Análisis a Fondo
* Yo te aseguro que yo no fui
* Pégale, pégale, que ella fue
Por Francisco GÓMEZ MAZA
Para Arcano Radio
Cosas veredes, amigo Sancho. El vocero del Poder Ejecutivo
no ha abierto la boca, ante las revelaciones del portal digital del periódico
electrónico, Animal Político, y la organización Mexicanos contra la Corrupción
y la Impunidad, que descubrieron, en las auditorías de las cuentas públicas
2013 y 2014, graves presuntos delitos de corrupción, por lo menos, si no es que
de despojo, robo, asalto, atraco de parte de altos funcionarios de la
estructura gubernamental en perjuicio del Erario, de lo cual el medio digital
dio cuenta este martes 5 de septiembre.
Hasta el momento de redactar este despacho, el Ejecutivo
federal no había salido a dar la cara ante las revelaciones del “desfalco” por
el equivalente en pesos de 192 millones de dólares, “desaparecidos” mediante
contratos sin garantía, en los cuales fueron intermediarias cuando menos ocho
destacadas instituciones de educación superior.
Simplemente el dinero, miles de millones, se esfumó entre
empresas contratistas, proveedoras, de fantasía, fantasmagóricas, inexistentes,
a través de subcontrataciones de por lo menos 8 universidades públicas, entre
las que destaca la Universidad Autónoma del Estado de México.
Y aún hay más, como decía Raúl Velasco, aquel presentador de
la televisión que inventaba personalidades de la actuación: La Secretaría de
Desarrollo Social, entonces encabezada por Rosario Robles, tenía en 2013 un
presupuesto de 555 millones de pesos para repartir 500 mil paquetes de
alimentos, camisetas, gorros y para difundir la Cruzada Nacional contra el
Hambre, estrategia recién creada por el gobierno para combatir la pobreza
extrema.
Los apoyos, de acuerdo con el reporte periodístico, debían
llegar a las familias con pobreza alimentaria que, desde abril de 2013, se
unirían a la Cruzada y cuyos hogares están en las zonas marginadas de 11
estados, entre ellos Campeche, Guerrero, Yucatán y Chiapas.
Sin embargo, la Auditoría Superior de la Federación (ASF)
confirmó que sólo se entregó el 7% de las despensas que, supuestamente, se
habían comprado. Tampoco hay constancia de que los programas y beneficios
restantes hayan llegado a los más pobres. Únicamente hay pruebas de que la
Sedesol pagó por los servicios.
Este desvío se concretó gracias a la firma de convenios
entre esta secretaría y las universidades autónomas de Morelos y Estado de
México, que sirvieron de intermediarias. ¿Y el dinero? “No ta”, como dicen los
bebés de dos añitos. Desapareció. Pero tiene que estar, ab ovum, por supuesto.
Y el gobierno tiene que responder a estas acusaciones, sustentadas en el
trabajo que incansablemente realiza la Auditoría Superior de la Federación de
la Cámara de Diputados.
El medio digital reveló que algunas de las universidades y
dependencias del gobierno federal, que celebraron contratos para desviar miles
de millones de pesos, respondieron a través de cartas a lo revelado por Animal
Político y Mexicanos contra la Corrupción e Impunidad (MCCI). Unos aseguran que
los contratos fueron firmados legalmente; otros niegan ser sujetos de
investigación y los que tienen observaciones de la ASF aseguran estar
trabajando para aclarar lo sucedido.
Lo cierto es que #LaEstafaMaestra reveló que el gobierno
federal, a través de 11 dependencias, celebró contratos ilegales por 7 mil 670
millones de pesos y, de este dinero, no se sabe dónde quedaron 3 mil 433
millones. Olímpicamente se los embolsaron. No se puede pensar en otra
posibilidad. Esto no es más que
corrupción institucional, estructural, sistémica. No se trata sólo de un
político, sino de toda la estructura, en una praxis generalizada y motivada por
la filosofía de la corrupción, en la cual lo más natural, normal, moral, es el
robo, el meter las manos en la caja del Erario y extrañarse de que, ante los
ciudadanos, esas acciones sean calificadas de actos de corrupción. De la
impunidad hemos pasado al cinismo como virtud. Ante esto, por poner un caso
ejemplar, Javier Duarte de Ochoa, ex gobernador der Veracruz, es una santa
paloma, santa paloma que presuntamente está en la cárcel para ser castigada por
la justicia.
Sólo para su información, querido lector. Va un ejemplo. No
podemos incluir más información, porque este espacio de Análisis a Fondo no es
el indicado. Es sólo un breve, brevísimo, reporte analítico diario. Los
periódicos sindicados a esta columna sólo “aguantan”, cuando mucho, un texto
der 600 palabras (Y hasta aquí llevamos 700):
La Universidad del Estado de México – revela el reporte
periodístico de Animal Político- asegura
que no cuenta con ninguna queja, sanción o procedimiento administrativo en
alguna instancia. Falso. La ASF reporta haber presentado una denuncia de
hechos, “debido a que se realizaron pagos injustificados, durante los
ejercicios 2013 y 2014, con recursos provenientes de convenios de
coordinación”.
La Universidad del Estado de México asegura que atiende, de
manera puntual, las observaciones hechas por la Auditoría Superior de la
Federación. Sin embargo, después de los señalamientos, hace dos años, aún no
termina con el desahogo de las pruebas y las observaciones. La universidad
tiene 46 acciones en seguimiento por las Auditorías Forenses practicadas en la
revisión de la Cuenta Pública de 2013 y 2014. Algunas incluso por probable daño
a la Hacienda Pública Federal por 129 millones de pesos, por pagos injustificados
a una empresa y a 27 personas físicas que realizaron el mismo servicio, como lo
indica la acción 14-4-99015-12-0207-06-001.
También afirma (la Universidad) que no ha sido partícipe de
ninguna estafa o fraude, pero sólo durante la revisión de las cuentas públicas
de 2013 y 2014, Animal Político y Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad
constataron que contrató a una empresa fantasma y al menos ocho más, que no
cumplen con los requisitos mínimos legales para constituirse como empresas.
Los ciudadanos, por principio de cuentas, esperan una
aclaración verdadera a las conclusiones de la ASF. Y como todos los
involucrados en este desaguisado son altos funcionarios de la administración
federal, se espera que el poder ejecutivo dé la cara.
Grave lo que afirma el The New York Times en su edición
digital de este miércoles 6 de septiembre: “Una investigación periodística,
publicada por Animal Político y Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad,
reveló un esquema usado por el gobierno para desviar fondos públicos a través
de universidades y de una red de empresas fantasma.”

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