Unesco titulado Un solo
mundo, voces múltiples, que con su trabajo las agencias suscitaron “la
aparición de la prensa de masas (…) contribuyeron a reducir las dimensiones del
mundo” y, “como era la época del colonialismo”, coadyuvaron “al mantenimiento
del orden político y económico existente y a la extensión de los intereses
comerciales y políticos metropolitanos”.
Las agencias europeas acordaron intercambiar sus noticias en
1856, pero más tarde crearon cotos de información. Se repartieron el mercado de
las noticias según fueran sus zonas de influencia, hasta cuando se les presentó
la estadunidense AP y tuvieron que cederle porciones del planeta desde donde
podría enviar sus noticias a Europa de manera exclusiva.
En los años 40 la AP se quejó del poderío de sus
competidoras europeas pero fue acusada por el diario inglés The Economist de
querer preparar “el camino a la hegemonía mundial de los Estados Unidos por
conducto de las agencias de información norteamericanas, financieramente
poderosas”.
La Wolff desapareció al llegar el nacionalsocialismo al
poder en Alemania, terminó el convenio cuatripartito y surgieron los primeros
acuerdos bilaterales que hasta la fecha son práctica común entre agencias de
todo el mundo. Entonces las cuatro transnacionales de noticas pasaron a ser AFP
(Agencia Francesa de Prensa, creada en 1944), Reuters, AP y UP, ya convertida
en UPI.
Cuando fue creada la ONU, Estados Unidos propuso adoptar el
principio del libre flujo de la información, para una abierta competencia sin
fronteras y sin que los medios se sintieran responsables ante nadie salvo sus
propios consumidores, lo cual por las condiciones equivalía más bien a un flujo
dominante.
El concepto fue
aprobado por la Asamblea General en 1948 en Ginebra y durante décadas se
valieron de él las poderosas agencias de Estados Unidos, Francia e Inglaterra,
que así mantuvieron el control de la difusión noticiosa internacional. Es
decir, según el libro Pueblos subinformados del periodista venezolano Eleazar
Díaz Rangel, si bien estas transnacionales no se ocupaban siempre de difundir
mentiras, a veces sólo dejaban de decir la verdad.
Se erigieron, escribió Claude Julien en su ensayo El imperio
americano, en “jueces de la realidad” y tenían la potestad de “determinar qué
debía considerarse noticia” según “las necesidades e intereses políticos y
económicos del sistema transnacional”.
Cuando la Unesco ya tenía en su seno a los países emanados
de antiguas colonias, apoyó un cambio conceptual para que el flujo informativo,
además de libre fuera equilibrado y responsable, y las noticias fluyeran no
sólo de las naciones del Norte a las del Sur como hasta entonces, sino también
de Sur a Norte.
Entonces surgieron dos iniciativas: la de impulsar la
creación de agencias nacionales de noticias y la de establecer un Nuevo Orden
Informativo Internacional (NOII).
Porque, como lo asentó el investigador E. Lloyd Sommerland,
“a semejanza de una línea nacional de aviación o una emisora de televisión, una
agencia nacional de noticias es símbolo de prestigio para un país que acaba de
conquistar su independencia”.
Y como continuaba la colonización informativa, los Países No
Alineados crearon en 1976 un Pool de Agencias nacionales con alrededor de cien
afiliadas que buscaron informar de los sucesos en sus territorios porque la
mayor parte de las noticias (difundidas por las cuatro grandes) relacionadas
con el Tercer Mundo eran negativas: “sólo se ocupaban de cuestiones como
desastres, intrigas políticas y militares, escaseces y hambrunas”.
Así que la Unesco apoyó la convocatoria a establecer el
Nuevo Orden Informativo. Para ello adoptó en Belgrado en 1980 el ya citado
informe Un solo mundo, voces múltiples, coordinado por el independentista y
Premio Nobel irlandés Sean MacBride.
Estados Unidos ofreció apoyar la propuesta del NOII sólo si
era respetado el libre flujo informativo y, ante el rechazo de los demás en
1982, se retiró temporalmente del organismo con todo y sus fuertes aportaciones
financieras. Gran Bretaña siguió su ejemplo.
Entonces hubo ataques hasta para el director de la Unesco,
el senegalés Amadou-Mahtar M’Bow, quien finalmente dejó el cargo y en 1983 el
debate fue orientado más al aspecto tecnológico que al ideológico y pasó de la
Unesco a la Unión Internacional de Telecomunicaciones.
Además, Estados Unidos trataba la información como una
mercancía y cuando apareció la llamada “sociedad de la información” las
noticias se convirtieron simplemente en “datos”.
En ese ambiente, algunas oficinas de prensa y agencias de
noticias de naciones de América latina crearon en 1979 el servicio Acción de
Sistemas Informativos Nacionales (ASIN) del que México formó parte a través del
coordinador de prensa de la Presidencia Luis Javier Solana.
|Y en 1983, bajo los auspicios del Sistema Económico
Latinoamericano (SELA) nueve países crearon la Agencia Latinoamericana de
Servicios Especiales de Información (Alasei). México formó parte del comité
fundador a través del subsecretario de Gobernación Javier Wimer Zambrano y del
director de Notimex Héctor Manuel Ezeta. Alasei pretendía ejercer el derecho de
los propios latinoamericanos de divulgar el “acontecer de la región, ser los
genuinos intérpretes de su historia y a la vez los hacedores y pregoneros de su
propia realidad”.
Tal vez el más conocido periodista de agencia sea el llamado
“mejor reportero del siglo XX”, Ryszard Kapuscinski, un corresponsal de la
Agencia Polaca de Prensa y autor de libros ya célebres.
También los grupos insurgentes crearon sus agencias. Al triunfo de la Revolución Cubana surgió
Prensa Latina a propuesta de Ernesto ‘Che’ Guevara, quien antes había sido
corresponsal en México de la Agencia Latina de Noticias establecida por el
peronismo en Argentina.
El escritor colombiano y Premio Nobel de Literatura Gabriel
García Márquez trabajó para Prensa Latina como corresponsal en Bogotá y Nueva
York, lo mismo que Heberto Padilla, un poeta que fue arrestado en 1971 bajo el
cargo de actividades subversivas.
Al producirse el golpe de Estado en Chile había
incertidumbre sobre la muerte de Salvador Allende, pero la agencia cubana
Prensa Latina logró confirmarla desde Santiago y enviar una nota a la embajada
chilena en México, donde el embajador Hugo Vigorena pidió a la periodista
mexicana Teresa Gurza que diera la noticia "oficialmente al mundo” pero no
por la televisión comercial. Ella lo hizo a través del Canal Once del Instituto
Politécnico Nacional.13D
En América central, en 1980 la insurgencia salvadoreña fundó
en la clandestinidad la agencia Sal-Press, que hizo acuerdos de difusión en
México con las agencias IPS y Notimex, y en Managua la Agencia Nueva Nicaragua,
que fue creada por el Frente Sandinista de Liberación Nacional.
Estos datos demuestran cómo, por su utilidad estratégica,
hasta las guerrillas y los gobiernos surgidos de ellas crearon una agencia de
noticias para difundir sus verdades.
Ni siquiera grupos terroristas como el Estado Islámico son
la excepción, ya que difunden sus versiones a través de la agencia Amaq.
Es parte fundamental del texto íntegro, que no tiene
desperdicio y sí, es revelador.

No hay comentarios:
Publicar un comentario