lunes, 12 de abril de 2021

Sin servicios básicos de salud la mitad de la población mundial. En México el 36 por ciento

Arcano de la salud

La salud es un derecho humano: ¿Qué significa la cobertura sanitaria universal?

Trabajadoras médicas en el hospital de Shenzhen en China. Man Aihua

La mitad de la población mundial no cuenta con servicios básicos de salud y 100 millones de personas son arrastradas a la pobreza cada año intentando pagar por ellos. En México es el 36 por ciento. Esta es una violación del derecho humano a la salud. La cobertura sanitaria universal implica que todas las personas y comunidades reciban los servicios de salud que necesitan sin tener que pasar penurias financieras para pagarlos.

De la mesa de redacción
De nuestra asociada RNU

El artículo 25 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos asegura que “toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud…”

Por su parte, la Constitución de la Organización Mundial de la Salud afirma que “el goce del grado máximo de salud que se pueda lograr es uno de los derechos fundamentales de todo ser humano”.

Sin embargo, unos 100 millones de personas de todo el mundo son empujadas cada año a vivir por debajo del umbral de pobreza como consecuencia de los gastos sanitarios, según datos anteriores a la pandemia de COVID-19.

Además, los grupos vulnerables y marginados de las sociedades suelen tener que soportar una proporción excesiva de los problemas sanitarios cuando todas las personas deben poder ejercer el derecho a la salud, sin discriminación por motivos de raza, edad, pertenencia a grupo étnico u otra condición. La no discriminación y la igualdad exigen que los Estados adopten medidas para reformular toda legislación, práctica o política discriminatoria.

De los poco más de 126 millones de habitantes en México, 32 millones 760 mil, es decir, el 26% no tiene ninguna afiliación a servicios de salud, ya sea pública o privada, reveló el Censo de Población y Vivienda 2020, elaborado del 2 al 27 de marzo en 2020 por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

En el Censo del 2010 la población no afiliada representó 33.8% del total de habitantes del país, lo que quiere decir que en una década esta tasa bajó 7.6 puntos porcentuales, pese a las cifras maquilladas que presenta en cada mañanera Andrés Manuel López Obrador.

¿Qué es la cobertura sanitaria universal?

La cobertura sanitaria universal implica que todas las personas y comunidades reciban los servicios de salud que necesitan sin tener que pasar penurias financieras para pagarlos. Abarca toda la gama de servicios de salud esenciales de calidad, desde la promoción de la salud hasta la prevención, el tratamiento, la rehabilitación y los cuidados paliativos.

La cobertura sanitaria universal permite a todos acceder a servicios que atienden las causas más importantes de las enfermedades y la muerte, y asegura que la calidad de esos servicios sea suficientemente buena para mejorar la salud de las personas que los reciben.

Proteger a las personas de las consecuencias financieras que puede tener el pago de los servicios de salud reduce el riesgo de que se empobrezcan a resultas de una enfermedad inesperada que exija la utilización de los ahorros de toda una vida, la venta de bienes o el recurso a préstamos, que pueden destruir su futuro y a menudo el de sus hijos.

Lograr la cobertura sanitaria universal es una de las metas que se fijaron los países que adoptaron los Objetivos de Desarrollo Sostenible en 2015. Los países que avanzan en su logro también lo harán hacia las demás metas relacionadas con la salud y los demás Objetivos. La buena salud no solo hace posible que los niños aprendan, los adultos se ganen la vida y la gente en general escape de la pobreza, sino que también sienta las bases para el desarrollo económico a largo plazo.

Un paciente recibe tratamiento contra la tuberculosis en Lima. OMS/Joshua Cogan

¿Qué tienes que saber?

La cobertura sanitaria universal no incluye la cobertura gratuita de todas las intervenciones sanitarias posibles, independientemente de su costo, ya que ningún país puede permitirse ofrecer todos los servicios gratuitamente de forma sostenible.

La cobertura sanitaria universal no se refiere únicamente a la financiación de la salud: abarca todos los componentes del sistema de salud, a saber, los sistemas de prestación de servicios de salud, el personal sanitario, las instalaciones sanitarias o las redes de comunicación, las tecnologías sanitarias, los sistemas de información, los mecanismos de garantía de la calidad, la gobernanza y la legislación.

La cobertura sanitaria universal no solo tiene por finalidad asegurar un conjunto de servicios de salud mínimos, sino también lograr la ampliación progresiva de la cobertura de los servicios de salud y de la protección financiera, conforme se disponga de más recursos.

La cobertura sanitaria universal no solo engloba los servicios de tratamiento específicos, sino también incluye los servicios a la población como las campañas de salud pública, la adición de flúor al agua, el control de los lugares de reproducción de los mosquitos, entre otros.

La cobertura sanitaria universal comprende mucho más que solo la salud. Adoptar medidas para alcanzar la cobertura sanitaria universal equivale a adoptar medidas para lograr la equidad, las prioridades en materia de desarrollo y la inclusión y cohesión sociales.

¿De qué manera pueden los países avanzar hacia la cobertura sanitaria universal?

Muchos países ya están avanzando hacia la cobertura sanitaria universal. Todos los países pueden esforzarse por avanzar más rápidamente hacia su consecución o por mantener los logros ya obtenidos. En los países en que los servicios de salud son generalmente accesibles y asequibles, los gobiernos tienen cada vez más dificultades para responder a las crecientes necesidades sanitarias de su población y al aumento de los costos de los servicios de salud.

Para avanzar hacia la cobertura sanitaria universal es preciso fortalecer los sistemas sanitarios en todos los países. Es esencial asimismo contar con estructuras de financiación sólidas. Si la gente tiene que pagar la mayoría de los gastos de salud de su propio bolsillo, los pobres serán incapaces de obtener muchos de los servicios que necesitan, e incluso los ricos se verán expuestos a dificultades económicas en caso de enfermedad grave o prolongada. El acopio de fondos procedentes de fuentes de financiación obligatorias (como las contribuciones obligatorias al seguro médico) permiten repartir los riesgos financieros relacionados con una enfermedad entre la población.

La mejora de la cobertura de los servicios de salud y de los resultados sanitarios depende de la disponibilidad, accesibilidad y capacidad de los trabajadores sanitarios de proporcionar una atención integrada de calidad centrada en las personas. Las inversiones en personal de salud primaria son muy necesarias y resultan costo-eficaces para mejorar la equidad en el acceso a los servicios de salud esenciales. Otros elementos fundamentales son la buena gobernanza, la existencia de sólidos sistemas de adquisición y suministro de medicamentos y tecnologías sanitarias, y de sistemas de información sanitaria eficientes.

En la cobertura sanitaria universal no solo es importante determinar qué servicios están cubiertos sino de qué manera se financian, gestionan y prestan. Es preciso cambiar radicalmente la prestación de los servicios con el fin de asegurar que se integre y focalice en las necesidades de las personas y comunidades.

Esto conlleva la reorientación de los servicios de salud que asegure que la atención se preste en el contexto más apropiado, con un justo equilibrio entre la atención a los pacientes externos e internos y el fortalecimiento de la coordinación de esa atención. Los servicios de salud, incluidos los servicios de la medicina tradicional y complementaria, que se organizarán en función de las necesidades y expectativas generales de las personas y comunidades, contribuirán a asegurar que estas desempeñen un papel más activo en su salud y sistema de salud.

Mali pone en marcha su programa de vacunación contra el COVID-19
en Bamako con 396.000 dosis de vacunas suministradas en el marco
del mecanismo COVAX. UNICEF/Seyba Keïta

¿Se puede medir la cobertura sanitaria universal?

Sí. El seguimiento de los progresos realizados hacia la consecución de la cobertura sanitaria universal debe centrarse en dos datos:

la proporción de la población que puede tener acceso a servicios de salud esenciales de calidad

la proporción de la población que gasta sumas importantes del presupuesto familiar en la salud

La Organización Mundial de la Salud ha elaborado, conjuntamente con el Banco Mundial, un marco que permite evaluar los avances en la cobertura sanitaria universal mediante el seguimiento de ambas categorías, que tiene en cuenta tanto el nivel general como la medida en la que es equitativa, ofrece una amplia gama de servicios y protección financiera a todas las personas de un grupo de población determinado, como los pobres o las personas que viven en zonas rurales remotas.

La agencia de la ONU utiliza 16 servicios de salud esenciales como indicadores del nivel y la equidad de la cobertura en los países, que agrupa en cuatro categorías, a saber:

Salud reproductiva, de la madre, el recién nacido y el niño:

planificación familiar

atención durante el embarazo y el parto

inmunización infantil completa

comportamiento de búsqueda de atención de salud en caso de neumonía.

Enfermedades infecciosas:

tratamiento de la tuberculosis

tratamiento de la infección por el VIH con antirretrovíricos

tratamiento de la hepatitis

uso de los mosquiteros tratados con insecticida para la prevención del paludismo

saneamiento adecuado

Enfermedades no transmisibles:

prevención y tratamiento de la hipertensión arterial

prevención y tratamiento de la hiperglucemia

detección del cáncer cervicouterino

(no) consumo de tabaco

Servicios: capacidad y acceso:

acceso a servicios hospitalarios básicos

densidad de personal sanitario

acceso a los medicamentos esenciales

seguridad sanitaria: cumplimiento del Reglamento Sanitario Internacional

Como cada país es único, cada uno puede centrar su labor en diferentes esferas o concebir sus propios medios para evaluar los progresos realizados en a la consecución de la cobetura sanitaria universal. Sin embargo, cabe considerar también la utilidad de un enfoque mundial que se basa en medidas normalizadas y reconocidas internacionalmente que faciliten la comparación entre los países a lo largo del tiempo.

Un cartel contribuye a disipar los mitos sobre la vacuna
COVID-19 en Nueva Delhi, India. UNICEF/Sujay Reddy

¿Qué hace la Organización Mundial de la Salud en este sentido?

La cobertura sanitaria universal tiene su sólido fundamento en la Constitución de la OMS de 1948, en la que se declara que la salud es un derecho humano fundamental y se adquiere el compromiso de garantizar a todos los más altos niveles posibles de salud.

El director general de la Organización Mundial de la Salud,
Tedros Adhanom Gebreyesus, durante la inauguración
de la Asamblea Mundial de la Salud. ONU/Christopher Black

Esta agencia de la ONU apoya a los países para que desarrollen sistemas de salud que les permitan conseguir y sostener la cobertura sanitaria universal, así como evaluar los progresos realizados. Ahora bien, la Organización no trabaja de forma aislada, sino que colabora con diferentes socios en situaciones muy diversas y con distintos fines, con miras a promover la cobertura sanitaria universal en todo el mundo. Las alianzas en las que participa son entre otras:

Todos los países pueden hacer más para mejorar los resultados sanitarios y afrontar la pobreza mediante el aumento de la cobertura de los servicios de salud y la reducción del empobrecimiento ocasionado por el pago de los servicios de salud.

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